CRÍMENES SEXUALES
Interrogarán a expareja de Epstein tras informaciones que salpican a Trump
Ghislaine Maxwell, quien cumple una condena de 20 años por tráfico sexual en una prisión federal en Tallahassee, Florida, será interrogada este jueves 24 de julio por fiscales federales que buscan obtener nuevos detalles sobre las redes de poder y complicidad que rodearon a Jeffrey Epstein.
Aunque el lugar exacto del encuentro no ha sido revelado, la convocatoria mantiene tenso el escenario político estadounidense, en particular dentro del Partido Republicano, donde una fractura interna vuelve a agitar al movimiento del presidente Donald Trump, Make America Great Again (MAGA).
“El FBI y el Departamento de Justicia están listos para escuchar todo lo que tenga que decir”, declaró esta semana Todd Blanche, fiscal general adjunto y número dos de la fiscal Pam Bondi, confirmando que el interrogatorio con Maxwell ya había sido coordinado con su equipo legal.
La sombra de Epstein vuelve a los pasillos de la Casa Blanca
El interés en el caso Epstein parecía haberse enfriado con el paso de los años tras la muerte del magnate en 2019, oficialmente catalogada como suicidio. Y el 7 de julio pasado, el FBI concluyó que no existía una “lista de clientes” de Epstein. Esta revelación contrastó con las promesas de transparencia hechas por Trump durante su campaña presidencial y encendió una nueva tormenta política.
Pero las tensiones se intensificaron en las últimas horas, creando expectativas por el interrogatorio de este jueves, cuando The Wall Street Journal informó un día antes que el nombre de Trump aparece “en múltiples ocasiones” en archivos relacionados con Epstein.
Según el periódico, la fiscal general Pam Bondi y su adjunto, Todd Blanche, notificaron al expresidente durante una sesión informativa en mayo, en la que este tema no era el eje central. La noticia, sin embargo, detonó una crisis interna en el entorno de Trump, ya golpeado por otras investigaciones judiciales.
Aunque la Casa Blanca calificó la información de “fake news”, una fuente anónima del gobierno admitió posteriormente a la agencia Reuters que el nombre de Trump sí figura en una serie de documentos recopilados por Bondi en febrero, en los que también aparecen “muchas otras figuras de alto perfil”.
Una carta y una amistad incómoda
La indignación creció aún más cuando The Wall Street Journal publicó una supuesta carta enviada por Trump a Epstein en 2003, que terminaba con un mensaje: “Feliz cumpleaños, y que cada día sea otro maravilloso secreto”. La autenticidad de la nota no ha sido confirmada, y el inquilino de la Casa Blanca presentó una demanda contra el diario y su propietario, Rupert Murdoch, por lo que calificó como “contenido falso y malicioso”.
La relación entre Trump y Epstein, aunque negada por el mandatario, está documentada. Registros de vuelo del jet privado del magnate muestran a Trump como pasajero en varias ocasiones durante los años 90. Además, él y varios miembros de su familia aparecen en la famosa libreta de contactos de Epstein.
Durante el juicio contra Maxwell, la piloto personal de Epstein testificó que Trump voló en el avión privado del empresario varias veces, aunque el Presidente insiste en que cortó su relación con Epstein “antes de que comenzaran sus problemas legales”.
MAGA contra Trump
El escándalo ha desencadenado una lucha interna dentro del Partido Republicano. La base de Trump, que por años ha alimentado teorías de conspiración en torno a Epstein, ahora está desconcertada y molesta por lo que consideran una traición: la negativa de la Administración Trump a publicar la lista de clientes.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Mike Johnson, fue contundente: “No es un engaño. Por supuesto que no”. En una entrevista con CBS News, Johnson exigió “transparencia total” y sostuvo que “todos los que hayan estado involucrados de alguna manera con los males de Epstein deben ser llevados ante la justicia”.
Johnson adelantó un día el receso de verano del Congreso para evitar una votación conflictiva sobre la publicación de archivos adicionales. Sin embargo, la maniobra no fue suficiente para contener la presión: un subcomité del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, controlado por los republicanos, aprobó una citación formal al Departamento de Justicia para entregar todos los documentos relacionados con Epstein. Tres republicanos votaron junto a cinco demócratas.
Más preguntas que respuestas: ¿por qué ahora?
La reunión con Maxwell ocurre en un contexto de alta desconfianza pública. Una encuesta reciente de Reuters/Ipsos reveló que más de dos tercios de los estadounidenses creen que la administración de Trump está ocultando información sobre los clientes de Epstein. La percepción de encubrimiento ha generado frustración incluso entre los seguidores más leales del Presidente.
A pesar de las fuertes presiones, el juez federal Robin Rosenberg rechazó esta semana una solicitud del gobierno para divulgar las transcripciones del gran jurado relacionadas con las investigaciones contra Epstein y Maxwell. Según Rosenberg, la moción no cumplía con las excepciones que permitirían levantar el secreto de sumario.
Esta decisión frustró una nueva estrategia de Trump: intentar calmar el descontento pidiendo la liberación de los documentos, como había prometido durante su campaña.
El oscuro legado de Epstein
Jeffrey Epstein fue un millonario condenado por delitos sexuales, que mantenía relaciones con figuras de alto perfil, desde celebridades hasta políticos. En 2008, logró un polémico acuerdo judicial en Florida que le permitió cumplir solo 13 meses de prisión por cargos de prostitución.
Años más tarde, en 2019, fue arrestado nuevamente por tráfico sexual de menores y murió en su celda en Nueva York mientras esperaba juicio. Desde su muerte, el caso ha estado plagado de dudas, teorías conspirativas y exigencias de justicia por parte de las víctimas.
Ghislaine Maxwell fue arrestada en 2020 y condenada en 2022 por ayudar a Epstein a reclutar y abusar de menores. Su testimonio, hasta ahora limitado, es considerado clave para esclarecer quiénes participaron o facilitaron los abusos cometidos durante décadas.
¿Qué puede revelar Maxwell?
Con el nuevo interrogatorio a Maxwell, el Departamento de Justicia busca reabrir vías de investigación que quedaron inconclusas tras la muerte de Epstein. Según el fiscal general adjunto Blanche, la reunión tiene como objetivo central determinar si existen elementos que justifiquen nuevas acusaciones.
El interrogatorio también podría servir como punto crucial en la narrativa pública sobre el caso. Maxwell, hasta ahora reacia a ofrecer información comprometedora, podría estar considerando colaborar a cambio de beneficios penitenciarios.
Si menciona nuevos nombres, o confirma sospechas sobre figuras como Trump, el terremoto político será difícil de contener. Si, por el contrario, guarda silencio o desmiente las acusaciones, la indignación popular podría seguir alimentando las teorías conspirativas y La Casa Blanca en modo defensa
En tanto, el equipo de comunicación de Trump ha adoptado una postura agresiva frente a las filtraciones. Steven Cheung, director de comunicaciones, calificó los reportes como “historias falsas inventadas por los demócratas y los medios liberales”.
En declaraciones a CNN y The Wall Street Journal, reiteró que “el Presidente Trump tenía razón” en acusar a los medios de sesgo y manipulaciones.