EEUU y Rusia no firman acuerdo que prohíbe bombas de racimo
04 de diciembre de 2008 (17:59 h.)
Copenhague/EFE
Alrededor de un centenar de países firmaron, ayer, en Oslo el Tratado internacional para la prohibición de las bombas de racimo e instaron a los principales productores, como Estados Unidos, Rusia y China, a sumarse a la iniciativa.
La ausencia de estos países y de otros como la India, Israel, Pakistán, Polonia y Finlandia lastra un proceso impulsado por las autoridades noruegas en los dos últimos años y que concluyó el pasado mayo con la negociación del documento firmado en Oslo.
En la convención participaron representantes de 125 países, de los que 120 se han comprometido a firmarlo y más de un centenar lo hará entre hoy y mañana, informaron las autoridades noruegas.
El tratado recibió el apoyo de 18 de los 26 miembros de la OTAN, y países como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Japón y España enviaron a sus ministros de Exteriores a Oslo para hacer más visible su compromiso con la iniciativa.
Incluso alguno como Afganistán, que se había negado a hacerlo por ser un país en guerra, cambió a última hora de opinión, según anunció su representante, lo que provocó un estallido de júbilo entre los asistentes en el Ayuntamiento de Oslo.
Asistencia
El acuerdo prohibe el uso, desarrollo, fabricación, adquisición y almacenamiento de las bombas de racimo y mejora la asistencia a las víctimas, la mayoría civiles.
A los países firmantes se les permitirá colaborar en operaciones militares con otros estados que no hayan rubricado el acuerdo, salvo en los aspectos relacionados con el uso de esas armas.
El ministro de Asuntos Exteriores noruego, Jonás Gahr Store, que ejerció de anfitrión de la ceremonia, calificó de "histórico" el día, y comunicó que el tratado ya ha sido ratificado por los Parlamentos de cuatro países, entre ellos el suyo.
Para que el tratado entre en vigor es necesario que al menos treinta países lo ratifiquen, algo que Store espera que ocurra en 2009.
Su colega español, Miguel Ángel Moratinos, manifestó en su intervención la "voluntad" del Gobierno y del Parlamento españoles para tramitar su aprobación por vía de urgencia.
Moratinos recordó, además, que el Gobierno ya aprobó en julio una moratoria unilateral para prohibir las bombas de racimo en España y destruir las existentes en los arsenales militares.
La convención, que se prolongó durante varias horas y en la que también participaron 250 activistas de 75 países y personas que han sufrido heridas causadas por este tipo de bombas, fue inaugurada con la intervención del primer ministro noruego, Jens Stoltenberg.
Stoltenberg señaló que "el mundo no será el mismo" después de hoy e invitó a países como EEUU y Rusia a unirse a la iniciativa.
El Jefe de Gobierno noruego recordó en declaraciones a la agencia NTB que el próximo presidente de EEUU, Barack Obama, votó en su momento contra el uso de ese armamento y señaló que Noruega contactará con la nueva administración estadounidense para conocer su punto de vista.
La firma del tratado culmina un proceso que fue impulsado por varias organizaciones no gubernamentales en 1997, cuando se adoptó la prohibición internacional de las minas antipersonales.
Alrededor de un centenar de países firmaron, ayer, en Oslo el Tratado internacional para la prohibición de las bombas de racimo e instaron a los principales productores, como Estados Unidos, Rusia y China, a sumarse a la iniciativa.
La ausencia de estos países y de otros como la India, Israel, Pakistán, Polonia y Finlandia lastra un proceso impulsado por las autoridades noruegas en los dos últimos años y que concluyó el pasado mayo con la negociación del documento firmado en Oslo.
En la convención participaron representantes de 125 países, de los que 120 se han comprometido a firmarlo y más de un centenar lo hará entre hoy y mañana, informaron las autoridades noruegas.
El tratado recibió el apoyo de 18 de los 26 miembros de la OTAN, y países como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Japón y España enviaron a sus ministros de Exteriores a Oslo para hacer más visible su compromiso con la iniciativa.
Incluso alguno como Afganistán, que se había negado a hacerlo por ser un país en guerra, cambió a última hora de opinión, según anunció su representante, lo que provocó un estallido de júbilo entre los asistentes en el Ayuntamiento de Oslo.
Asistencia
El acuerdo prohibe el uso, desarrollo, fabricación, adquisición y almacenamiento de las bombas de racimo y mejora la asistencia a las víctimas, la mayoría civiles.
A los países firmantes se les permitirá colaborar en operaciones militares con otros estados que no hayan rubricado el acuerdo, salvo en los aspectos relacionados con el uso de esas armas.
El ministro de Asuntos Exteriores noruego, Jonás Gahr Store, que ejerció de anfitrión de la ceremonia, calificó de "histórico" el día, y comunicó que el tratado ya ha sido ratificado por los Parlamentos de cuatro países, entre ellos el suyo.
Para que el tratado entre en vigor es necesario que al menos treinta países lo ratifiquen, algo que Store espera que ocurra en 2009.
Su colega español, Miguel Ángel Moratinos, manifestó en su intervención la "voluntad" del Gobierno y del Parlamento españoles para tramitar su aprobación por vía de urgencia.
Moratinos recordó, además, que el Gobierno ya aprobó en julio una moratoria unilateral para prohibir las bombas de racimo en España y destruir las existentes en los arsenales militares.
La convención, que se prolongó durante varias horas y en la que también participaron 250 activistas de 75 países y personas que han sufrido heridas causadas por este tipo de bombas, fue inaugurada con la intervención del primer ministro noruego, Jens Stoltenberg.
Stoltenberg señaló que "el mundo no será el mismo" después de hoy e invitó a países como EEUU y Rusia a unirse a la iniciativa.
El Jefe de Gobierno noruego recordó en declaraciones a la agencia NTB que el próximo presidente de EEUU, Barack Obama, votó en su momento contra el uso de ese armamento y señaló que Noruega contactará con la nueva administración estadounidense para conocer su punto de vista.
La firma del tratado culmina un proceso que fue impulsado por varias organizaciones no gubernamentales en 1997, cuando se adoptó la prohibición internacional de las minas antipersonales.