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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
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EL MUNDO ENVÍA AYUDA

Día 7: el reloj que no perdona a víctimas y los 'niños milagro'

Turquía y Siria no salen de la pesadilla. Los terremotos que azotaron ambos países dejan una estela de dolor y también relatos milagrosos que invitan a tener fe.
Del lado derecho, una niña rescatada en Siria. Del otro, Muhammed, un pequeño que consiguió vivir 45 horas debajo de escombros.          RRSS
Del lado derecho, una niña rescatada en Siria. Del otro, Muhammed, un pequeño que consiguió vivir 45 horas debajo de escombros. RRSS
Día 7: el reloj que no perdona a víctimas y los 'niños milagro'

La ecuación cambió por completo para Turquía y para Siria el lunes 6 de febrero. A partir de entonces, todo se ha vuelto caos, tragedia, escombros de dolor, luto y desasosiego generalizado. A partir de entonces, el reloj impiadoso tampoco ha parado. Y no perdona a los sobrevivientes de la catástrofe.

Van siete días desde que se cumplieron los terremotos en ambos países, período en el que los grupos de rescate han comenzado sus labores con deficiencias y carencias. El foco está puesto en la tardía reacción gubernamental y en las pocas probabilidades que les resta a los supervivientes, que han quedado bajo los escombros. A medida que pasan los minutos, las posibilidades de que sean cadáveres y no cuerpos vivos los que yacen debajo de edificaciones, son mayores.

La madrugada del lunes 6, un terremoto de magnitud 7.8 en la escala Richter azotó el sureste turco y el norte de Siria. Apenas nueve horas más tarde, se produjo otro sismo, de 7.5 grados, en el centro de Turquía. Durante las primeas horas, los reportes daban cuenta de aproximadamente 1.000 muertos y casi 2.000 edificios caídos en ambas naciones. Poco tiempo fue necesario para que las cifras fatales se magnificaran de forma dramática y apuntaran a más de 2.000 decesos.

Incluso, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, trajo del pasado lo sucedido en 1939, cuando otra tragedia natural se cobró la vida de 30.000 seres humanos. "Es el mayor desastre desde el terremoto de 1939", se animó a comparar el mandatario, cuando aún los datos de la catástrofe en su país no habían tomado las dimensiones de ahora (van más de 25.000).

SE ACABA EL TIEMPO Cuando se cumplen siete días de calvario, las posibilidades de vida para las víctimas que quedaron bajo las ruinas se acortan. Las temperaturas gélidas y el hecho de quedar atrapadas debajo de estructuras metálicas y de concreto hacen que todo se vuelva adverso. 

Los equipos de rescate trabajan de forma incesante para auxiliar a los sobrevivientes, que lanzan alaridos de queja y esperanza entre cascotes y tierra. Sin embargo, no dan abasto. Respecto al tiempo en el que una persona puede seguir con vida debajo de escombros, expertos revelan que ello depende de distintos factores. En eso incide la postura del cuerpo, el clima, la posibilidad de tomar aire, agua e incluso el estado físico, según una nota de la BBC.

Es por ello que se han conocido historias de víctimas que consiguieron sobrevivir luego de varios días de estar atrapadas. Para ejemplificar la situación, el portal recuerda el caso de una mujer que fue rescatada viva luego de 17 días de que una edificación se desplomara, en 2013, en Bangladesh.

Aquello fue contra todos los pronósticos, considerando que los rescates que acaban con éxito suelen darse durante las primeras 24 horas, ocurrida la tragedia.

"NIÑOS MILAGRO" Las historias milagrosas, esas que invitan a tener esperanza, son noticia a diario. Se conoció el caso de un padre y un hijo que fueron auxiliados vivos en Turquía luego de 54 horas de estar cubiertos por escombros.

Y entre tanta angustia, ocurre un fenómeno singular: niños que vencen a la muerte temprana. En Siria tuvo lugar un hecho conmovedor. Hallaron a una recién nacida, que incluso llevaba consigo parte de su cordón umbilical, abajo de las ruinas. 

Su madre ingresó en labor de parto poco después de la tragedia y dio a luz justo antes de morir logrando dar vida a su pequeña, que fue encontrada por los rescatistas con hipotermia, heridas leves y cubierta de polvo. 

La bebé fue trasladada al hospital, donde consiguieron estabilizarla. Bomberos escucharon una voz, limpiaron el polvo y los escombros y encontraron a la niña con el cordón umbilical intacto. 

En Hatay, sur turco, rescatistas dieron con Muhammed, un niño refugiado sirio que quedó enterrado vivo. por fortuna, el infante no tenía lesiones y pudo ser salvado tras 45 horas. Las imágenes del pequeño bebiendo agua de una tapita de botella conmovieron al mundo.

Elif y Muslim, dos hermanitos de 6 y 2 años, respectivamente, resistieron cinco días tras el derrumbe de un edificio de 12 pisos, en Nurdagi, Turquía. Fueron militares los que salvaron a los niños. "La operación de rescate fue lenta y laboriosa. Se localizó el punto donde estaban, a unos dos metros de profundidad, entre las plantas 4ª y 5ª, y se empezó a abrir camino hasta ellos. No se trataba solo de apartar cascotes, sino de sortear y perforar vigas y forjados sin provocar un derrumbe en el angosto hueco que servía de refugio a la familia", describe El País, de España, respecto a los hermanitos, que estaban junto a su madre viva y su padre fallecido.

EL MUNDO AYUDA Producto del desastre, distintos gobiernos del mundo y asociaciones de diferente índole mandan ayuda. El representante permanente de Siria en Naciones Unidas, Bassam Sabbagh, pidió que a los estados miembros y socios colaboren a Siria.

También arribaron decenas de aviones con ayuda humanitaria desde Irak e Irán. Este último país ha enviado 45 toneladas de alimentos, ropa, medicamentos y otros.

Estados Unidos, por su lado, confirmó el aporte de 85 millones de dólares en ayuda humanitaria, y Venezuela mandó un equipo de rescate conformado por 25 bomberos y 3 perros de búsqueda. Brasil trasladó 42 especialistas expertos en rescate urbano.