El conservador Santiago Peña asume la presidencia de Paraguay

Santiago Peña, y la primera dama, Leticia Ocampos, tras la ceremonia de investidura, en Asunción, Paraguay./ EFE

El mandatario pertenece al Partido Colorado, que lleva 71 años en el poder casi sin interrupciones, entre democracia y dictadura.

Santiago Peña, del conservador Partido Colorado, asumió este martes el mandato de cinco años como presidente de Paraguay frente a mandatarios internacionales, entre ellos Alberto Fernández de Argentina y el boliviano Luis Arce, entre otros.

El economista Peña, de 44 años, fue vitoreado por la 'máquina conservadora' de la región, el Partido Colorado, que lleva 71 años en el poder casi sin interrupciones, entre democracia y dictadura. 

Gobernará bajo la sombra de su mentor político, el expresidente de Paraguay Horacio Cartes, declarado “significativamente corrupto” por Estados Unidos, según informó el diario El País.

Tras dejar la gerencia del Banco Basa, propiedad de la familia Cartes, Peña ganó las elecciones del pasado 30 de abril con la promesa de crear medio millón de empleos en un país de siete millones de habitantes. Lo volvió a prometer este martes en su discurso de investidura frente al decimonónico Palacio de Gobierno de Asunción, capital de este país sin mar, encajado entre Brasil, Argentina y Bolivia. Paraguay tiene a un tercio de su población en la pobreza, al 60% con trabajos informales y a dos millones de personas en el extranjero, según informes.

Prometió "achicar" el Estado y mantener las tradiciones católicas y las del partido que domina el poder Ejecutivo, el Legislativo y también el poder Judicial. También se dirigió a Horacio Cartes, a quién agradeció por “perseverar, sin desmayos, en la construcción de consensos y en la búsqueda de acuerdos por sobre las diferencias”.

Tres meses antes de las elecciones, Cartes, millonario empresario tabacalero que ejerció el cargo entre 2013 y 2018, fue acusado por el Gobierno de Estados Unidos de “incurrir en actos de corrupción antes, durante y después de su mandato como presidente de Paraguay”.

Le prohibió la entrada al país, acceder a los bancos y hacer negocios con empresas estadounidenses.

Peña dijo que reforzará las relaciones ya firmes con Estados Unidos e Israel, a quienes prometió mover su embajada de Tel-Aviv a Jerusalem. Al mismo optará por Taiwán en lugar de China, como siempre hace el Partido Colorado desde los tiempos del dictador Alfredo Stroessner (1954-1989). Como novedad, prometió acercarse a Venezuela y reabrir su embajada en Caracas.

Peña asumió rodeado de mandatarios de la región que no comparten su ideología, pero sí historia, fronteras y algunas veces conflictos. Como el presidente brasileño Lula da Silva, con quien deberá discutir las cláusulas de uso de la represa Itaipú, la de mayor producción del mundo, y que Paraguay comparte con Brasil sobre el río Paraná. O con el argentino Alberto Fernández, con cuyo sucesor debatirá sobre el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, o sobre el comercio en los ríos que comparten para que Paraguay tenga salida al mar.