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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
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Castillo, el izquierdista peruano a caballo que genera pasión y odio

El maestro y candidato presidenciable que llevó la delantera en la primera vuelta de los comicios del país vecino era poco nombrado. Se opone al matrimonio igualitario y al aborto.
El candidato a la presidencia de Perú, Pedro Castillo, favorecido con el voto popular. EFE
El candidato a la presidencia de Perú, Pedro Castillo. EFE
Castillo, el izquierdista peruano a caballo que genera pasión y odio

Los medios peruanos dan cuenta de que la popularidad de Pedro Castillo aumentó de forma abrumadora en las dos semanas previas a las Elecciones Generales 2021 del 11 de abril.

Ni los de su propia línea política, los izquierdistas, depositaban muchas fichas por él. Lo cierto es que el maestro rural que no oculta su bandera de oponerse al matrimonio homosexual, el aborto y la eutanasia en el Perú es el personaje que ha sorprendido en los comicios de la nación limítrofe con la victoria en la primera vuelta, aunque con un margen porcentual que no le alcanzó para convertirse en el presidente electo. Deberá, el 6 de junio, pelear en el balotaje con la derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular), quien se aseguró el segundo lugar con una masa que comulga, también, con su estilo conservador.

Castillo se insertó en la arena política sin mayores luces de favoritismo en 2020. Lo hizo con la coalición Perú Libre. Tomó el lugar que dejó vacante el líder de ese partido, Vladimir Cerrón, encontrado culpable de aprovechamiento del cargo y puesto en prisión por tres años y nueve meses.

Comparado con Evo Morales por su pasado sindicalista y vínculo con el área rural, Castillo aparece como un personaje que ha ganado fuerza en tiempo récord. Y si bien agita la bandera de la izquierda radical, se constituye en una opción que guarda semejanzas con su rival de turno, Keiko. Ambos presidenciables se han expuesto en franca oposición a las políticas del progresismo. Ninguno comulga con la aprobación del matrimonio igualitario, con la eutanasia ni la legalización que apunte a la interrupción voluntaria del embarazo.

Gutiérrez decidió no pasar desapercibido. El 11 de abril, fecha en la que los peruanos acudieron a las urnas, el izquierdista se presentó en un caballo con su sombrero de paja.

Es serrano y tiene 51 años. Nació en  Cajamarca. En 1995 se graduó como docente rural de primaria y, con ello, cumplió el deseo de sus padres: que uno de sus nueve hijos pudiera ser profesional.

Mientras ejercía como maestro, siempre le llamó la atención el mundo político y sindicalista, según describe El País, en su artículo denominado “El hombre que puso a las élites peruanas a los pies de su caballo”.

Su vínculo con el ambiente comenzó en 2005, año en que empezó su militacia con Perú Posible. No obstante, sin mayor trascendencia. Hubo un momento particular que lo cambió todo. En 2017, los docentes tomaron las calles de Perú para exigir mejoras en los salarios del rubro y evaluaciones  de forma periódica. Se trató, entonces, de una de las movilizaciones más sonoras que protagonizó nunca el sector.  

Por un mes y 15 días, los maestros pusieron en jaque al Gobierno y pausaron las clases. Hubo un rostro que resaltó entre las masas. Fue el de Castillo.

Ese fue el primer momento de visibilización que tuvo el ahora candidato presidenciable y rostro de una izquierda que quiere hacerse con el Palacio de Gobierno. El segundo comenzó en 2020, cuando fue anunciado como candidato presidenciable.

Si bien hace tres años ya había dado muestras de liderazgo, esta vez pocos se animaron a confiar en que su imagen tomaría fuerza. Sin embargo, el maestro rural ha puesto en jaque a las clases dominantes de la metrópoli incaica con su imagen en crecimiento. 

El 6 de junio, se enfrentarán dos modelos: de un lado estará el de Castillo, con la ilusión de la “patria grande”. Del otro, el de Fujimori, con la intención de revalidar la economía basada en las políticas neoliberales.