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  • Diario Digital | lunes, 16 de mayo de 2022
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Caso Debanhi Escobar pone justicia mexicana en el ojo del huracán

El informe forense solicitado por la familia descarta la hipótesis del accidente de la joven de 18 años hallada muerta en un motel a las afueras de Monterrey.

La joven Debanhi Escobar. RRSS
La joven Debanhi Escobar. RRSS
Caso Debanhi Escobar pone justicia mexicana en el ojo del huracán

El caso Debanhi continúa causando revuelo en toda América Latina y agravando múltiples cuestionamientos hacia la justicia mexicana y el manejo de los cientos de mujeres desaparecidas en el norte de este país semana tras semana.

Debanhi Escobar, de 18 años, fue asesinada y sufrió abuso sexual antes de morir. Esto revela el segundo informe forense que solicitó la familia, al que tuvo acceso EL PAÍS. Este dictamen, que revisa la primera necropsia oficial, descarta la hipótesis de un posible accidente de la joven que ha sugerido en las últimas semanas la Fiscalía de Nuevo León (Estado al noreste del país).

La joven, que desapareció el 9 de abril y cuyo cadáver fue hallado casi dos semanas después en la cisterna de un motel a las afueras de Monterrey, fue golpeada varias veces con un “agente contundente” en la cabeza y murió antes de llegar al tanque de agua.

“Se trata de una muerte violenta homicida”, concluye el texto. El cadáver presentó “huellas de una relación sexual violenta”. El caso Debanhi se ha convertido en un símbolo de las desapariciones y asesinatos de mujeres en México y ha abierto profundas grietas en un sistema de justicia colapsado.

La Fiscalía integró esta información en la carpeta de investigación, aunque los detalles sobre su muerte no fueron revelados hasta ahora.

Desde el hallazgo del cadáver, el 21 de abril, la Fiscalía solo ha informado sobre la causa de muerte: contusión cerebral. No mencionó, no obstante, más detalles sobre si había sufrido o no abuso, si se había ahogado o había caído ya muerta a la cisterna de agua del motel Nueva Castilla.

La ausencia de información oficial permitió justificar la hipótesis de que Debanhi se había caído sola a ese tanque de agua. Mientras la familia Escobar enterraba a su única hija, surgían más dudas que certezas. Fue entonces cuando su padre, Mario Escobar, solicitó una segunda autopsia —con fecha del 25 de abril— y posteriormente la entregó a las autoridades.

La joven no murió ahogada. La cisterna contaba con una profundidad de agua de 90 centímetros, según mencionaron las autoridades en una rueda de prensa. Aunque el médico forense señala en el segundo dictamen que debió estar en una línea de flotación, boca abajo, pues la parte posterior de su cuerpo se muestra “obscura y deshidratada”, con respecto al análisis de la parte frontal, que se encuentra “reblandecida” por el agua. Pero no se encontró “líquido en el interior de la tráquea y de los bronquios”, de manera que el forense descarta la muerte por ahogamiento. Y apunta: “Ya se encontraba sin vida al momento de entrar al agua del lugar donde fue encontrado el cuerpo”.

Otra de las pruebas forenses que determinan que no se cayó, además de la causa de muerte mencionada, es que no tenía ninguna fractura ni otras lesiones, además de las de la cabeza, según las radiografías que le hicieron al cadáver. Sí se observa, no obstante, la fractura de una uña —de acrílico color naranja— “en forma transversal al nivel de su parte media”.

Debanhi se encontraba descalza, con calcetines, y con el torso parcialmente desnudo.

El padre de la joven denunció en numerosas oportunidades las deficiencias al inicio de las investigaciones, empezando por el cuestionado hallazgo del cuerpo al interior de un cisterna, luego de que los investigadores ya pasaran por el sitio al menos cuatro veces.