Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 15 de agosto de 2022
  • Actualizado 14:30

El 80% de los niños no comprende la lectura; hay tres factores que afectan

Un informe sobre la situación de la pobreza de aprendizajes en América Latina y el Caribe muestra un incremento en la tasa porcentual que hasta el año pasado estaba en alrededor del 50%.

Un estudiante pasa clases virtuales con teléfono móvil. DICO SOLÍS
Un estudiante pasa clases virtuales con teléfono móvil. DICO SOLÍS
El 80% de los niños no comprende la lectura; hay tres factores que afectan

El cierre de escuelas prolongado, la escasa eficacia de las medidas de mitigación y las alteraciones en los ingresos de los hogares tuvieron un mayor impacto en la pobreza de aprendizajes en América Latina y el Caribe.

El riesgo se traduce en que, si los niños no tienen habilidades fundacionales sólidas, es poco probable que adquieran las aptitudes técnicas y de nivel superior necesarias para prosperar en mercados laborales cada vez más exigentes y en sociedades cada día más complejas.

Así lo señala el informe “The State of Global Learning Poverty: 2022 Update” (La situación de la pobreza de aprendizajes mundial: Actualización de 2022) que publicó el Banco Mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el Ministerio de Relaciones Exteriores, del Commonwealth y de Desarrollo (FCDO) del Reino Unido, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y la Fundación Bill y Melinda Gates.

“El 80% de los niños en edad de terminar la escuela primaria no puede comprender un texto simple, cifra superior a la tasa de alrededor del 50% registrada antes de la pandemia de COVID-19”, se lee.

Continúa señalando que la pobreza de aprendizajes es el resultado de la peor crisis de la educación y el aprendizaje de la que se tenga registro en la historia tras el incremento de un tercio en los países de ingreso bajo y medio, es decir en un 70% en los niños de 10 años

Esta tasa era del 57 % antes de la pandemia, pero la crisis del aprendizaje se ha profundizado.

“La presente generación de estudiantes se arriesga a perder 21 billones de dólares (en valor actual) de ingresos potenciales a lo largo de la vida, o el equivalente al 17% del PIB (Producto Interno Bruto) mundial de hoy en día, en comparación con los 17 billones de dólares estimados en 2021”, continúa en el informe.

El siguiente aumento más importante se registró en Asia meridional, donde las proyecciones indican que el 78 % de los niños carece del nivel mínimo de alfabetización; la tasa era del 60 % antes de la pandemia.

Los nuevos datos que miden los niveles de aprendizaje reales de los niños en los sistemas de las escuelas reabiertas en todo el mundo confirman las predicciones de grandes pérdidas de aprendizaje.

En África subsahariana, los aumentos de la pobreza de aprendizajes fueron menores, ya que los cierres de las escuelas en esta región duraron por lo general solo unos pocos meses, pero dicha pobreza llega ahora a un nivel extremadamente alto del 89 %. En el resto de las regiones, las simulaciones indican aumentos en la pobreza de aprendizajes.

En el informe, se señala también que, incluso antes de la COVID-19, la crisis mundial del aprendizaje era más profunda de lo que se pensaba previamente.

La tasa promedio mundial de pobreza de aprendizajes antes de la pandemia, que se estimó en 53 % para 2015, era aún mayor, ya que los datos actualizados y revisados revelaron que el 57 % de los niños de 10 años de los países de ingreso bajo y mediano no podían leer y comprender un texto simple, que es la forma de medir la pobreza de aprendizajes.

En el informe se sostiene que la pobreza de aprendizajes se ha mantenido estancada en este período en ciertas regiones, como América Latina y el Caribe y África subsahariana, para las que existen datos temporalmente comparables. Este punto pone de manifiesto que volver a la situación previa a la COVID-19 no asegura el futuro de los niños del mundo: se necesita una rotunda recuperación y aceleración del aprendizaje.

RETOS Para el Banco Mundial, la Unesco, Unicef, el FCDO, la USAID y la Fundación Bill y Melinda Gates se requiere de un compromiso político sostenido a nivel nacional, desde los niveles políticos más altos hasta todos los miembros de la sociedad.

A largo plazo, se precisarán coaliciones nacionales para promover la recuperación del aprendizaje. Estas coaliciones deberán incluir a las familias, los educadores, la sociedad civil, la comunidad empresarial y todos los ministerios (no solo el Ministerio de Educación).

“El compromiso debe traducirse en medidas concretas a nivel nacional y subnacional, con una mejor evaluación del aprendizaje para subsanar la enorme carencia de datos, establecer objetivos claros de los avances y elaborar planes basados en pruebas para la recuperación y aceleración del aprendizaje”, añade.

Plantean el marco RAPID ya que “proporciona un conjunto de intervenciones basadas en evidencias que los sistemas educativos pueden implementar para ayudar a los niños a recuperar el aprendizaje perdido y acelerar el progreso a largo plazo en materia de aprendizaje básico”.

Piden a los Gobiernos asegurarse de que los sistemas educativos realicen evaluaciones regulares de los niveles de aprendizaje; acercarse a todos los niños y mantenerlos en la escuela; priorizar la enseñanza de los conocimientos básicos; incrementar la eficiencia de la instrucción, por ejemplo, mediante programas de aprendizaje de recuperación; y desarrollar la salud y el bienestar psicosociales.

“Estas intervenciones deben implementarse como parte de un programa de recuperación del aprendizaje a nivel nacional que también sirva como un impulso para el desarrollo de sistemas educativos más eficaces, equitativos y resilientes”, concluye.