Revelan detalles de las negociaciones Cuba - EEUU
Cuando en 1971, Estados Unidos y China empezaron su deshielo, lo hicieron con una visita del equipo de ping-pong estadounidense al país asiático. Siete años más tarde, aquella primera aproximación acabó con el presidente de EEUU, Jimmy Carter, anunciando el reconocimiento de la República Popular China (y, de paso, la retirada del embajador estadounidense en Taiwan).
En el caso del deshielo entre Cuba y EEUU, la cosa no ha sido tan complicada. Pero aún así el deshielo ha sido un proceso largo, en el que han jugado un papel esencial dos países. Uno, Canadá, un aliado de EEUU que tiene buenas relaciones con Cuba. El otro, el Vaticano.
El prestigio mundial de Francisco, el primer papa latinoamericano, sale así todavía más reforzada con el deshielo entre La Habana y Washington. Si el polaco Juan Pablo II ha sido considerado por algunos el Papa que derrotó al comunismo -en parte con el apoyo de Ronald Reagan- Francisco podría ser no solo el hombre que dio una nueva cara a la Iglesia católica en el siglo XXI, sino también el que ayudó a cerrar uno de los conflictos más enquistados del mundo.
INFLEXIÓN Según Julia Sweig, del “think tank” Consejo para las Relaciones Internacionales, Barack Obama comprendió la necesidad de mejorar las relaciones entre EEUU y Cuba de forma drástica en la Cumbre de las Américas en Cartagena de Indias, en abril de 2012, cuando la mayor parte de los jefes de Estado y de Gobierno del continente le explicaron que el embargo no era aceptable en el mundo actual.
Pero solo en junio de 2013 los dos equipos negociadores se vieron cara a cara. Fue en la capital de Canadá, Ottawa. Y el objetivo, muy limitado: Cuba demandó la liberación de tres espías condenados en EEUU por llevar a cabo acciones contra los grupos anticastristas de Miami, y a cambio ofreció la liberación de Alan Gross, el contratista de la USAID, detenido en Cuba por ayudar a la comunidad judía de ese país.
Washington se negó en redondo, porque, alegaba, Gross no era un espía. Pero, pese al atasco en la cuestión de partida, las negociaciones empezaron a girar hacia una apertura más amplia entre los dos enemigos. Fue entonces, en marzo pasado, cuando Obama viajó al Vaticano y se planteó la situación a Francisco. El papa respondió enviando cartas al presidente de EEUU y a su homólogo cubano, Raúl Castro.
Pero la cuestión de los espías y de Gross seguía siendo el escollo que impedía cualquier avance. Entretanto, fiel a su política, Obama mantuvo al secretario de Estado, John Kerry, fuera de las negociaciones. El Departamento de Estado vio su papel limitado a recalcar un punto: sin la liberación de Gross, no iba a haber acuerdo.
El acuerdo definitivo del intercambio de espías y de Gross se alcanzó en octubre, en una reunión en el Vaticano. Y el mes pasado se cerraron los últimos flecos en otra ronda negociadora en Ottawa. Justo el 4 de noviembre, el Partido Demócrata al que pertenece Obama, fue pulverizado en las elecciones legislativas de EEUU y el Presidente decidió dar un giro estratégico a su política: ante lo que consideraba una política de bloqueo de la oposición, optó por explicar al máximo sus poderes legales e ignorar al Congreso. El primer paso fue anunciar una amnistía temporal a la que pueden optar 5 millones de inmigrantes ilegales. El segundo ha sido la apertura a Cuba.
Apuntes.
Visita
El portavoz del presidente Barack Obama, Josh Earnest, no descartó ayer que el mandatario cubano, Raúl Castro, pueda visitar en un futuro la Casa Blanca, tras el inicio de un proceso para el restablecimiento de las relaciones bilaterales.
Espaldarazo
Gran parte de la comunidad internacional ha dado un unánime espaldarazo a la decisión de Estados Unidos y Cuba de normalizar sus relaciones después de 53 años de enemistad y destacó la valentía de los presidentes Barack Obama y Raúl Castro por haber dado este paso.
Clinton
La exsecretaria de Estado de EEUU Hillary Clinton apoya la decisión del presidente Barack Obama de "cambiar de rumbo" en la política estadounidense hacia Cuba.