Sector de alimentos sigue, pero hay temor de que el virus les paralice
06 de junio de 2020 (20:00 h.)
En la empresa de fideos Coronilla no se paralizaron actividades ni se frenó la exportación. Sin embargo, tienen trabajadores aislados por seguridad.
Pesé a las restricciones a nivel internacional debido a la pandemia mundial del coronavirus, COVID-19, las fronteras no se cerraron para los sectores de alimentos y los relacionados a insumos médicos y medicamentos.
Por esa razón, empresas como Coronilla no tuvieron que parar su producción. Sin embargo, existe el riesgo de paralizar actividades o afectar de manera significativa el trabajo normal debido a la expansión del virus.
El rubro de alimentos en el departamento es uno de los perjudicados con la baja en exportaciones. De acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Cámara de Exportadores de Cochabamba (Cadexco), hubo una reducción del 42% hasta abril, comparando las cifras de venta al exterior con el mismo período en 2019.
Coronilla es una de las empresas que no paró, aunque sí pasó dificultades logísticas al inicio de la pandemia.
El gerente general de Coronilla, Diego Pelaez, explicó que la demanda de productos se mantuvo en todo el mundo, por lo que pudieron seguir operando.
Algunos problemas se dieron durante las primeras dos semanas de la cuarentena debido a la logística para el transporte, por lo que redujeron su producción.
“Era mucho más difícil encontrar transporte que pueda ir hasta el puerto. Era tremendamente complejo articular todas las piezas que necesitaba la cadena productiva para funcionar, pero hemos seguido funcionando”.
El perjuicio incidió en una baja del 20% en la producción en ese par de semanas, después volvieron a la normalidad.
Coronilla exporta alrededor de 20 contenedores mensuales a países como Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, Nueva Zelanda, Australia y varios de Europa.
“Ningún país ha cerrado las fronteras a la importación y exportación de alimentos, creo que habido un consenso global”.
VIRUS Y EL FUTURO
Pelaez informó que, como otras empresas, tuvieron que desarrollar e implementar un manual de bioseguridad para seguir operando.
El exportador sostiene que el problema es la amenaza latente del virus que se propaga.
Cómo parte de sus medidas de seguridad, en Coronilla aplican cuestionarios a sus trabajadores para conocer los riesgos frente al coronavirus, de la posibilidad de que en el entorno familiar haya alguna persona con los síntomas.
“Uno tiene que ir aislando gente a medida que hay casos sospechosos, ni siquiera probados sino solo sospechosos (...). Esto tiene un efecto en cadena en toda la operación y yo ya estoy sintiendo ese efecto”.
En esta empresa ya tienen a entre un 10% y un 15% de su personal aislado como medida preventiva, desde hace un par de semanas, lo que se da de manera cíclica, porque mientras unos retornan otros son aislados.
“Y lo mismo va a pasar en todas las empresas. El problema es quedarnos paralizados por falta de personal”.
Pelaez expresó su preocupación por la imposibilidad de realizar las pruebas necesarias de COVID-19 cada día.
También incide en el trabajo la necesidad del distanciamiento físico de al menos dos metros, cuando antes la proximidad era común en la línea de producción.
“Entonces, al tener que cumplir con protocolos de bioseguridad uno se vuelve menos productivo y no hay duda”.
Los empresarios deben asumir medidas que en el tiempo serán parte de la rutina. Sin embargo, esto repercutiría en la producción.
“De hecho, ninguna de las empresas del rubro Industrial hoy en día creo que pueda funcionar al 100% de su capacidad productiva”.
10% Empleados aislados
En la empresa Coronilla, entre el 10% y 15% de los trabajadores tiene aislamiento desde hace un par de semanas. Se trata de acciones preventivas cuando identifican síntomas en alguno de ellos o su entorno. Se está dando de forma cíclica.
Pesé a las restricciones a nivel internacional debido a la pandemia mundial del coronavirus, COVID-19, las fronteras no se cerraron para los sectores de alimentos y los relacionados a insumos médicos y medicamentos.
Por esa razón, empresas como Coronilla no tuvieron que parar su producción. Sin embargo, existe el riesgo de paralizar actividades o afectar de manera significativa el trabajo normal debido a la expansión del virus.
El rubro de alimentos en el departamento es uno de los perjudicados con la baja en exportaciones. De acuerdo con los registros del Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Cámara de Exportadores de Cochabamba (Cadexco), hubo una reducción del 42% hasta abril, comparando las cifras de venta al exterior con el mismo período en 2019.
Coronilla es una de las empresas que no paró, aunque sí pasó dificultades logísticas al inicio de la pandemia.
El gerente general de Coronilla, Diego Pelaez, explicó que la demanda de productos se mantuvo en todo el mundo, por lo que pudieron seguir operando.
Algunos problemas se dieron durante las primeras dos semanas de la cuarentena debido a la logística para el transporte, por lo que redujeron su producción.
“Era mucho más difícil encontrar transporte que pueda ir hasta el puerto. Era tremendamente complejo articular todas las piezas que necesitaba la cadena productiva para funcionar, pero hemos seguido funcionando”.
El perjuicio incidió en una baja del 20% en la producción en ese par de semanas, después volvieron a la normalidad.
Coronilla exporta alrededor de 20 contenedores mensuales a países como Estados Unidos, Canadá, Brasil, Chile, Nueva Zelanda, Australia y varios de Europa.
“Ningún país ha cerrado las fronteras a la importación y exportación de alimentos, creo que habido un consenso global”.
VIRUS Y EL FUTURO
Pelaez informó que, como otras empresas, tuvieron que desarrollar e implementar un manual de bioseguridad para seguir operando.
El exportador sostiene que el problema es la amenaza latente del virus que se propaga.
Cómo parte de sus medidas de seguridad, en Coronilla aplican cuestionarios a sus trabajadores para conocer los riesgos frente al coronavirus, de la posibilidad de que en el entorno familiar haya alguna persona con los síntomas.
“Uno tiene que ir aislando gente a medida que hay casos sospechosos, ni siquiera probados sino solo sospechosos (...). Esto tiene un efecto en cadena en toda la operación y yo ya estoy sintiendo ese efecto”.
En esta empresa ya tienen a entre un 10% y un 15% de su personal aislado como medida preventiva, desde hace un par de semanas, lo que se da de manera cíclica, porque mientras unos retornan otros son aislados.
“Y lo mismo va a pasar en todas las empresas. El problema es quedarnos paralizados por falta de personal”.
Pelaez expresó su preocupación por la imposibilidad de realizar las pruebas necesarias de COVID-19 cada día.
También incide en el trabajo la necesidad del distanciamiento físico de al menos dos metros, cuando antes la proximidad era común en la línea de producción.
“Entonces, al tener que cumplir con protocolos de bioseguridad uno se vuelve menos productivo y no hay duda”.
Los empresarios deben asumir medidas que en el tiempo serán parte de la rutina. Sin embargo, esto repercutiría en la producción.
“De hecho, ninguna de las empresas del rubro Industrial hoy en día creo que pueda funcionar al 100% de su capacidad productiva”.
10% Empleados aislados
En la empresa Coronilla, entre el 10% y 15% de los trabajadores tiene aislamiento desde hace un par de semanas. Se trata de acciones preventivas cuando identifican síntomas en alguno de ellos o su entorno. Se está dando de forma cíclica.