Los pobladores sienten temor por ser arrestados en el calabozo, donde deben meditar en su error

Rige la justicia comunitaria con penas y sanciones económicas



La infidelidad, el robo, el incumplimiento de deberes, entre otras faltas, continúan siendo sancionadas en Cotacajes con la justicia comunitaria.

La sanción más severa es la expulsión de la comunidad, pero los pobladores no recuerdan ningún caso. Los demás castigos son tareas comunitarias, encierro en el calabozo o multas económicas.

Los pobladores ya están familiarizados con el calabozo de dos celdas construido para castigar a los infractores. Ocupa un importante lugar en el pueblo, junto a la sede del Sindicato Agrario.

Los comunarios reconocen el temor que les inspira el sitio porque terminar dentro de las cuatro paredes de adobe se convierte en una vergüenza y humillación.

Félix Lavayén es el responsable de impartir autoridad. Aclara que lo hace en consenso con los líderes del pueblo. En los casos más serios, las determinaciones se asumen en un cabildo con la presencia de todos los lugareños.

Rosa Escalera recuerda, por ejemplo, a una de sus vecinas que terminó en el calabozo por “haberse metido con un hombre casado”. Fue grande la humillación solo para la mujer porque el hombre no era del pueblo y no pudo ser sancionado.

En la mayoría de los casos, el calabozo es usado para castigar el adulterio y el robo. El incumplimiento de tareas comunitarias se sanciona con multas económicas que son administradas por el sindicato.

“¡Las historias que podría contar el calabozo, si hablara”, dice Saucedo Espinoza al recordar al paisano que padecía de epilepsia y en cada ataque clamaba a gritos ser encerrado en la precaria prisión para no agredir a su familia.

El hombre, después de sus convulsiones, perdía el sentido común y se transformaba en una persona violenta con instintos asesinos.

Cuando volvía a la calma, lo embargaba un profundo sentimiento de culpa y en total estado de lucidez pedía su reclusión ante el primer síntoma de su enfermedad.

Finalmente, desapareció por días y tras una intensa búsqueda lo encontraron muerto a orillas del río Cotacajes, se había ahogado, tal vez en uno de sus ataques, cuentan.

REFACCIÓN

La infraestructura del calabozo está deteriorada y el hueco de su techo debe ser refaccionado por los pobladores.

Los comunarios se han aglutinado en el lugar. Cada uno ha trasladado suficiente cantidad de capín (palmas) para cambiar la cubierta. La faena debe ser concluida en la jornada.

CULTURA

La organización de Cotacajes responde a la cultura andina, explica el antropólogo José Antonio Rocha. Lo mismo sucede con la justicia comunitaria que está plenamente vigente en el área rural.

Es fundamental aclarar, señala Rocha, que solo puede ser ejercida por los miembros de la comunidad en contra de los lugareños y no de forasteros.

También debe existir consenso para aplicar las penas que una vez cumplidas permiten la redención de los sancionados.

Lo importante de los castigos es que reflexionen acerca de sus errores para que no los vuelvan a cometer, insiste el antropólogo.

Con el paso de los siglos, los pobladores se organizaron en comunidades que tras la Reforma Agraria se convirtieron en sindicatos que conservaron el mismo sistema de administración sociopolítica.

Por esta razón, las autoridades son elegidas temporalmente. Son cambiadas regularmente para evitar que se eternicen en sus cargos y así prevenir que usen su poder para lograr su beneficio personal, de su familia, de su entorno en detrimento de la población.

La búsqueda de oro en invierno

Los pobladores de Cotacajes diversifican sus actividades entre la agricultura y el comercio. Pero en época de invierno la tarea se centra en la búsqueda de oro en el río Cotacajes.

Siempre hallan el metal precioso aunque en mínima cantidad. Lo hacen de manera rústica como lo aprendieron de sus padres.

Las cascabeles abundan en el llano

En el poblado abundan las serpientes cascabel, muchas veces ingresan a las chozas y viviendas del pueblo.

Durante las noches, siempre oscuras por falta de alumbrado público, se puede apreciar a plenitud las luciérnagas que inundan el lugar.

El canto de las cigarras también es propio del exuberante paisaje.