La niña de 9 años fue hallada sin vida en la torrentera de Lacosti, en Sacaba. A 45 días del crimen, la Policía aún no ha logrado identificar a sus asesinos

El miedo de la madre de Yessica se hizo realidad



Yessica Contreras Soto había cumplido 9 años y, como toda niña de su edad, era inquieta y le gustaba pasear por su barrio, en Huayllani Chico, recogiendo flores y frutas de los árboles pese a que su madre le prohibía que saliera sola.

“Con tanta violencia, no me gustaba que camine por ahí solita, pero nunca imaginé que alguien quisiera hacerle daño porque Yessica era tan dulce y chiquita que todos la querían. Una piensa que las cosas más horribles les pasan a los demás, no a nosotros”, confirma su madre, Elsa Soto.

El 11 de enero de 2013 la idea de Elsa se hizo añicos y su corazón se quebró cuando escuchó la voz del dirigente del barrio anunciando, a través de un altoparlante, que habían hallado el cadáver de una niña en la torrentera de Lacosti. “Sentí en mi corazón que era mi hijita pero rogaba en mi interior que no fuera ella. Pensé que mi pecho me iba a estallar mientras corría hacia la torrentera", recuerda Elsa Soto.

Yessica Contreras tenía 9 años pero parecía más pequeña por su contextura frágil y delgada. Sus uniformes le quedaban demasiado holgados. Sin embargo, sus asesinos la vieron en la calle, la ultrajaron sexualmente para luego asfixiarla hasta matarla. La autopsia reveló que la niña murió asfixiada con las manos. El daño en los genitales fue tan serio que no se descarta que hayan sido dos sus agresores.

Yessica había desaparecido a las dos de la tarde del 10 de enero, después de salir de la casa de sus tíos, a los que había ayudado a pelar un pollo, a dos cuadras de su hogar. Ellos le habían regalado frutos de pacay y de palta de su huerto y la pequeña retornaba a su hogar recogiendo flores silvestres, como siempre hacía, para llevarlas a la tumba de su único hermano varón.

Yessica caminaba por una desolada callejuela de tierra surcada de: eucaliptos, higueras, matorrales y sembradíos de verduras. A unos cien metros de su casa, fue interceptada por sus agresores que luego de vejarla y asesinarla, arrojaron su cadáver al lecho de la torrentera de Lacosti. Las flores y las frutas que llevaba en las manos quedaron desperdigadas en el piso del lugar de donde fue raptada.

Su madre la buscó toda la tarde y parte de la noche del jueves. Reanudó la búsqueda la madrugada del 11 de enero y a las 9 de la mañana se horrorizó al ver a su niña muerta, semidesnuda y con signos de violencia.

Dos años atrás, Elsa Soto había perdido a su hijo de 10. El pequeño apareció colgado de la barra de un columpio que él mismo había construido para sus hermanas. No superó esa tragedia, cuando le llegó otra. Algunos vecinos dijeron que ella descuidaba a sus hijos porque salía todo el día y a veces bebía, pero su comadre Damiana Quiroga lo desmintió. “La gente habla porque tiene boca, Elsa fue abandonada por su esposo hace 6 años. El se consiguió otra mujer y crió a dos de sus hijas por un año, pero las niñas volvieron con su madre porque en casa de su padre las maltrataban mucho. Le da algo de dinero pero no le alcanza”, relató.

Elsa trabaja vendiendo verduras que ella misma cultiva en el terreno de sus padres, en Huayllani Chico, pero sus ingresos apenas cubrían la alimentación de sus cuatro hijas y sus zapatos. Damiana Quiroga, la madrina que vive enfrente de la familia era quien les compraba los uniformes escolares y útiles para que estudiaran. Yessica vivía con su madre, sus tres hermanitas y sus abuelos en una casita de adobe y piso de tierra.

"Yessica estaba emocionada porque iba a comenzar las clases, le tocaba el tercero de primaria y sus materias favoritas eran Matemática y Lectura. Ahorita podía estar estudiando pero está muerta porque en la calle existe gente egoísta y malvada que sólo piensa en sus deseos enfermos y no tiene temor de Dios. Pueden escapar de la justicia acá, pero de Dios no se van a escapar”, aseguraba Damiana Quiroga. En el entierro de la menor, la vecina Margarita Vedia se preguntó: “¿Acaso nuestros niños ya no pueden caminar tranquilos? Van a la escuela a pie, cómo podemos cuidarlos las 24 horas si tenemos que trabajar?".

LA INVESTIGACIÓN El 11 de enero los vecinos de Huayllani Chico recorrieron las chicherías de la zona y capturaron a cuatro sospechosos, entre ellos un hombre de 50 años, que tenía manchas rojas en sus manos y ropa. Luego de prestar sus declaraciones, los cuatro fueron liberados. El comandante de la Policía de Sacaba, coronel Gualberto Albornoz, informó que se organizó una reunión con los vecinos para que alguno pueda decir si vio a la menor con alguien el 11 de enero o si observaron a un sospechoso en la callejuela por donde caminaba Yessica, pero nadie vio nada.

“Sin pistas estamos en cero, se está investigando la existencia de pandillas en la zona pero hasta el momento no hay nada”, aseveró.

¿POR QUÉ OCURREN LOS ASESINATOS?

Impunidad y otros

Julieta Montaño 

El mejor estímulo para la violación y el crimen es la impunidad que existe. Los delincuentes no son atrapados y se pasean por las calles como inocentes. No hay un freno real para los violadores y asesinos. De acuerdo a un estudio de la Oficina Jurídica para la Mujer, del 100 por ciento de casos de violaciones que son denunciados, solamente el 2 por ciento llega a una sentencia. Otros estímulos son la migración que ha creado una generación de hijos huérfanos de padres vivos, la corrupción y el perverso efecto del dinero sucio del narcotráfico, que atraen todos los males. Esta ola de crímenes era previsible porque la delincuencia se siente empoderada y desafía a la sociedad cometiendo los asesinatos más aberrantes. No hay políticas de prevención, se gasta 131 millones en propaganda oficial pero no se previene la violencia . Mientras el Gobierno siga invirtiendo menos del 1 por ciento del TGN en el Órgano Judicial y más del 20 por ciento en las Fuerzas Armadas, no podremos hablar de justicia, la ola de crímenes seguirá creciendo, la población seguirá sufriendo.

42 por ciento de los asesinatos del mundo ocurren en América Latina aunque en esta región tan sólo vive el 8 por ciento de la humanidad. Incluso la tasa de homicidios en Estados Unidos es cinco veces más baja que la de América Latina, según un estudio publicado en 2012 por el diario EL País. El experto español en temas de inseguridad, Moisés Naim, dice que la sumatoria de varios factores influye en el creciente aumento de la tasa de homicidios: la desigualdad económica, el fácil acceso a las armas de fuego, el consumo de alcohol y drogas, la presencia de bandas delictivas, bajos niveles de encarcelamiento, fuerzas policiales muy pequeñas para el tamaño de población, la ruptura de las familias, la ausencia de valores, el narcotráfico, la pobreza y la falta de autoridad. Naim asegura que hay que lanzar una iniciativa para disminuir la tasa de crímenes que involucre a: gobiernos, políticos, empresarios, iglesias, sindicatos, escuelas, universidades, artistas, madres, jóvenes e instituciones.