Cada uno de los profesionales buscó el material necesario y antecedentes sobre este tipo de casos. Se reunió a los mejores especialistas en cada área para afrontar el reto de separar a Damaris y Danitza

Bibliografía, internet y consejo de colegas posibilitaron el “milagro”





La llegada al mundo de Damaris y Danitza Mita Gerónimo representó para los médicos de Cochabamba un reto. El 16 de mayo de 2013 la cesárea de Ana María Gerónimo sorprendió a los cirujanos que esperaban el nacimiento de gemelas, pero en su lugar recibieron a siamesas.

El cirujano pediatra Gonzalo Meleán fue llamado de urgencia tras la cesárea, y desde ese momento se responsabilizó del caso.

Tras haberse enterado de la noticia fue conformando un equipo con sus colegas del mismo hospital, para tratar el caso.

Una de las primeras acciones del cirujano fue realizar estudios tomográficos y tomar ecografías de las niñas. En esta primera etapa se detectó que Danitza presentaba el Síndrome de Dandy Walker.

Para recabar información se contactó con un especialista peruano que había separado a siamesas unidas por el hígado, el mismo mes que nacieron Danitza y Damaris.

Hizo también consultas con el médico argentino Víctor de Fagot que durante 30 años se dedicó a casos de siamesas.

Otros especialistas de México y Chile le dieron también recomendaciones para la cirugía y le comentaron sus experiencias, además de darle referencias acerca de la bibliografía que debían consultar.

Cirujanos chilenos ofrecieron operar a las niñas e incluso recogerlas para trasladarlas a un hospital de Valparaiso.

Pese a esta oferta, Meleán comenzó a reunir a médicos de la Clínica Belga, Hospital Univalle y Clínica Los Olivos. Se convocó a los profesionales con mayor experiencia en cardiología y nefrología ya que las pequeñas estaban unidas por el tórax, el corazón y el hígado.

También llamaron a traumatólogos y otros cirujanos pediatras, quienes mantenían constantes reuniones para evaluar el caso.

El equipo final estuvo conformado por 30 personas y ninguna rechazó la propuesta que Meleán les propuso para enfrentar el reto de separar a las siamesas. Cada uno de los médicos se capacitó por su propia cuenta para enfrentar el reto.

Revisión de bibliografía, búsquedas en internet y consultas a otros galenos del exterior fueron algunos de los pasos que la mayoría de los médicos siguió por su cuenta para la operación que por primera vez se iba a realizar en el país.

El cardiólogo Carlos Brockmann explica que cuando se presenta un caso difícil lo primero que hace es buscar toda la bibliografía posible.

En este caso específico reconoce que no fue una tarea fácil porque había muy poco material escrito sobre la separación de siamesas unidas por el tórax, el corazón y el hígado, además de problemas congénitos.

“La mayoría de los reportes que hay no son muy científicos, son sobre todo periodísticos de wikipedia. Hay muy poco científico escrito sobre estos casos y me tocó leer todo lo que encontré en francés, inglés y español”, afirma Brockmann.

El cardiólogo que tenía programado un viaje al Perú, poco después de que nacieron las siamesas, quiso ponerse en contacto con los médicos de ese país que realizaron una cirugía este mismo año, pero se enteró de que habían sido apoyados por especialistas de otros países.

“En muchos países siempre han contado con la colaboración de médicos que han tenido experiencias similares”, menciona.

El cirujano pediatra Uriel Ferrufino definió la cirugía como una experiencia excepcional y confirma que no fue fácil enfrentarla. Él y su colega Gonzalo Meleán hicieron una revisión conjunta de toda la bibliografía que encontraron.

Meleán señala que el mayor temor que tenían era no poder reunir al equipo médico capaz, sin embargo todos aceptaron la invitación y demostraron su profesionalismo al realizar la cirugía.

PRIMERA OPERACIÓN

El neurocirujano Miguel Sanz fue uno de los primeros en evaluar a Damaris y Danitza.

Aunque las niñas estaban unidas, Sanz hizo una evaluación individualizada de las mismas. El objetivo era reducir la presión intracraneal que tenía Danitza y para ello se le colocó una válvula en el cerebro que permitía drenar el líquido. En esa misma intervención, el cirujano plástico Rodo Villarroel realizó una técnica para el crecimiento de la piel de las niñas, preparándolas así para el momento de la separación.

EQUIPO MÉDICO

Estuvo conformado por el cirujano pediatra Gonzalo Meleán, el cirujano cardiovascular Carlos Brockmann, cirujano pediatra Uriel Ferrufino, cirujano de trasplante de hígado Mario Goitia, cirujana trasplantóloga de riñón Maisa Saavedra, cirujano plástico Rodo Villarroel, neurocirujano, Miguel Sanz.

La especialista en infectología María Elena Calderón, la neuróloga Heydi Sanz, la neumóloga, Vania Peñarrieta. Los traumatólogos Romel Pereira y Mauricio Peralta, los imagenólogos Alberto Darrás y Silvana Vía, el cardiólogo Gabriel Echazú y la ecocardiografista pediatra Irma Pacheco.

Los anestesiólogos, Patricia Montaño, Kathia Montaño, Sandra Antezana, Karla Salinas, Carlos Guevara y Mario Rollano. Los terapistas intensivos, Álex Ortega, Gustavo Guzmán (pediatra), José Guzmán, Wladimir Mamani y Nayda Cosío. Eduardo Suárez, pediatra en nutriología infantil y Nils Cassón de terapia intensiva.