Seguiré buscando la Presidencia pase lo que pase en octubre próximo



Samuel Doria Medina es candidato a la Presidencia por Unidad Demócrata (UD). También se presentó a las elecciones de 2005 y 2009.

El empresario y candidato presidencial por Unidad Demócrata (UD), Samuel Doria Medina, confesó que después de salvar su vida de un secuestro del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), prometió dedicarse a algo más grande, al margen de su familia e interés personal, como buscar la Presidencia de Bolivia. El 12 de octubre se presentará por tercera vez como candidato presidencial y anuncia que seguirá en ese afán, por encima de lo que pase en los comicios.

Doria Medina dialogó con OPINIÓN sobre sus objetivos políticos, su plan de gobierno, del presidente Evo Morales, del “50 y 50”, la nacionalización, los bonos, su campaña política, las encuestas, los posibles dos tercios del Movimiento Al Socialismo (MAS), la oposición, su alianza con Rubén Costas y sus cálculos políticos electorales.

P.- ¿Por qué quiere ser presidente de Bolivia?

R.- Cuando había levantado una de las principales industrias del país, fui secuestrado por el MRTA, un grupo terrorista que en algún momento fue afín al Movimiento Al Socialismo (MAS), y pensé que iba a morir. Pero por suerte pude salvarme y entonces prometí dedicarme a algo más grande que la realización personal y familiar. Mi candidatura a la Presidencia es una continuación de esa decisión, que viene de atrás y seguirá en el futuro, pase lo que pase en la elección de este año.

Quiero ser presidente porque en 10 años de crecimiento boliviano no se ha traducido en un “país de clases medias”, es decir, con igualdad socioeconómica, por culpa de las políticas sociales del MAS, que solo buscaron ganar clientelas políticas y crearon nuevos privilegiados. El MAS ha fracasado en la única tarea capaz de sacar a Bolivia del subdesarrollo: mejorar perdurablemente el capital humano con que cuenta el país y aprovechar la bonanza del gas para diversificar la economía.

P- ¿Cuáles son pilares principales de su programa?

R.- Puesto que ya pudimos crear los centros de innovación tecnológica (CITES), en el sector privado, llevaremos esta experiencia al Estado y beneficiar con ella a 270 mil hogares, es decir, a más de un millón de personas. Creamos los CITES para que los trabajadores informales aumenten la complejidad de su trabajo y obtengan, por tanto, remuneraciones más altas. Esto es más necesario en un momento en el que el encarecimiento del costo de vida, de la vivienda, de los alimentos, amenaza a los hogares que tienen menos.

También prometemos generar 50 mil empleos juveniles anuales por medio de concursos y empréstitos para los emprendedores, así como despolitizando la contratación de los empleados del Estado.

UD quiere aumentar el gasto en educación de 1.400 millones de dólares anuales que se gasta hoy a 3.600 millones de dólares anuales. Nos aseguraremos de que las universidades apoyen a la escuela elemental, a fin de equilibrar la sesgada distribución del gasto educativo, que las universidades consumen en casi la mitad.

Con esto financiaremos un programa que atienda a los niños entre 0 y 8 años, que son los más desventajados del sistema por la falta de estimulación en sus hogares, vacío que luego la escuela ya no puede compensar. Nuestro programa estrella es la enseñanza del inglés e informática a un millón de jóvenes, lo que dará trabajo a miles de maestros.

Vamos a pasar de los 625 millones anuales que se gasta hoy en salud, a nada menos que 3.200 millones de dólares; con ello vamos poner en funcionamiento un hospital de tercer nivel y un geriátrico en cada capital de departamento. Vamos a comprar todos los aparatos de diálisis, mamografías, tomografías, laboratorios y aparatos de radioterapia, que se necesiten, y también compraremos cada año medicamentos en grandes cantidades para hacer posible un seguro de enfermedades graves, que cubra el cáncer y la insuficiencia renal, que hoy son una condena de muerte para los que no están asegurados, e incluso para quienes lo están. Este programa y otros configurarán un “seguro universal de salud” que cubra un conjunto básico de prestaciones a todos los bolivianos.

Finalmente, a fin de focalizar la política social en los más pobres, UD plantea el “bono Futuro” de 350 bolivianos mensuales para 500.000 hogares en pobreza extrema, que reciben menos de 14 bolivianos por día, con el propósito de eliminar este tipo de pobreza en una década.

P.- ¿Cuál es su propuesta en seguridad, que en estos días es el tema más importante para la población?

R.- Tenemos un plan para enfrentar la inseguridad y la violencia, que consta de cuatro puntos: Primero, la formación de una Unidad Policial de Respuesta al Crimen Violento, dotada de todos los recursos necesarios, (desde laboratorios hasta vehículos, pasando por un sistema de llamadas de emergencia que sirva, es decir, que garantice una respuesta policial eficiente), para impedir e investigar los crímenes graves: feminicidio, violación, asesinatos, linchamientos, mafia ligada al narcotráfico.

Segundo, la descentralización de la Policía Boliviana. Proponemos que los comandos departamentales de la Policía actúen en relación directa con las gobernaciones departamentales, sin perder su mando único. El Gobierno debería coordinar con los gobernadores la designación de los comandantes departamentales.

También pensamos obligar a la Policía a coordinar con los sistemas de serenos vecinales y rurales que implementen el gobierno nacional y los gobiernos municipales.

Hemos propuesto endurecer las penas, hasta la condena perpetua en los casos más graves, pero esto solo puede funcionar con una reforma de la justicia, que hoy no funciona y no sentencia a los acusados, sino que los pone hacinados en las cárceles. Otra condición para el endurecimiento de penas es que se creen cárceles modelo, al menos una en cada departamento, que no estén en manos de los delincuentes, sino del Estado.

Apostamos en una fuerte política de prevención, consistente en lograr, con campañas de educación, el compromiso de las familias para apoyar la seguridad actuando en casa: cuidando a los hijos, dándoles el ejemplo de superar el alcoholismo y la drogadicción, eliminando la violencia contra los niños y las mujeres. Al mismo tiempo, el Estado tiene que dar oportunidades de educación, trabajo y entretenimiento sano a los jóvenes.

P.- ¿Cuál es el objetivo político de su candidatura?

R.- Unir a las bolivianas y a los bolivianos, superar la división, las peleas y los rencores y lograr la reconciliación nacional.

Erradicar la corrupción, el nepotismo y la incapacidad en la administración pública. Para lograr esto no designaré a mis amigos ni a mis partidarios en las empresas públicas. Las cabezas del Banco Central, YPFB, Comibol, BOA, ENTEL y todas las demás empresas del Estado las nombrará la Asamblea Legislativa de ternas elaboradas por concurso de méritos. Las mejores bolivianas y los mejores bolivianos serán los elegidos.

P.- ¿Con qué recursos cuenta para la campaña?

R.- Vamos a gastar una centésima parte del dinero que gastará el MAS en la campaña.

P.- ¿Cuál será su estrategia electoral para captar votos?

R.- Persuadir a la población de que con nosotros tendrá una oportunidad para transformar el crecimiento económico en un mejoramiento real de su vida, financiar su paso a la clase media, la clase que reúne a las personas que tienen un trabajo digno, y están seguras de que sus hijos recibirán una mejor educación que la que ellas tuvieron.

Hemos denunciado varios casos muy graves de posible corrupción, sobreprecios, uso discrecional del dinero público, eliminación de licitaciones, favoritismo a ciertas empresas, las cuales pagan con favores a los familiares de los gobernantes, y sin embargo nadie hace nada.

P- ¿Ideológicamente cuál es su posición?

R.- Queremos un país y un Estado que nos asegure la ciudadanía política, la libertad de pensamiento, reunión, expresión, elección. La ciudadanía socioeconómica, es decir, la mayor igualdad posible de oportunidades económicas y de mejoramiento social. La ciudadanía cultural, es decir, la diversidad de lenguajes, hábitos, formas de vivir, de pensar y relacionarse, en la que ninguna identidad predomine sobre las demás.

Una u otra de estas ciudadanías han sido propuestas por las corrientes políticas del país, pero su ideología les impedía avanzar en las otras. Algunos solo se preocuparon por la libertad. Aquellos, por la igualdad. Otros, por la diversidad. Unidad Demócrata pretende avanzar al mismo tiempo y con igual interés en las tres ciudadanías (libertad, igualdad y diversidad) de modo que ninguna disminuya a las demás.

P- ¿Será un fracaso el hecho de que la oposición no haya hecho un solo bloque para enfrentar a Evo Morales?

R.- La unidad de la oposición y de los bolivianos se expresa en Unidad Demócrata. Es la alianza de los principales partidos de oposición, de los dirigentes que se quedaron en el país y luchan cada día contra el autoritarismo. De modo que no fracasamos: logramos la unidad posible, en las circunstancias en que vivimos.



P.- ¿Qué credibilidad le da a las encuestas? ¿por qué?

R.- Depende la encuesta de la que hablemos. Cuando una encuesta se hace bien, es muy útil, pero solo para medir la temperatura en determinado momento de la campaña, no para predecir el resultado.

P.- ¿Cómo revertir esa enorme diferencia respecto de Morales que le dan las encuestas?

R.- En elecciones limpias no hay diferencias irreversibles. Para eso es la campaña electoral. Lo que pasa es que, como está en el Gobierno, el MAS está hablando continuamente con la población. Nosotros solo tenemos el espacio electoral para hablarle a la gente, pero como los gobernantes no quieren competencia son autoritarios y antidemocráticos, han inventado una serie de reglas para que no podamos aprovechar este espacio, para impedirnos llegar con nuestro mensaje al elector. De ese modo se aseguran el monopolio de la política. Pero no nos desanimaremos. No nos harán callar. Llegaremos y convenceremos.

P- ¿Tienen los demócratas su propia encuesta, cómo están ubicados de acuerdo a estos sondeos?

R.- Sí, pero es una encuesta de uso interno, no para publicar.

P- ¿Qué representa para usted Tuto Quiroga, Juan del Granado y Evo Morales?

R.- Evo Morales es un caudillo que no cree sinceramente en la democracia, que no permite que nadie dentro o fuera de su partido le discuta nada y que, en lugar de aprovechar la bonanza económica para sentar las bases del desarrollo del país, usa el dinero de todos para financiar su continuidad en el poder. Evo Morales es el representante de los viejos vicios políticos del país: divide en lugar de unir, gobierna de forma sectaria, para él y sus seguidores, se deja guiar por caprichos y necesidades particulares antes que perseguir grandes metas. Miente, no da el ejemplo, no cree en la ley, no cree en las instituciones, usa las reivindicaciones de igualdad y justicia de forma hipócrita, falsa, por conveniencia. De los demás dirigentes no voy a comentar.

P- ¿Cómo perfila que se definirá la votación ciudadana para los comicios de octubre?

R.- Espero que nuestro mensaje llegue y nos dé suficientes votos como para iniciar un nuevo ciclo en la era que estamos viviendo, que es la era del gas. Un ciclo conducido por demócratas comprometidos con salir del extractivismo, diversificar la economía y, sobre todo, transformar a Bolivia en un país de clases medias, un país con igualdad socioeconómica, oportunidades de trabajo y una educación de punta.

P- ¿Los dos tercios que pretende el MAS será para una elección indefinida?

R.- El MAS quiere la reelección indefinida porque sin su caudillo su poder sería nada. Tan poco creen en las instituciones los masistas, que dependen absolutamente de Evo. Solo el caudillo los une. Por eso no pueden presentar a ningún otro candidato. Entonces, ¿a qué nos enfrentamos? Ya no se trata de un proyecto social o ideológico, sino de un proyecto simplemente personal. Un proyecto que no le hace bien al país y que debemos derrotar el 12 de octubre venciendo en las urnas a Evo, y alejándolo del poder.

P- ¿Qué riesgos puede traer a Bolivia los dos tercios del MAS?

R.- No solo hay que evitar los dos tercios del MAS, hay que sacar a Evo Morales del poder. La democracia implica alternancia. El ciclo de Morales ha acabado. Un nuevo gobierno suyo nos llevará de seguro a la corrupción generalizada y al deterioro de la economía. Mire usted lo que está pasado en Venezuela.

P- ¿Será importante trabajar para forzar una segunda vuelta?

R.- En eso estamos, es uno de nuestros objetivos.

P- ¿Ante este panorama qué les pide a los opositores?

R.- Concentrar su voto y sus esfuerzos en Unidad Demócrata. Es la única alternativa al continuismo de la corrupción, el despilfarro y el caudillismo.

P- ¿La alianza con Rubén Costas y Ernesto Suárez, al parecer no está sumando como muestran las tendencias de las encuestas, será tanto así?

R.- La alianza ha sido un gran acierto. Ernesto será un excelente vicepresidente y con Rubén hemos logrado conformar el polo alternativo al continuismo.

P- ¿Con qué estructura cuenta a nivel nacional para encarar estas elecciones?

R.- Tenemos presencia en los nueve departamentos, en las ciudades y en el área rural. Somos un conglomerado de dos grandes partidos y decenas de agrupaciones menores.

P.- ¿Qué errores ha cometido en su campaña? ¿La propuesta 50 y 50 fue una metida de pata por no explicarse bien?

R.- El oficialismo, amparado en su condición gobernante, está usando el aparato del Estado y los recursos de los bolivianos para hacer guerra sucia contra nosotros. Esa es la estrategia del MAS en estas elecciones. Desgraciadamente, el Tribunal Electoral es funcional a esta estrategia. Lo dije y lo repito: yo creo en la nacionalización, creo en los bonos; no seré presidente para socavar la nacionalización ni rebajar los bonos. Mi propuesta es dinamizar la industria hidrocarburífera para que las reservas no comiencen a agotarse en 2018. Pero quiero dinamizar la industria consiguiendo más para el Estado, y no menos, como mentirosamente se dice.

Le advierto que la guerra sucia será constante, no importa lo que digamos. Los ciudadanos deben saberlo: el MAS seguirá acusándonos, porque quiere silenciar nuestra críticas de corrupción y porque cuenta con todos los mecanismos para amplificar sus mentiras. Cada palabra que dice Evo en contra mía es la palabra del presidente, y todos los periodistas la cubren. Y luego viene el Ministerio de Comunicación y, con la plata de los impuestos, convierte esta palabra en un spot, que se retrasmite en todos los medios, a un costo de un millón de dólares por semana. Es contra esto que estamos luchando. Encima, el Tribunal Electoral nos impide poner propaganda a nosotros. La oposición se erige contra esta tremenda injusticia, que amenaza la limpieza de las elecciones. Pero confío en que la gente sabrá reflexionar y mantendrá su independencia de criterio, pese a la catarata de anuncios que el Gobierno pone.