Debemos pensar en una cirugía mayor para salvar al sistema judicial
“El cuerpo de mi hijo” es lo que llama Germán Peters Olivares, al Hábeas Corpus, que presentó Reynaldo Peters Arzabe (su hijo) desde celdas policiales cuando estuvo preso en la dictadura militar. Lo hizo en un papel higiénico y esto se convirtió en un monumento jurídico que ha sido comentado en todo el mundo y por decenas de destacados juristas, profesores universitarios, periodistas e intelectuales del planeta. Peters se opuso a la dictadura de Bánzer que devino en una alianza con la derecha del MNR y Falange Socialista Boliviana. A ello se opuso y fue a parar a prisión, “pero su espíritu indómito gritó libertad en su ya famoso hábeas corpus hace cuarenta años”. En esta entrevista Reynaldo Peters habla sobre el sistema judicial, sobre los jueces, las facultades de Derecho y cómo no, sobre política.
P.- Hace poco se ha presentado el libro "Hábeas Corpus en papel higiénico” que es un homenaje a usted, por ser autor de lo que se ha denominado un Monumento Jurídico.
¿Cuál es su juicio de valor sobre la Justicia boliviana en la actualidad?
R.: Su pregunta tiene dos componentes y los responderé en ese orden: a) Sí, evidentemente, hemos presentado aquí, en Cochabamba, el Libro Homenaje al “Monumento Jurídico al Papel Higiénico”, que yo considero, como lo he dicho siempre, más que un homenaje a Reynaldo Peters, un homenaje al papel higiénico, como el soporte más noble, y único de un pedido de libertad. Este libro tiene dos tomos y algo más de 1600 páginas, y en el que 160 autores se expresan de forma variopinta sobre este hecho y acto jurídico universal que es el Hábeas Corpus en sí.
Debo decirle que existen personalidades de mucha talla y renombre, que ponen su firma y criterios sobre el papel higiénico, por ejemplo el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel; tres expresidentes de América Latina; jurisconsultos reconocidos internacionalmente; literatos; poetas; artistas plásticos. b) Quiero entender que su pregunta está referida a la Administración de Justicia, al Órgano Judicial y no así a la Justicia como tal, ya que ésta es un “valor” y es motivo de estudio de la axiología jurídica; orientando mi respuesta le diré que el Órgano Judicial y el Sistema de Administración de Justicia, como nunca, atraviesa una crisis profunda, ya que en los hechos no existe la autonomía del Órgano Judicial, se han roto las pequeñas columnas sobre las cuales se venía erigiendo éste y, que fueron producto de reformas y transformaciones que se originan en la década de los ’80, y que se van perfeccionando, como sucede en todo sistema, que por ser tal, es perfectible, y que iniciándose en la reforma de la Constitución de 1994, y luego en la de 2004, se introducen Institutos Jurídico-Constitucionales, que son recogidos, inclusive, por la actual Constitución del Estado Plurinacional, como ser el Defensor del Pueblo, el Tribunal Constitucional, el Consejo de la Judicatura y la Ley Orgánica del Ministerio Publico (1993).
P.- El problema puede ser calificado como estructural a partir de los mismos operadores de justicia y de sus fallas o por el contrario es el sistema el que impide transformaciones para mejorarlo.
R.: Le reitero que mi respuesta está referida al Órgano Judicial y, en ese sentido, puedo decirle que el problema es muy complejo porque se encuentra presente simbióticamente, tanto en la estructura como en el sistema.
El “Gobierno Judicial” se diferencia de los otros Órganos que hacen al Estado porque es el único que está destinado para una profesión -la abogacía-, eso quiere decir entonces que debemos analizar la problemática no solo en la cúpula de la estructura sino también en la base. No es posible pensar en un juez que no sea abogado.
No existe correspondencia armónica entre el sistema y la estructura. Se dictan leyes que el momento de ser aplicadas por la estructura presentan vacíos, como es el caso del Código Procesal Constitucional, o se dictan leyes que no pueden ser aplicadas porque les falta la reglamentación o no existen los mecanismos estructurales que permitan su aplicación, como es el caso de la Ley de Violencia Intrafamiliar. Pronto tendremos, también, ya los primeros traspiés del nuevo Código de Procedimiento Civil, así como tendremos los problemas emergentes de los divorcios por vía notarial.
P.- Cuál es su planteamiento para introducir reformas a partir de todo lo que se ha hecho hasta ahora y que no arroja resultados positivos, incluyendo la elección de magistrados que parece otro paso más al vacío.
R.: No es adecuado partir de resultados negativos en un análisis. Aquí es importante plantearse: Dónde estamos y qué queremos. El tema de la elección de los magistrados no es ni positivo ni negativo, ya que se trata de un componente y no es determinante y menos puede servirnos para calificar al Órgano Judicial o al Sistema Jurisdiccional. Comparto la idea de que el problema estuvo en la selección de candidatos a magistrados y, que en muchos casos no hubo una adecuada calificación de méritos.
Con elección o sin elección, el Órgano y el Sistema Jurisdiccional están en crisis, y quizá debamos pensar en la aplicación de una cirugía mayor para salvar al enfermo.
Se me ocurre, por ejemplo, ver inicialmente qué tipo de profesionales abogados estamos formando, y aquí surge la pregunta o el cuestionamiento sobre las Facultades de Derecho y el rol social que ejercitan, porque más daría la sensación de que estas Instituciones se han convertido en factorías y han dejado de cumplir el fin para el cual fueron creadas, impera más el sentido mercantilista que el sentido apostolar de una carrera profesional.
No tenemos un perfil de abogado para el tiempo de cambio que estamos viviendo, que tenga vocación y formación inspirada en el valor justicia, y esté imbuido además de dispuesto a luchar por la justicia y el derecho.
-También debemos formar y hacer seguimiento y calificación a los abogados ejercientes con cursos de formación continua.
Se deben cerrar las Facultades de Derecho por lo menos por cinco años. Luego de ese lapso convocar a un “Congreso Nacional de Derecho”, en el que intervengan los Colegios de Abogados, las Facultades de Derecho, las Comisiones Congresales de Justicia, el Ministerio de Justicia, además de Organizaciones Internacionales de Abogados y Carreras Internacionales de Derecho, que se encarguen de votar un “Plan Único de Estudios” para las carreras de Derecho.
Para el caso de los Jueces, se deben crear e impulsar el funcionamiento inmediato de Escuelas de Jueces y Escuelas para Jueces, con periodicidad anual y vencimiento obligatorio, a fin de seleccionar a los mejores y agradecer servicios a los que no aprueben.
Debe abrirse, seriamente, un sistema de escalafón judicial, de tal manera que los jueces sean con carrera y no a la carrera como sucede actualmente, lo que sumado a la formación continua nos dará verdaderos jueces con conciencia, carrera y ciencia.
Quiérase o no, la meritocracia debe imperar en el Órgano y Estructura del Gobierno Judicial, ya que se trata de administrar e impartir Justicia. Los demás Órganos del Estado tienen otras exigencias y requerimientos por ser esencialmente políticos; éstas serían algunas ideas que me permito lanzar y ponerlas en la mesa del debate, partiendo del principio de no solo criticar sino también proponer.
P.- Pasando a otro plano, usted ha sido víctima de la represión política en la dictadura, ¿cómo juzga usted los años de la democracia boliviana desde su recuperación, hace tres décadas?
R.: Que la democracia siga existiendo es un gran triunfo, y debemos seguir luchando por conservarla y mantenerla, además de perfeccionarla. La democracia ha costado vidas, sangre, cárceles, confinamientos, persecuciones, exilios y, lo que hoy vivimos es producto de la lucha del pueblo, sin embargo, debemos cuestionar algunos aspectos que se han ido perdiendo en el tiempo democrático, como el respeto a los individuos y, la libertad para disentir y pensar diferente.
P.- ¿Considera usted que existe un paralelismo histórico y político entre la revolución de 1952 y el proceso de cambio iniciado con el presidente Evo Morales el año 2006?
R.: No existe paralelismo, hasta por razones de espacio-tiempo históricos. La Revolución del ’52, era un proceso con ideología, es dirigida por la clase media y, dentro del concepto de alianzas de clases, se suman e integran los sectores populares y campesinos, se logran las transformaciones “pilares” para la existencia del Estado actual, consiguientemente no existiría paralelismo, no existe nada paralelo al Voto Universal, no existe nada paralelo a la Reforma Agraria, no existe nada paralelo a la Nacionalización de las Minas; las medidas en el Proceso Actual de Cambio hubieran sido impensables sin el Cambio Revolucionario iniciado en 1952, y por eso me atrevo en concluir, que dialécticamente son emergentes.
P.- ¿Está de acuerdo en que el modelo de los partidos políticos tradicionales o denominados neoliberales ha prescrito para siempre en Bolivia y si es así cuáles son las causas principales?
R.: Para los partidos políticos, que usted llama tradicionales o neoliberales, lo principal es la participación de las masas populares, y de acuerdo a la ideología las incorporará en el aparato estatal, si es un partido de ideología nacionalista revolucionaria o de izquierda nacional, y/o buscará la participación de las masas solo electoralmente si es uno de corte conservador o derechista. La lógica con la cual se mueven es totalmente diferente a la que utiliza, por ejemplo el MAS, que es un movimiento en el que se encuentran representantes de organizaciones sociales, que en forma corporativa se integran al movimiento político y, creo que en el fondo, es un problema de táctica y estrategia en cuanto a lo que usted llama “modelo”, porque si usted descascara la pintura de los partidos políticos en general y en actualidad en el país, verá que éstos responden a las estructuras analizadas por grandes teóricos de la ciencia política como Duverger, Gramsci o Bobbio.
P.- ¿Cuál es su criterio respecto al financiamiento de parte del Estado a los partidos políticos con miras a las campañas electorales?
R.: El Estado debe dar financiamiento a los partidos políticos, ya que éstos existen en función al servicio que prestan al Estado. El no dar financiamiento a los partidos políticos, es permitir que participen de la más importante actividad que tiene un Estado solo los que gobiernan o aquellas agrupaciones políticas en que existe “un dueño del cenicero”; lo que significa excluir a las agrupaciones políticas y sociales, que por no contar con medios financieros, no pueden hacer oír su voz o comunicar sus ideas en relación al Estado.
Se debe ser bastante cuidadoso el momento de analizar el financiamiento a los partidos, ya que la negativa puede originar la penetración de capitales “negros” o convertirlos en “lavanderías de dinero”.
P.- ¿Podría señalar los principales males de la democracia boliviana en el entendido de que este sistema puede ser siempre perfectible?
R.: El único mal es no ser demócrata. Ésto debemos entenderlo en el sentido exacto del término, vale decir, dar participación, ser inclusivo, ser autocrítico, ser respetuoso del derecho ajeno.
Yo no veo males de la democracia, veo males en el ejercicio democrático, que son aquellos originados por los actores sociales, por los ciudadanos, los partidos políticos, que son los que problematizan.
Aquí nos toca trabajar a todos los ciudadanos en una educación cívica para la democracia.
P.- Desde su punto de vista del análisis político, ¿cómo observa el desarrollo gubernamental presidente Evo Morales, del MAS y sus proyecciones en el escenario político electoral del país?
R.: El presidente Evo Morales es un gobernante afortunado, asume el poder en los momentos en los cuales ya se habían separado, pasado y superado los momentos más dolorosos para el país. Las condiciones externas, el precio de las materias primas, los contratos de exportación del gas, hacen que Bolivia pase un momento de bonanza, a lo cual debemos añadir la gran inversión que se viene haciendo en infraestructura caminera, además de las inversiones de impacto social. Éstos serán los factores que solidifiquen las proyecciones en el escenario político-electoral del país. Evo Morales ha llegado a todo el país como un gobernante preocupado por el pueblo, Evo Morales articula al país con obras de interconexión que ningún otro gobernante anterior lo hiciera, ha ido en contra de vetos internacionales como el de la construcción de la carretera Oruro-Pisiga como un posible corredor bi-oceánico; en ese sentido sus proyecciones en el escenario político-electoral en el país lo sitúan como el candidato ganador.
P.- ¿Qué opinión tiene sobre los partidos de oposición en el momento actual y frente a las elecciones de octubre próximo?
R.: No existe una oposición seria, es una oposición fragmentada y, a excepción del “Frente Amplio” de Doria Medina, las otras agrupaciones políticas no dejan de ser “cacareos”, ya que a siete meses de las elecciones no tienen un programa, una plataforma, una oferta al país. Recién están intentando alianzas que, a mi juicio, no son nada más que tanteos para ver a quien reconocen como al “número uno”. Su visión es extremadamente miope y obtusa, a ratos daría la sensación que le hacen juego al movimiento gobernante.
Aquí nos debemos hacer algunas preguntas:
¿Qué pretende la oposición?, ¿la oposición quiere los curules o el poder?
De no lograrse la unidad entre todas las fuerzas que se “autocalifican de oposición”, no podrán disminuir la capacidad de convocatoria de Evo Morales, y tendrán que conformarse “con curules sin solidez”, ya que ni siquiera conseguirá una segunda vuelta.
Nuestro país necesita de una buena oposición, con planes alternativos con proyectos alternativos o, como en la práctica inglesa, necesitamos de un “Gabinete en la Sombra”.
Lamentablemente tenemos una oposición enteramente electoralista.