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  • Diario Digital | lunes, 26 de septiembre de 2022
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Víctor, el boliviano que se salvó de morir en la horca en Malasia

Fotografía de personas con equipajes.         GETTYIMAGES
Fotografía de personas con equipajes. GETTYIMAGES
Víctor, el boliviano que se salvó de morir en la horca en Malasia

El 10 de agosto de 2019, Víctor P.V., el boliviano que se salvó de morir en la horca en Malasia, llegó a Santa Cruz, Bolivia. Tras una serie de gestiones legales, el joven que estuvo recluido 5 años, 9 meses y 15 días en una cárcel de Asia fue liberado y luego repatriado al país.

En 2013, el boliviano, de 30 años, fue detenido en Kuala Lumpur por llevar 450 gramos de cocaína en su estómago. Estuvo detenido por años sin saber cuál sería su futuro hasta que, en enero de 2018, un Tribunal lo condenó a la horca. Sintió que el mundo se le vino abajo y le pidió a su madre que cuide de su hijo. Su progenitora y sus hermanas hicieron todo para salvarlo y, con las gestiones del Gobierno de Bolivia, consiguieron su repatriación.

Víctor vivió en la localidad de Benilloba, en la provincia de Alicante (España), de 2002 a 2009, cuando fue expulsado a Bolivia porque no tenía sus documentos en regla.

En 2011, comenzó a trabajar sin contrato como soldador en una empresa donde tuvo un accidente y perdió dedos de la mano derecha. Su familia cubrió los gastos médicos y, ante la difícil situación, el joven volvió al mismo lugar, pero poco después el propietario al ver que perdió la movilidad de su mano prescindió de sus servicios.

Sus problemas económicos y familiares iban agudizándose. Víctor no encontraba trabajo y no pudo pagar una deuda de 5.000 dólares que había adquirido con la persona que resultó ser un traficante.

El hombre no le dio más alternativa que llevar droga líquida en su estómago y, de esa manera, saldaría su deuda. Le dijo que no iba a tener complicaciones y que su viaje a Malasia iba a ser tranquilo.

Realizó paradas en Sao Paulo, Dubai y luego llegó a Malasia. Él no sabía que en ese país se aplicaba la pena de muerte por narcotráfico, según su testimonio recogido por el portal BBC News Mundo.

Cinco policías lo siguieron y lo interceptaron cuando recogió su maleta donde no encontraron sustancias controladas. Lo llevaron a un hospital y, después de dos días, el boliviano no aguantó más y expulsó la droga. Se comunicó por Facebook con su novia y le hizo conocer que había sido detenido. El 27 de octubre de 2013, su familia supo que él había caído preso en Malasia.

Desde entonces, su madre y sus hermanas buscaban la manera de conseguir su libertad y recurrieron a medios de comunicación nacionales e internacionales y al Gobierno de Bolivia pidiendo “una oportunidad de vida” para Víctor. Su caso se hizo público a principios de 2018 y las autoridades bolivianas iniciaron las gestiones primero para apelar la sentencia y luego para evitar la pena de muerte, posibilidad que dan las normas de Malasia cuando de por medio se establecen acciones diplomáticas.

En julio de 2019 y tras una audiencia de apelación que duró tres horas, el abogado defensor, Hamrul Hissam, logró que la condena sea revertida, y que Víctor sea trasladado a una celda de Migración para ser expulsado a Bolivia.

Víctor no es el único boliviano detenido en Malasia por tráfico de drogas y que se arriesgó a la pena de muerte. En diciembre de 2017, una boliviana, madre de ocho hijos, fue detenida ingresando droga a Tailandia. No se conoció más de su situación.

El Gobierno de Bolivia busca repatriar a Magalí Sara M.C., la joven víctima de trata y tráfico que fue detenida en 2019 con cocaína en el aeropuerto de Kuala Lumpur, Malasia.

En junio de este año, la Red Contra la Pena de Muerte en Asia, pidió a las autoridades que trabajen en proteger a las “mulas” (personas que transportan droga) y otras víctimas del narcotráfico.