Víctima de cura pederasta: 'Hay que salir de la oscuridad, romper el silencio y sanar'
Pablo, nombre cambiado, también fue víctima del padre Alfonso “Pica” Pedrajas Moreno (España, 1943 – Bolivia, 2009). Esto ocurrió hace casi 40 años, cuando tenía 14 años y había ingresado al colegio Juan XXIII. Durante todas esas décadas, vivió marcado por el dolor y lo que él describe como un estado de “oscuridad”. Sin embargo, subraya la importancia de romper el silencio, no solo para sanar, sino también para evitar que otros niños, niñas y adolescentes sean víctimas de delitos tan atroces, así como para prevenir la impunidad de los perpetradores y sus encubridores.
Pablo, recién ingresado a ese prestigioso establecimiento educativo, recuerda que escuchaba pasos durante la noche, los cuales se detenían junto a diversas camas. En una de esas noches, le tocó a él, y descubrió que era el padre “Pica”. Le realizó toques impúdicos, diciéndole que “no era nada malo”. Sucesos similares ocurrieron en otros espacios. Pablo no habló de ello con nadie hasta que rompió el silencio casi dos años atrás. Aunque el sacerdote jesuita no lo había amenazado directamente, él sentía un miedo profundo; su mirada le resultaba tan intimidante que, en ese momento, siendo apenas un adolescente, le resultaba imposible denunciar lo que había vivido.
“Pica” escribió un diario con 383 páginas que permite recorrer su vida de 1960 a 2008. En ese legajo confiesa haber agredido sexualmente de al menos 85 niños y adolescentes, principalmente menores de edad que estudiaban en el colegio Juan XXIII durante los años 70, 80 y 90 y que la orden a través de algunos personeros encubrieron sus delitos.
“Diario de un cura pederasta: 'Hice daño a demasiados'”. Así titula la investigación del diario El País de España publicado el 30 de abril de 2023 en el que revela como el jesuita español abusó de muchos niños en Bolivia ante el conocimiento de varios clérigos bolivianos y españoles. El reportaje fue elaborado a partir de las memorias que dejó “Pica” y de testimonios de cinco de las víctimas de los abusos. Pedrajas temía que se “descubriese el pastel”, expresión que hace referencia a que un asunto oculto pueda salir a la luz, por lo que le hizo prometer a su novio que el día de su muerte se quedaría con su computadora y la guardaría muy bien para evitar que alguien más conozca su “secreto”. El cura falleció el 5 de septiembre de 2009 por un cáncer en un hospital de Cochabamba, después de casi cinco años de lucha contra esa enfermedad, y sus restos se encuentran en el Cementerio General de Cochabamba.
Años después, en diciembre de 2021, Fernando Pedrajas, sobrino de “Pica”, encontró el diario, cuando realizaba la limpieza de un depósito. Se lo llevó para leerlo. Las primeras páginas estaban dedicadas a su abuela. Su tío le contaba que quería ser un buen sacerdote, pero siguió leyendo y descubrió que su familiar era un pederasta.
Fernando no iba a convertirse en un encubridor más. Le generó repugnancia saber lo que había hecho su tío y que, según el diario, al menos siete superiores Provinciales y una decena de clérigos bolivianos y españoles sabían de los abusos y conocieron denuncias de víctimas, pero no hicieron nada.
El sobrino denunció el caso a varias instancias, entre ellas la Compañía de Jesús. En 2022 se comunicó por correo electrónico con el director del colegio en Cochabamba, donde su tío cometió la mayoría de los abusos y violaciones. También presentó el diario ante la Fiscalía española.
Fernando no recibió respuestas claras de ninguna de las instancias a las que acudió, por lo que decidió confiar el diario a El País. La publicación de este medio desató un escándalo en Bolivia, y desde entonces, han salido a la luz otros casos de abusos.
Además, en febrero de 2024, la Fiscalía imputó formalmente a dos jesuitas, Marcos R. (de 82 años) y Ramón A. (de 86), por presunto encubrimiento en el caso de los abusos cometidos por “Pica”, ya que ambos fueron mencionados en el diario. El juicio, que debía comenzar el jueves 23 de enero de este año, fue reprogramado para el 26 de marzo.
Según el exjesuita Pedro Lima, aunque el diario menciona a 85 víctimas, ellos tienen conocimiento de alrededor de 200, de las cuales 18 han declarado ante la Fiscalía y forman parte del proceso en el que los dos jesuitas están siendo acusados. Los testimonios de estas personas son desgarradores; todos relatan haber sido víctimas de abuso por parte de “Pica”, algunos en el colegio Juan XXIII y otros en un noviciado en Oruro.
Una de las víctimas, en su declaración, menciona que informó sobre los abusos a los jesuitas actualmente procesados. Uno de ellos le respondió: “Todos somos pecadores. Como dice Jesús, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra. A veces, el cariño de un sacerdote se confunde con otros temas”. Sin embargo, ambos declararon ante la Fiscalía que no tenían conocimiento de las agresiones.
Por su parte, el presidente de la Comunidad Boliviana de Sobrevivientes, Wilder Ernesto Flores, señaló que han conocido numerosos casos relacionados con “Pica” y otros sacerdotes, mencionando al menos nueve nombres de jesuitas presuntamente involucrados en hechos de violencia sexual contra menores de edad. Indicó que varias víctimas de todo el país han dado a conocer sus casos, aunque muchos de ellos decidieron no seguir adelante con el proceso, buscando “enterrar” lo sucedido hace décadas. Sin embargo, Flores subraya la importancia de “romper el silencio” y sentar un precedente para evitar que estos hechos se repitan. Reconoció que este es un proceso doloroso e incluso revictimizante, pero resaltó la necesidad de sanar a través de la justicia.
Ahora, esperan que la justicia emita una sentencia justa para los dos jesuitas exprovinciales procesados por encubrimiento, además de llevar ante los tribunales otros casos en los que están implicados sacerdotes de esa y otras órdenes.