Usaba nombre falso y daba clases: argentino se escondía en Samaipata por un asesinato
Bajo una identidad falsa, Damián Reifenstuel se ocultaba en Samaipata, una pequeña ciudad turística en Santa Cruz, Bolivia, donde también daba clases en un centro de capacitación. Tras un año y medio, fue capturado por el asesinato de Ivana Garcilazo, la joven hincha de Rosario Central que murió por una pedrada tras el clásico con Newell's en Rosario, Argentina.
El ofrecimiento de 10.000 dólares como recompensa por información que condujera a la captura de Reifenstuel, profesor de química, dio resultados. Una persona se acercó al Ministerio Público con datos valiosos. A partir de ahí, se verificaron los detalles y, cuando confirmaron nuevos indicios, viajaron a Samaipata, donde arrestaron al prófugo mientras se dirigía al lugar donde enseñaba. No opuso resistencia y admitió ser la persona buscada, ya que en el pueblo se hacía llamar Lucio y se identificaba como uruguayo.
El crimen de Ivana tuvo tres responsables. Los otros dos, Ariel Matías Cabrera y Juan José “Tuerca” Massón, fueron detenidos poco después de su muerte y permanecen bajo detención preventiva. Con la captura del tercero, la familia de Ivana espera que se cierre el proceso penal con una sentencia ejemplar para los autores, permitiendo que su ser querido descanse en paz.
El 30 de septiembre de 2023, Ivana, de 32 años, celebró la victoria de Rosario Central, 1-0, en el clásico contra Newell's Old Boys en el Gigante de Arroyito. Su asesinato ocurrió alrededor de las 19:40, cuando regresaba a casa en moto junto a su novio, Daniel. En la esquina de Ovidio Lagos y Montevideo, tres personas le arrojaron piedras, y una de ellas golpeó su cabeza, provocando su caída al suelo y su muerte instantánea. El testimonio de un taxista, junto con las imágenes de cámaras de vigilancia, permitió identificar a los responsables: Ariel Matías Cabrera, profesor de educación física de 43 años, y Juan José Massón, de 41. Damián Reifenstuel, de 43, salió ilegalmente de su país y se refugió en Bolivia, luego de cruzar a pie.
Reifenstuel era docente de química en Rosario y Pérez, además de socio de Newell's. Tras la muerte de Ivana, reportó en los establecimientos donde trabajaba que estaba delicado de salud, con síntomas de coronavirus, y solicitó unos días de descanso. Luego, explicó que su padre, quien vive en Europa, estaba grave y sugirió que probablemente viajaría. Finalmente, presentó su renuncia por “motivos personales” y nunca regresó.
A los pocos días, comenzaron a rumorearse sobre su presunta implicación en el asesinato de la hincha de Rosario Central. Ya no estaba en su país, y se sospechaba que había huido a Bolivia, por lo que solicitaron la colaboración de Interpol, que emitió una “alerta roja”. Dos meses después, los familiares de Ivana viajaron a Santa Cruz, Bolivia, y, a través de contactos locales, supieron que el autor del crimen había sido visto limpiando parabrisas en semáforos, caminando con una mochila y una carpa. A pesar de los intentos por ubicarlo, incluidos los afiches con su rostro, no fue posible encontrarlo, por lo que regresaron sin novedades.
Las investigaciones continuaron durante todo este tiempo. A través de una empresa de transporte, descubrieron que una persona viajaba con frecuencia de Rosario a Santa Cruz, sin equipaje, y regresaba rápidamente. Se sospechó que era la pareja del prófugo, lo que fortaleció la teoría de que se escondía en Bolivia. Finalmente, una persona motivada por la recompensa proporcionó información clave sobre su paradero, lo que llevó a una operación secreta de Interpol que culminó con la captura del asesino de Ivana. El nombre de ella es recordado con cariño por los hinchas de Rosario Central, quienes realizaron homenajes y pedidos de justicia en el estadio como símbolo de su lucha por la justicia.
Ahora, queda pendiente el juicio que enfrentarán los tres detenidos por homicidio agravado de Ivana, y los familiares esperan una sentencia justa que permita que descanse finalmente en paz.
