Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 06 de julio de 2022
  • Actualizado 13:14

HERMANA DEL PRESUNTO AUTOR DIO PISTAS A LA POLICÍA

Sangrienta Semana Santa: robo, odio y venganza rodean muerte de Fray Daza, victimado por exseminarista

El delito de asesinato se sanciona con privación de libertad de 30 años, sin derecho a indulto, según el artículo 252 del Código Penal.
El fray Wilberth Daza, asesinado el 16 de abril en la iglesia de San Francisco de Santa Cruz.  y Fotografía del rostro del presunto autor del robo y asesinato (d)      FACEBOOK WILBERTH DAZA - POLICÍA
El fray Wilberth Daza, asesinado el 16 de abril en la iglesia de San Francisco de Santa Cruz. y Fotografía del rostro del presunto autor del robo y asesinato (d) FACEBOOK WILBERTH DAZA - POLICÍA
Sangrienta Semana Santa: robo, odio y venganza rodean muerte de Fray Daza, victimado por exseminarista

La puerta de la iglesia de San Francisco amaneció con dos crespones negros, símbolo de luto, el Domingo de Resurrección. Los feligreses que llegaban al templo de Los Pozos, en Santa Cruz, encontraron el portón cerrado y la eucaristía había sido suspendida. Una esquela pegada en el ingreso anoticiaba la muerte del fray Wilberth Daza Rodas, de la Orden Franciscana Menor (OFM), quien fue victimado la noche del Sábado Santo en el templo, mientras la comunidad católica recorría las calles en una procesión.

Su muerte fue extremadamente violenta. Para la Policía existen dos hipótesis; una de carácter económica porque el autor se llevó el dinero de la iglesia y otra emocional o pasional por la saña que ejerció el asesino al golpearlo 17 veces con un objeto contundente en el rostro y la cabeza hasta acabar con su vida. Marcos Lucas Flores Miranda, exaspirante a clérigo y presunto asesino del fray Daza, se quitó la vida en la celda de un recinto penitenciario de Brasil, informó anoche el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo.

CRIMEN EN SÁBADO SANTO

Al promediar las 23:30 del sábado 16 de abril, uno de los miembros de la iglesia encontró sin vida al fray Daza, de 42 años, quien era el ecónomo del convento de San Francisco. Su cuerpo, que había sido arrastrado de un espacio a otro, estaba cerca al baño donde el asesino, presuntamente con ayuda de un cómplice, pretendía esconderlo. La Policía estableció dos escenarios; uno primario y otro secundario, dijo el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Santa Cruz, Julio César Cossío, a tiempo de mencionar que el religioso fue asesinado entre las 21:10 y 21:30, mientras se desarrollaba la celebración de la vigilia pascual.

Comenzaron las investigaciones y descubrieron el robo del dinero de la caja fuerte que estaba en la habitación 10, ocupada por el fray Daza, del convento de San Francisco. Ni la puerta del cuarto ni el cofre, donde guardaba la plata, estaban violentados. Eso les hizo presumir que el autor del robo y del macabro asesinato era conocido por los franciscanos.

Esa noche, la víctima habría estado solo en la iglesia cuando tocaron la puerta. Según la familia del fray, él abrió y, de inmediato, fue atacado y asesinado. La Policía supone que el crimen se registró en otras circunstancias, entre ellas que Daza sorprendió a Marcos Lucas robándose el dinero de la caja fuerte y, al verse descubierto, este acabó con su vida.

“Consideramos que el fin era el robo, pero (el ladrón) al verse descubierto por el fraile perpetró este crimen para huir”, sostuvo Cossío, quien no descarta la participación de otra persona en el violento asesinato.

La otra hipótesis tiene que ver con móviles sentimentales. Para el comandante general de la Policía, Jhonny Aguilera, el asesino actuó con extrema violencia “transmitiendo odio”. Dijo que probablemente quiso dejar un mensaje a través del cuerpo de la víctima y afectar a su entorno.

Aguilera señaló que Marcos Lucas envió un mensaje por WhatsApp dirigido a la Policía donde decía que había recibido un medicamento del fray y otros argumentos que para los investigadores resultan “inverosímiles”.

Sobre esa teoría, el director de la FELCC Santa Cruz dijo que se dará a conocer todo cuando concluya la etapa investigativa. “Concluida la investigación, vamos a poder manifestar con algunos detalles que son un tanto íntimos que pueden mellar la dignidad de una persona fallecida o de otras personas. Vamos a demostrar técnica y científicamente que el móvil en primera instancia era el robo y posteriormente se cometió el crimen”. 

El jefe policial dijo que el asesino tomó las llaves del convento, que tenía el fray, y huyó por la puerta trasera porque por esa zona no existen cámaras de vigilancia, a diferencia del ingreso principal al templo.

Para la Policía, Marcos Lucas, quien tendría problemas con las drogas, aprovechó la amistad que tenía con novicios y otros miembros de la iglesia para preguntar cuáles eran las “celdas” de algunos religiosos, entre ellas del fray Daza. El día del crimen, Flores Miranda estuvo en la iglesia. 

EL ASESINO, SU FUGA EN OCHO HORAS Y SU CAPTURA

Marcos Lucas Flores, de 23 años, contrató un expreso cerca de las 23:00, del sábado 16 de abril, para cruzar lo antes posible Corumbá-Brasil. El director de la FELCC Santa Cruz, Julio César Cossío, dijo que el presunto autor del asesinato del fray Wilberth Daza llegó a Puerto Quijarro a las 07:00 del domingo 17 de abril y abandonó, en unas ocho horas, territorio boliviano.

Flores fue detenido el miércoles 20 de abril al promediar las 15:00 en São Paulo, Brasil. Según el comandante general de la Policía, Jhonny Aguilera, el prófugo tuvo una disputa con otra persona y, por ese motivo, fue conducido a dependencias policiales de ese país. Las autoridades ya tenían el aviso de su búsqueda en Bolivia por presunto asesinato y se activó el sello rojo que califica a Marcos Lucas como una persona “peligrosa, propensa a la evasión y violenta”, según la notificación de Interpol que instruye que el buscado sea detenido y luego, de cumplir ciertos requisitos, sea extraditado. 

El comandante de la Policía de Santa Cruz, Erick Olguín, refirió que el sospechoso estaba viviendo hace un tiempo atrás en Brasil. Ingresó y salió de Bolivia sin control de flujo migratorio. “La estadía del (prófugo) en ese país es legal (…). Él se apersonó solicitando un supuesto asilo siendo esa una petición jalada de los cabellos porque es buscado por asesinato”.

Para Olguín, Flores quiso desviar la investigación generando una “coartada”. Al no haberse registrado sus ingresos y salidas de Bolivia, pretendía hacer creer que todo este tiempo estuvo en Brasil, pero grabaciones y declaraciones de testigos lo situaron en el lugar de los hechos el sábado 16 de abril cuando ocurrió el macabro asesinato.

HERMANA DEL SOSPECHOSO, CLAVE EN EL CASO

Tras conocerse la muerte del fray Wilberth Daza, la hermana de Marcos Lucas Flores se presentó ante la Policía y dio pistas importantes para la investigación.

Según el comandante general de la Policía, Jhonny Aguilera, la familiar del presunto autor del asesinato hizo conocer a los investigadores el lugar donde su hermano estaba rentando una habitación durante su estadía en Bolivia. El 20 de abril, los efectivos allanaron ese inmueble e ingresaron al cuarto que ocupaba Marcos Lucas donde encontraron prendas con manchas de sangre, colectores de limosnas que pertenecían a la iglesia San Francisco y una mochila que contenía más de 5.000 bolivianos, casi todo en monedas. Presumen que no se llevó ese bolsón con plata por el peso. 

Se desconoce el monto exacto que fue sustraído de la caja fuerte del convento de San Francisco. El padre guardián declaró que el fray Daza, al ser el ecónomo, era el único que conocía los montos y su administración.

Ese aspecto y los móviles del asesinato continúan en investigación. La familia del religioso fallecido presume que el asesino actuó con cómplices y piden que se esclarezca el violento crimen, se sancione al autor o los autores y no sea otro caso más que quede impune.

El cuerpo de Wilberth Daza, nacido en Macharetí (Chuquisaca), fue trasladado y sepultado en su tierra natal. Un numeroso cortejo fúnebre lo acompañó hasta su última morada recordando su entrega al servicio de Dios desde hace más de 20 años no solo en su pueblo sino en Sucre, Cochabamba, Copacabana (La Paz), San Javier y en la ciudad de Santa Cruz. Comenzó como catequista y luego sus primeros votos los realizó en 2004, en la Orden Franciscana Menor de la Provincia Misionera San Antonio de Bolivia, y su profesión solemne fue en 2009.

SOSPECHOSO AYUDÓ A SOFOCAR INCENDIO EN CONVENTO

Marcos Lucas Flores Miranda, presunto asesino del fray Wilberth Daza, ha sido vinculado a robos y la quema de un convento, donde incluso ayudó a sofocar las llamas, en Cochabamba.

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Santa Cruz, Julio César Cossío, dijo que Flores robó en 2019 la caja fuerte de una iglesia y en 2021 provocó un incendio en el templo San Pedro, de donde también se perdió una suma importante de dinero, en Cochabamba.

Según Cossío, esos hechos derivaron en la expulsión del postulante a clérigo de esa congregación franciscana, aunque continuaba visitando los templos. Mirko Altamirano y Ximena Ureña, abogados de la iglesia de San Pedro, manifestaron en entrevista con Unitel que el robo y el incendio del convento continúa en etapa investigativa y que no podrían asegurar que el autor de ese hecho sea Flores Miranda.

“Esta persona pertenecía a la familia franciscana. Existen antecedentes de que hace años atrás, en el convento de San Francisco de Asís de la ciudad de Cochabamba hubo un problema un tanto sui generis, donde a raíz de un incendio provocado se pierde la caja fuerte del convento, donde estaba involucrado Marcos Lucas”, dijo el jefe policial. 

Los abogados dieron a conocer que Marcos Lucas estaba en la iglesia el 28 de noviembre de 2021 cuando ocurrió el incendio e incluso habría ayudado a sofocar el fuego. La Policía le realizó una entrevista y luego él dejó de ir a las eucaristías y no supieron más de su paradero. 

Según los juristas, el joven se mostraba solidario y la iglesia le brindó alimentación y apoyo emocional, pero no dormía ni vivía en el convento de los franciscanos. Él tenía un grupo de oración, pero no cumplía una función como miembro de la congregación.

Los familiares del fray Daza manifestaron que Marcos Lucas ingresaba con frecuencia a la iglesia San Francisco de Santa Cruz, donde se registró el asesinato, y eso molestaba al religioso chuquisaqueño, quien era estricto, y le exigía respeto a la congregación.

Presumen que las llamadas de atención fastidiaron a Flores Miranda, quien habría planificado en venganza el robo y el asesinato del franciscano.