Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 28 de noviembre de 2021
  • Actualizado 11:04

Sin rastros: criminales tentados por hacer desaparecer pistas

Según la psicóloga Marcia Garamendi, los altos niveles de crueldad en los homicidios y feminicidios son más evidentes y van en aumento en los últimos años. 

Sin rastros: criminales tentados por hacer desaparecer pistas.
Sin rastros: criminales tentados por hacer desaparecer pistas.
Sin rastros: criminales tentados por hacer desaparecer pistas

Algunos homicidios y feminicidios, sobre todo en los últimos años, evidencian la desesperación -muchas veces irracional- que tienen los agresores por desaparecer las pistas de sus crímenes recurriendo a todo tipo de atrocidades que, sin excepción, al final salen a la luz.

Sin duda, el fuego se ha convertido en uno de los elementos predilectos de los asesinos, por desaparecer todo rastro y buscar así la impunidad después de arrebatar la vida de sus víctimas, a quienes mataron de las formas más crueles.

La psicóloga forense Marcia Garamendi explica que varios testimonios tomados a agresores indican que "no estaban en sus cabales a momento de cometer los asesinatos" y que casi todos ellos manifiestan que ese "razonamiento nublado" permaneció en ellos hasta incluso después de deshacerse de los cuerpos de sus víctimas. Aunque no puede revelar el recinto penitenciario del cual tomó estas declaraciones, señala que pertenece a una ciudad del eje troncal del país.

"Así como la violencia lleva al extremo de asesinar, lo mismo sucede en medio de la desesperación por deshacerse de un cuerpo. Quizá ese pensamiento de que el fuego lo consume todo, en ese momento, pueda sonar muy convincente y seguro, por lo que se recurre a quemar cuerpos. Pero hay un montón de rastros y pistas que se pasan por alto, que tarde o temprano salen a La Luz para hacer justicia, sobre todo ahora con la tecnología de las cámaras de vigilancia, teléfonos celulares y otros elementos que se descubren en las investigaciones", detalla.

Lamenta que, sobre todo en los últimos años, la quema de cuerpos y el descuartizarlos se hayan convertido en recurso predilecto de los criminales para esconder los asesinatos, aunque deja en claro que ninguna forma de asesinato o intento de encubrimiento es justificable.

En el caso del joven muerto en Arbieto, por ejemplo, después de haber realizado las pericias correspondientes, la exnovia del mismo es la principal sospechosa e implicada, luego de que las investigaciones forenses revelaran las causas reales de la muerte. Lo cual dio pie a la revisión de conversaciones y llamadas realizadas desde el teléfono móvil de la acusada.

Al principio, se creyó que el joven murió a causa del incendio que, ahora, todo apunta que fue una simulación para desaparecer las evidencias.

CASO BETSABÉ

Este fue uno de los casos que estremeció a lo cochabambinos y al país entero en 2020. Betsabé Mara fue víctima de feminicidio y murió por el disparo del arma de un policía, que era su enamorado.

Después de haberle dado suerte con un disparo en la cabeza, el uniformado trató de deshacerse del cuerpo prendiendo fuego en la zona de La Maica, en la que después fueron encontrados solo algunos restos óseos.

El 11 de agosto de 2020, Betsabé salió de su casa para encontrarse con su enamorado Adán Boris Mina, cerca de las 15:00. Casi ocho horas después, el agresor subió el cadáver de ella, envuelto en colchas, a su movilidad y salió de su vivienda. Fue a un surtidor, donde lleno el tanque de su auto y compró un bidón de gasolina.

Condujo hasta llegar a la zona de Maica Chica, en la zona sur, y bajó el cuerpo de la joven. Le echó gasolina y la quemó, de acuerdo con la declaración informativa del ahora sentenciado por el delito feminicidio.

El 18 de agosto, casi una semana después de la desaparición, vecinos encontraron restos humanos. El 24 de agosto, el IDIF certificó que los restos óseos hallados en La Maica pertenecen a Betsabé. Adán Boris fue aprehendido en un alojamiento en Montero (Santa Cruz), la madrugada del sábado. Él fue condenado por feminicidio en un procedimiento abreviado.

CASO ARQUITECTO

También en Cochabamba, el asesinato del arquitecto Ariel Rodríguez Orellana también pasó por una situación similar, toda vez que el cuerpo del mismo fue quemado, en un intento por desaparecer todo rastro el hombre que era buscado más de cinco meses, antes de que la verdad sobre su muerte saliera a la luz.

Ariel habría sido asesinado el 23 de octubre de 2020, el mismo día que salió a una reunión laboral y desapareció.

Edwin C.B., Lucio A.M., Christian Ariel Q.O., Erika Beatriz V.G. y Brayan Q.B. son los cinco imputados por la desaparición y muerte del arquitecto. Los dos primeros, presunto autor y coautor del crimen, cayeron a los 42 días de la desaparición del arquitecto. Los investigadores de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) detectaron que el celular de Rodríguez estaba en La Paz y que se registró un cambio de línea a nombre de Lucio, a quien aprehendieron en la zona de Mallasilla, el 2 de diciembre de 2020.

Fue Brayan quien decidió confesar el crimen, después de asegurar que Ariel se le presentaba en sueños exigiendo que revele la verdad sobre el paradero de su cuerpo a su familia.

El implicado soñaba con el arquitecto, quien le decía “Anda, dile a mi familia dónde estoy, dónde me dejaste. Anda, no te voy a dejar dormir si no lo haces”, según refieren testigos que vieron a Brayan arrodillado cuando llegó al lote donde dejó los restos óseos de Rodríguez. 

CASO NANCY

En potosí, una situación similar sucedió en torno al feminicidio de Nancy Pedrozo. La joven, de 30 años, tenía dos meses de embarazo y fue asesinada, y quemada por su pareja y el cuñado de él.

Las pericias, realizadas en el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) de Cochabamba en septiembre de 2020, confirmaron que los restos óseos calcinados (cráneo y parte del tórax) pertenecían a la joven que había sido reportada como desaparecida dos meses antes. El 23 de agosto de ese año, un comunario dio a conocer a la Policía de Uyuni el hallazgo de los restos en la localidad de Chita. Algunos rasgos particulares en la dentadura y los actos investigativos ya hacían suponer esa situación y fue validado por los resultados forenses.