MÁS DEL 80% DE LOS AUTORES SON HOMBRES

Más de 50 parricidas tras las rejas en Bolivia

Velorio de Herminia, victimada por su hijo Pablo Escuderos en Santa Cruz, en julio. / UNITEL

“Ahora terminó tu sufrimiento”. Esas fueron las palabras que Alexander P.E., de 27 años, pronunció dirigiéndose a su madre luego de asesinar a su padre en su casa de Ucureña, comunidad de Cliza, Cochabamba, en noviembre de 2020. 

Hasta marzo de este año la población penitenciaria del país llegó a 25.672 privados de libertad. De esa cifra, 49 están recluidos por parricidio, de los cuales 39 son hombres y 10 son mujeres. Con los crímenes bajo ese delito de marzo a la fecha, el número subió, pero no se ha publicado un dato oficial actualizado. Por publicaciones de medios de comunicación, se conocieron unos cinco casos más.

Alexander, condenado por parricidio, fue trasladado al penal de El Abra. Lo último que se supo de él es que trabajaba en la zona de pelotería y pintura del penal.

El 19 de noviembre de 2020, Ramiro P., padre de Alexander, llegó a la casa de su familia acompañado de una vecina. Tenía un balde de chicha y pretendía obligar a su esposa a beberlo. Ante su negativa, comenzó a insultarla. Horas después, la madrugada del 20 de noviembre, Ramiro continuó agrediendo a su esposa e incluso se dirigió a la cocina por un cuchillo, amenazando de muerte a la mujer frente a su hijo menor. El niño despertó a su hermano mayor, quien salió en defensa de su progenitora y apuñaló a su padre varias veces, el cuerpo tenía 58 lesiones en total (cortantes y punzocortantes). 

Alexander salió de la casa con rumbo desconocido, pero a las 15:00 apareció. Se presentó voluntariamente ante la Policía y contó lo ocurrido en su hogar. Según las investigaciones, la familia estaba marcada por constantes hechos de violencia intrafamiliar.

Alexander y su hermano menor, al igual que su madre, declararon que Ramiro ejercía violencia física y psicológica contra ellos. La mujer había sido amenazada de muerte dos veces.

Según documentos del caso, las autoridades concluyeron que el ahora sentenciado, por su bajo nivel de educación (no terminó el bachillerato), no actuó de forma adecuada ante la violencia que sufría él, su hermano y su madre. “Los antecedentes hacen notar que sus procederes en referencia a una vida bajo violencia doméstica estaban destinados a solo aguantar y no precisamente acudir a una autoridad competente a efectos de realizar un tratamiento o darle fin a la relación social violenta”. 

Finalmente, la Justicia condenó en 2022 a Alexander por el delito de parricidio. También ordenó que se someta a un tratamiento psicológico a cargo de una institución por el tiempo que el especialista considere necesario. 

El artículo 253 del Código Penal dice: “El que matare a su padre o madre, o a su abuelo u otro ascendiente en línea recta, sabiendo quien es, será sancionado con la pena de presidio de 30 años, sin derecho a indulto”. 

DATOS

Hasta marzo de este año, se contabilizaron 49 personas privadas de libertad por el delito de parricidio en Bolivia, según un informe de Régimen Penitenciario. De ellas, 39 son hombres y 10 son mujeres. 

La distribución de los reclusos por género y departamento es la siguiente:

De los 39 hombres, 12 están en La Paz, 11 en Santa Cruz, 8 en Cochabamba, 4 en Tarija, 3 en Chuquisaca y uno en Oruro. 

De las 10 mujeres, 4 están en Santa Cruz, 3 en La Paz, 2 en Tarija y 1 en Cochabamba. 

En enero de 2022, Mariel R.L. (27) fue sentenciada por parricidio. Asesinó a su padre, Reynaldo R.A. (57), el 4 de diciembre de 2019 en Cochabamba. Un Tribunal de Sentencia la condenó a 30 años de cárcel a cumplirse en el penal de San Sebastián mujeres. 

Mariel se oponía a la nueva relación sentimental de su padre. La madrugada del 4 de diciembre de 2019, Reynaldo descansaba junto a su actual concubina en su domicilio cuando llegó su hija. Él quiso conversar con ella, pero la joven lo apuñaló con un cuchillo de cocina.