Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 29 de noviembre de 2021
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“ANZUELOS” DESDE 1980

FINSA, Roghel y LV Pharma; los casos más escandalosos de estafa piramidal

Fotografía de archivo de una audiencia por el caso FINSA.      ARCHIVO
Fotografía de archivo de una audiencia por el caso FINSA. ARCHIVO
FINSA, Roghel y LV Pharma; los casos más escandalosos de estafa piramidal

La estafa piramidal: el timo que nunca muere. A pesar del tiempo, los estafadores avanzan sin pausa, peligrosamente y con creatividad y tecnología. La trampa consiste en que los depositantes más antiguos ganen altos intereses y comisiones a cambio de reclutar a nuevos “ahorradores” hasta que el “negocio” se cae y acaba en quiebra. La mayoría de las víctimas no vuelven a ver su dinero.

En Bolivia, más de 2.400 personas fueron estafadas recientemente a través de la aplicación móvil iShop donde “invertían” dinero para ganar intereses del 3% al 5.5% diario. Los estafadores habilitaron cuentas en bancos para que los usuarios realicen sus depósitos, pero el dinero fue retirado hace unas dos semanas y transferidos presuntamente a cuentas del exterior. Los “inversionistas” no conocían a los titulares de las cuentas, pero muchos “antiguos” confiaron y recomendaron a terceros porque al principio recibieron las ganancias. 

FINSA, Roghel y LV Pharma son los casos más escandalosos de estafa piramidal en Bolivia, según el libro “Estafas piramidales: lecciones aprendidas” publicada en 2009 por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI).

FINSA El anzuelo estaba tendido a fines de la década de 1980 para una estafa de más de 50 millones de dólares a 22 mil personas en un período de poco más de cinco años.

Los reajustes económicos neoliberales aplicados en Bolivia habían creado el momento preciso para que empresas “inmobiliarias”-al margen de las reglas establecidas por el sistema financiero-captaran los ahorros de miles de relocalizados mineros que llegaban a Cochabamba con el dinero de la indemnización de todos sus años de trabajo.

La bonanza del dinero fácil se convirtió en pesadilla en 1991. Quedaron hogares destruidos, patrimonios reducidos a cero, violencia, llanto, impotencia e incluso suicidios. El 30 de septiembre de 1991, el gerente de la Firma Integral de Servicios Arévalo (FINSA), Nelson Arévalo, fue asesinado sin que hasta hoy ese hecho haya sido esclarecido. Nunca se supo si fue asesinado o pagó por su muerte.

Ese hombre era considerado “un gran benefactor” que ostentaba cadenas y relojes de oro, regalaba billetes de 100 dólares, era cliente favorito y frecuente de restaurantes y lenocinios que visitaba protegido por sus guardaespaldas. Sus más estrechos colaboradores en la estafa eran de su círculo familiar, destacándose sus hermanos Eddy Franz y Carlos René Arévalo Paez.

Los hermanos Eddy y Carlos, tras un proceso que duró más de 12 años, fueron sentenciados en 2004 a 10 años de prisión en la cárcel de San Antonio de Cochabamba. Pese a ello, ambos consiguieron libertad provisional porque sus condenas no fueron ejecutoriadas. Estuvieron más de siete años recluidos y luego se supo que salieron del país con rumbo desconocido.

FINSA prometió pagar intereses mensuales inusuales de hasta el 7%, pero se esfumaron unos 50 millones de dólares.

ROGHEL Alrededor de 15 mil personas cayeron en las tentadoras ofertas de la empresa Roghel desde 2004 hasta enero de 2008. Comenzó sus operaciones en marzo de 2004 en Cochabamba mediante la supuesta implementación de programas de financiamiento para la adquisición de inmuebles, vehículos y maquinaria. 

El interesado entregaba a Roghel entre el 30% y 45% del costo total del bien y, en un periodo de 180 a 240 días, recibía lo pactado. La empresa decía que cubría el monto restante a “fondo perdido”. En septiembre de 2005, la empresa incorporó un programa denominado “individual” donde el interesado depositaba una suma sobre la que se le pagaba el 10% de interés mensual. Realizaba un cobro único del 15% como comisión sobre el dinero entregado y, si el cliente refería a otras personas, recibía una comisión adicional al interés percibido. 

Roghel expandió sus operaciones a La Paz y Santa Cruz y para finales de 2008 contaba con oficinas en seis de los nueve departamentos del país. El caso conmocionó y movilizó a miles de bolivianos que cayeron seducidos por las milagrosas ganancias ofrecidas por Windsor Goitia Chappy, convincente expastor de una iglesia evangélica.

Alrededor de 15 mil personas confiaron a Roghel más de 40 millones de dólares. Goitia fue detenido el 26 de febrero de 2008 en La Paz.

LV PHARMA Roghel hizo que otras organizaciones piramidales fraudulentas se vayan gestando a su sombra. LV Pharma era una empresa unipersonal de propiedad de Luis Omar Vargas, quien aparentemente se dedicaba a la importación y comercio de medicamentos y cuyo inicio de operaciones data de agosto de 2007.

Vargas y el dueño de Roghel estaban relacionados desde 1991. Formaron la empresa G&V con la finalidad de vender productos farmacéuticos. Como Roghel y Orion, LV Pharma se dedicaba a captar dinero de la gente a cambio de sustanciales intereses mensuales. Esta empresa se asentó en una populosa zona de La Paz buscando conformar una estafa piramidal con gente de estratos más humildes de la sociedad.

Les ofrecían depositar un monto más el 15% de comisión a cambio de percibir cada mes intereses del 10%. Para la adquisición de bienes, el cliente depositaba el 50% del valor total y, al cabo de ocho meses, la empresa entregaba al interesado a “fondo perdido” el bien. LV Pharma contaba con oficinas formales, aparentemente dedicadas a la venta de productos farmacéuticos, pero que normalmente estaban cerradas. Al frente de esa oficina, tenía otros locales donde recibían a la gente para convencerlos de “invertir”. 

Las operaciones ilegales se descubrieron durante las investigaciones que se realizaban a Roghel. El 24 de octubre de 2008, el propietario de LV Pharma fue enviado a prisión preventiva por estafa con víctimas múltiples, asociación delictiva y organización criminal. La empresa habría captado de 1.348 clientes cerca de 2.8 millones de dólares. Por meses no les pagaron intereses y tampoco les devolvieron su capital.