Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 19 de agosto de 2022
  • Actualizado 19:07

LA VÍCTIMA ESTABA EMBARAZADA CUANDO FUE ASESINADA Y QUEMADA EN UNA COMUNIDAD DE UYUNI

Feminicidio de Nancy: dos años sin justicia y una madre que sufre, pero no se rinde

Nancy Nayda Pedrozo Romero, víctima de feminicidio en 2020 en Potosí (izq). Familiares y amigos exigen justicia por el feminicidio de la joven embarazada (der).      CORTESÍA FAMILIA ROMERO-EL POTOSÍ
Nancy Nayda Pedrozo Romero, víctima de feminicidio en 2020 en Potosí (izq). Familiares y amigos exigen justicia por el feminicidio de la joven embarazada (der). CORTESÍA FAMILIA ROMERO-EL POTOSÍ
Feminicidio de Nancy: dos años sin justicia y una madre que sufre, pero no se rinde

Lidia Romero tiene 51 años. Los últimos dos los ha pasado en una lucha que aún no termina y que le arrebató a su hija Nancy Nayda, quien se encontraba embarazada cuando su pareja, Alejandro O.C., le quitó la vida y luego quemó su cuerpo para ocultar el asesinato ocurrido en una comunidad de Uyuni, Potosí.

El feminicidio de Nancy Nayda Pedrozo es uno de los tantos crímenes registrados en Bolivia y que, a pesar de tener imputados en prisión, sigue sin recibir justicia. Alejandro O.C., quien se encuentra con detención preventiva, habría recibido ayuda de al menos tres personas. Serapio L.O. y Max Emiliano O.L. (sobrino del principal sindicado) son investigados por la muerte de la joven. El primero consiguió dejar la cárcel, mientras el segundo cumple reclusión preventiva. Hay un tercer presunto cómplice que está siendo buscado por la Policía, según la familia de la víctima. 

La vida de Lidia dio un giro inesperado hace dos años. Ha “decaído”, pero sigue luchando contra la impunidad. Hace unos tres meses, le dijeron que el juicio iba a llevarse pronto y que estaban alistando todo para conseguir que los responsables del feminicidio de Nancy sean sentenciados, pero aún no ha sido fijada esa audiencia. Hay gente que le dice que está perdiendo su tiempo y dinero y que abandone el caso porque lo más probable es que los imputados sean liberados, pero ella no se da por vencida y busca justicia y el descanso de su hija y de su nietecito que estaba en camino.

“Hay retardación de justicia. Yo sé quiénes le hicieron daño a mi hija estando embarazada. Sufro día y noche, pienso en mi hija y no entiendo cómo pudieron matarla siendo ella una buena persona (…). Pido que capturen al implicado que está prófugo y que se haga justicia para mi hija Nancy”, dijo Lidia, entre lágrimas.

UNA JOVEN SOÑADORA Nancy tenía 30 años y dos meses de embarazo cuando le quitaron la vida, el 1 de agosto de 2020. Iba a cumplir un año más el 18 de septiembre. Era una joven tímida e introvertida, pero con muchas ganas de superarse, contó su hermana Lizbet, en entrevista con OPINIÓN.

Unos siete años antes del crimen, ella, al igual que sus dos hermanas, estudiaron Confección Industrial a través del programa Mi Primer Empleo Digno en Potosí. Ahí, conocieron a Alejandro porque era el ayudante del profesor de costura. Alguna vez le dirigieron la palabra para consultarle sobre un corte o algo referente al curso.

No supieron de él por muchos años. En abril de 2020, Alejandro buscó a las hermanas Pedrozo para ofrecerles trabajo en su taller de costura “Ale Sport” en Cruce Ventilla, Challapata. A una de las jóvenes le contó que estaba buscando una esposa y eso la incomodó y rechazó la propuesta. Nancy, que no acostumbraba salir con amistades, también fue contactada y aceptó el trabajo para apoyar a su familia.

Nancy ya se había titulado de la carrera de Educación Infantil y Parvularia, pero no pudo ejercer porque estaba ayudando a su mamá en el campo en Estancia Uracaya, en la comunidad de Coroma, donde se dedicaban a la crianza de ovejas y llamas. A principios de 2020, ingresó a Sastrería, pero suspendió sus estudios por la pandemia. En ese momento, apareció Alejandro, de unos 50 años, y la enamoró. Le decía que quería casarse con ella y formar un hogar.

Su familia desconfiaba de la honestidad de Alejandro. Nancy estaba enamorada y decidió irse a vivir con él y, en ese tiempo, descubrió que era violento. La joven se realizó una prueba de embarazo en el Centro de Salud Villa Venezuela de Potosí, mientras estaba en Uracaya apoyando a su madre, y llamó a su pareja para contarle que iban a tener un hijo.

DESAPARICIÓN Y CRIMEN El 1 de agosto, Nancy salió de su casa ubicada en Uracaya. Se despidió de una de sus hermanas y le dijo que viajaría a Cruce Ventilla para encontrarse con Alejandro, con quien vivió unos tres a cuatro meses. La joven llamó a su madre por última vez entre las 16:00 y 16:30, y le dijo que estaba a unos cinco kilómetros de Uracaya esperando movilidad. Desde entonces, no supieron más de ella hasta que parte de sus restos óseos calcinados fueron hallados el 23 de agosto en la localidad de Chita, a unos 50 kilómetros de Uyuni. El 4 de septiembre, la Policía presentó a Alejandro O.C., pareja de la víctima, y a Serapio L.O., cuñado de él, como presuntos autores de la desaparición y asesinato de la joven embarazada. Las investigaciones apuntan a Alejandro como el principal autor del feminicidio.