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  • Diario Digital | miércoles, 06 de julio de 2022
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Enterrado vivo hace un año y su muerte se investiga

Los procesados por el asesinato de Celso, el joven que fue enterrado vivo en Chalviri, Sacaba. APG
Los procesados por el asesinato de Celso, el joven que fue enterrado vivo en Chalviri, Sacaba. APG
Enterrado vivo hace un año y su muerte se investiga

Celso Caballero R., de 27 años, fue torturado antes de ser ahorcado y enterrado vivo en el cementerio de la comunidad de Chalviri del Distrito Rural de Palca, el 8 de mayo de 2020. A 372 días de su muerte, hay seis procesados por asesinato; todos con detención domiciliaria, mientras las investigaciones continúan con miras a un juicio oral. 

Su familia, que vive en Chalviri, identificó como partícipes del crimen a unas 24 personas, pero no todos fueron citados. El joven fue acusado de robar una motocicleta y dijeron que era reincidente.

Un día antes de su muerte, se reportó en la comunidad el robo de una moto, la misma que fue encontrada en el domicilio de Celso y devuelta a sus propietarios por las autoridades comunales, según se observa en un video. Sus familiares, en esa oportunidad, dieron otra versión e indicaron que la víctima se compró ese vehículo de un taller y que lo estaba conduciendo ya desde hace bastante tiempo por lo que rechazaron esa acusación.

Además, dijeron que ese problema “estaba solucionado” tras que le quitaran la moto. Sin embargo, los pobladores lo habrían sacado con engaños para lincharlo aprovechando que el padre y tío de Celso no se encontraban en su domicilio porque estaban trabajando la tierra en una comunidad más distante. Seis personas, entre ellos dirigentes, lo llevaron a la sede sindical indicándole que tenía una denuncia de robo y que arreglarían de buena manera.

El joven, tras llegar a la sede, fue golpeado, torturado, ahorcado y obligado a admitir que robo una moto, vacas y otros bienes más. Los dirigentes elaboraron una lista de todo lo perdido y cuantificaron en 80 mil bolivianos, monto que le pidieron a la madre a cambio de liberar con vida a Caballero, según la versión de sus parientes. 

La madre, dedicada a la agricultura, no tenía ese dinero y vio como asesinaron a Celso, mientras él suplicaba perdón. La mamá sufrió con su hijo desde que salió de la casa con los dirigentes  e imploró por su liberación. Fue atado por el cuello con una cuerda en la sede sindical, en medio de la oscuridad, mientras la madre y la abuela del joven sostenían sus piernas para que resistiera pensando que luego lo liberarían, pero estuvieron así por unas tres horas.

Luego, lo ataron de pies y manos, mientras definían su situación. Los comunarios, cerca de las 11:00 del viernes, determinaron enterrarlo vivo y lo llevaron hasta el cementerio, donde le obligaron a cavar su propia fosa, pero por lo débil que estaba no podía ni sostenerse en pie y otros dos pobladores comenzaron a sacar la tierra, mientras la madre de Celso apoyaba en su pierna la cabeza de su hijo, quien tenía el rostro ensangrentado.

Luego, uno de los hombres, con una patada, lo empujó a la fosa. El joven cayó como si estuviese sentado porque el hueco no era muy profundo, mientras lo cubrían con tierra. Su tía, contó que él no podía morir y que los comunarios tuvieron que sacar parte de la tierra para ahorcarlo y terminar con su vida.

A los familiares les dijeron que podían desenterrarlo o hacer lo que quisieran con el cadáver. Ellos sacaron el cuerpo cubierto de tierra y le pusieron velas. La madrugada de ese sábado salieron, con el fallecido, de la comunidad. En el camino se encontraron con efectivos policiales, quienes los acompañaron hasta el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) para la autopsia legal que después estableció que la muerte fue por asfixia por sepultamiento.

El acta de autopsia refiere que encontraron tierra en la cavidad bucal, es decir, lengua y tráquea. 

A CELSO QUISIERON MATARLO ANTES

Celso había sido acusado de robo de ganado un mes antes de su muerte. Esa vez, también fue golpeado y lo colgaron de un puente en Tiquipaya. 

“Cuando lo arrojaron del puente no murió. Lo sacamos y lo llevamos al hospital de Chapisirca y ahí le salvaron la vida. Después, lo llevamos a su casa en Chalviri y casi un mes después (los pobladores) lo sacaron y lo colgaron tres horas. Lo han torturado durante dos días y cuando él ya no podía ni moverse lo han llevado al cementerio atado de pies y lo empujaron al agujero”, señaló uno de sus primos, mientras pedía justicia y cárcel para los autores en puertas del IDIF, el 9 de mayo de 2020.

La madre de la víctima exigió que los autores materiales e intelectuales reciban la pena máxima, es decir, 30 años por el delito de asesinato. 

LOS PROCESADOS

A la semana de la muerte de Celso, tres personas fueron aprehendidas y enviadas a prisión preventiva como los principales autores del linchamiento del joven. Irmo Ch.E., Jhonny Ch.R. y Teresa R.C., un matrimonio y su chofer, están siendo procesados por el asesinato de Celso Caballero. Ahora, se encuentran con detención domiciliaria.

Irmo, propietario de la moto, fue reconocido por uno de los testigos. En diciembre de 2020, otras dos personas fueron imputadas y luego otra más. Desde ese mes, la Fiscalía tiene seis meses más para investigar el crimen y colectar los elementos necesarios para el juicio oral. 

El 7 de mayo de 2020, los presuntos propietarios, que no son de Chalviri, ingresaron a esa comunidad por Bella Vista reclamando a los comunarios el robo de su motocicleta y encararon a Celso, pero la situación desencadenó en su muerte. El joven fue enterrado vivo en el cementerio, mientras suplicaba perdón.