Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 02 de octubre de 2022
  • Actualizado 03:14

LA BOLIVIANA CAYÓ EN UNA RED QUE LA USÓ COMO “MULA” Y AHORA EL GOBIERNO BUSCA SU REPATRIACIÓN

El drama de Magalí: del sueño del modelaje a la pesadilla de la pena de muerte en Malasia

Fotografía ilustrativa de una joven que revisa su Facebook.        NOÉ PORTUGAL
Fotografía ilustrativa de una joven que revisa su Facebook. NOÉ PORTUGAL
El drama de Magalí: del sueño del modelaje a la pesadilla de la pena de muerte en Malasia

Magalí Sara M.C. soñaba con un futuro como modelo, pero terminó viviendo una pesadilla. Ni bien llegó al aeropuerto de Kuala Lumpur, Malasia, fue detenida por agentes policiales que encontraron poco más de dos kilos de cocaína en su maleta. Eso ocurrió el 11 de septiembre de 2019 y, desde entonces, se encuentra detenida en una cárcel. La joven boliviana podría ser condenada a muerte, pero el Gobierno de Bolivia busca repatriarla, no sin antes demostrar que ella fue víctima de una red de trata y tráfico de personas que la obligó a cometer ese grave delito bajo amenazas de acabar con su vida y dañar a su familia.

Sola y alejada de sus seres queridos, Magalí enfrenta la causa por narcotráfico que se sanciona con la pena capital o cadena perpetua en ese país lejano al suyo. No pierde la esperanza de volver a Bolivia y comenzar de nuevo.

LA OFERTA A Magalí, de 26 años, le llegó la oferta de modelar en Asía, en agosto de 2019, y creyó que era la oportunidad que estaba esperando para cumplir uno de sus sueños y conquistar las pasarelas. Parecía que todo marchaba bien.

La comunicación con Julia C.K., la mujer que la contactó por Facebook, fue más frecuente. Además, el novio de su tía le habría dado más información. Él guarda detención en Chile por tráfico de sustancias controladas, según el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de La Paz, Rolando Rojas.

EL VIAJE Julia, detenida luego por narcotráfico en Brasil, convenció a Magalí de viajar. La joven dejó su hogar, en Cochabamba, y se dirigió a Santa Cruz. Desde esa ciudad, se comunicó el 30 de agosto con su madre y luego desapareció por varios días. Nadie sabía de ella. 

Su madre reportó su desaparición el 1 de septiembre. Lo último que supo de su hija es que se encontraba en Santa Cruz. No tenía idea que Magalí había traspasado las fronteras hasta el 11 de septiembre cuando una persona le pasó una llamada. Era su hija, quien angustiada le comunicó que estaba detenida en Malasia y que fue amenazada de muerte para realizar ese viaje. “¡Mami, ayúdame!”, fue una de las últimas frases que la joven le dijo a su madre antes de colgar el teléfono.

Ese día, comenzó el martirio de la mamá de Magalí. A dos años, 11 meses y 3 días de esa llamada, la mujer aún no ha podido abrazar a su hija. Pudo verla y conversar con ella a través de una videollamada. El Gobierno tramitó la autorización para ese encuentro virtual.

LA MERCANCÍA Magalí salió del aeropuerto de Viru Viru, Santa Cruz. Hizo paradas en São Paulo, Brasil y Dubai, Emiratos Árabes, antes de arribar al país asiático.

En una de esas paradas, un hombre, de nacionalidad africana, estaba esperándola, como estaba planeado por la red de trata y tráfico de personas. Le entregó la maleta con droga para que continúe el viaje y luego desapareció del lugar. 

La boliviana siguió la ruta por temor a que le hagan algo a ella o a su familia. Los tratantes estaban detrás de cada paso que daba. Julia dio las instrucciones a Magalí para que el paquete llegue con éxito a su destino, pero su víctima fue capturada por los agentes policiales en Kuala Lumpur, donde podría ser condenada a la horca.

LA CAÍDA DE LA CAPTORA Y LA CASA MATRIZ Julia C.K., de 23 años, es parte de una red internacional de trata y tráfico de personas. Ella estuvo antes recluida por tráfico de sustancias controladas en Brasil.

El 1 de agosto de este 2022, Julia fue aprehendida en Llallagua, Potosí. La Policía estaba buscándola desde que retornó de Brasil, donde consiguió medidas sustitutivas por tráfico de drogas. Ahora, la justicia determinó su reclusión preventiva por trata y tráfico de personas. Ella se acogió al “derecho al silencio”. Su testimonio sería valioso para desbaratar la red de trata que operó o continúa haciéndolo en Bolivia y otros países.

Según las investigaciones policiales, la red que captó a Magalí es una “asociación delictiva intercontinental” con casa matriz en Mozambique, África. Su principal mercado es India y Tailandia. 

Del informe técnico de análisis de tráfico de llamadas, la Policía estableció que la víctima y su captora se comunicaron telefónicamente. Detectaron un código postal de Mozambique.

“Estos casos de trata son graves porque son lacerantes de los derechos humanos. No solamente se dan en el país, sino que trascienden las fronteras”, dijo el viceministro de Justicia y Derechos Fundamentales, César Siles.

El 18 de octubre de 2019 y el 3 de marzo de este 2022, Magalí prestó su declaración informativa virtual ante la Fiscalía de Bolivia para que se investigue el caso de trata y tráfico. 

GOBIERNO INTERCEDE Bolivia contrató los servicios de un abogado especialista en Malasia para coordinar acciones en defensa de Magalí. Buscan evitar que sea condenada a la pena máxima, pena de muerte o cadena perpetua, y buscan su repatriación.

“El objetivo principal del Gobierno Boliviano es lograr la repatriación (de Magalí Sara). Ella ha sido víctima de trata y tráfico. Antes de su detención (en posesión de droga) existe un delito precedente que es la trata de persona y en esa línea se maneja la defensa”, manifestó la directora general de Trata y Tráfico de Personas, Carola Arraya. 

La autoridad dijo que el caso contra la connacional estaba paralizado por la pandemia. “En Malasia se suspendieron todos los procesos judiciales, ni siquiera había audiencias virtuales. Las cárceles estaban cerradas sin posibilidad de visitas y las fronteras lo propio”.

El 20 de agosto se tiene prevista la audiencia de Magalí. Bolivia, a través del abogado especialista, presentará las pruebas recientemente colectadas, entre ellas la detención de la captora, con la intención de cambiar la situación jurídica de la boliviana y conseguir su liberación y posterior repatriación.

“Con la imputación (de Julia C.K.) se demuestra que Magalí es una víctima porque con engaños, con coacción ha sido trasladada a Malasia. Esperamos que con esta información que vamos a remitir y con la investigación que estamos realizando en torno a esta posible red de trata se logre que el proceso en contra de la connacional sea extinguido y logremos su repatriación al país”, señaló Siles.

EL CORREDOR DE LA MUERTE Magalí se encontraría recluida en la cárcel de Kanjang. Ese lugar está reservado para los detenidos que esperan su fecha de ejecución, según el blog Esquire Latinoamerica, citado por Urgente.bo.

Según una publicación de EFE, de junio de este año, hay unas 1.359 personas en el corredor de la muerte en Malasia, pero ese país declaró una moratoria a las ejecuciones en 2018, aunque continuaron imponiendo condenas a muerte.

En junio de este 2022, Malasia anunció la eliminación de la pena de muerte obligatoria que se aplicaba automáticamente a varios delitos, entre ellos el narcotráfico y terrorismo, y que el castigo dependerá de la decisión del juez.

Su Gobierno estudiaba castigos alternativos para 11 delitos que eran sancionados con la pena capital obligatoria con el fin de reformar el Código Penal. 

Los hermanos mexicanos Simón, Luis Alfonso y José Regino G.V., del estado de Sinaloa, fueron indultados y extraditados a México en mayo de 2019 tras pasar siete años en el corredor de la muerte por narcotráfico.

El boliviano Víctor P.V., detenido por tráfico de drogas en 2013 en Malasia y condenado a la pena de muerte cinco años después, también fue indultado y regresó al país en agosto de 2019. 

Con esos antecedentes, la familia de Magalí y las autoridades bolivianas esperan que la joven, quien además fue víctima de trata y tráfico de personas, sea liberada pronto y pueda volver a su tierra.