Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 27 de junio de 2022
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EN PROMEDIO, CADA 8 DÍAS SE COMETE UN INFANTICIDIO

Dolor y luto: Bebés y menores de tres años son mayormente los victimados

Despiden a Vicente, el menor ultrajado en Yapacaní, Santa Cruz.      APG
Despiden a Vicente, el menor ultrajado en Yapacaní, Santa Cruz. APG
Dolor y luto: Bebés y menores de tres años son mayormente los victimados

Los recién nacidos y los niños menores de tres años son, en su mayoría, las víctimas de infanticidio en Bolivia. 

Según datos de la Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Vida y la Integridad Personal, 15 infanticidios se registraron en toda Bolivia en 127 días, entre el 1 de enero y el 8 de mayo de este 2022. En promedio, cada ocho días, un niño o niña de entre 0 y 12 años es asesinado o asesinada.

El reporte detalla que 10 niños de entre 0 y 3 años fueron victimados. Dos menores tenían entre 4 y 7 años, otros dos tenían entre 8 y 10 años y uno no tenía más de 12 años. La mayor cantidad de estos crímenes se cometieron en La Paz. 

“Respecto a la gestión pasada, lamentablemente, se tiene que existe un incremento de los hechos de infanticidio, ya que para el 8 de mayo de 2021 se tenía 10 víctimas, mientras que al 2022, a la misma fecha se registran 15 a nivel nacional”, dijo Sergio Fajardo, director de la Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Vida y la Integridad Personal, durante el último reporte oficial. 

Las muertes son extremadamente violentas. 6 de las 15 víctimas perdieron la vida a golpes o con traumas, 5 por asfixia y 4 por intoxicación. Las presuntas autoras son mayormente las madres (5 asesinatos). También hay padrastros, madrastras y padres procesados. Según la Fiscalía, el 77% de los agresores han sido identificados.  

Los casos de infanticidio no cesan y, probablemente, los asesinatos de niños ya bordean los 20. Sin embargo, los datos estadísticos actualizados aún no han sido dados a conocer por la Fiscalía.

NIÑO DE YAPACANÍ La muerte del niño de Yapacaní es el último caso tipificado como infanticidio. Vicente falleció la mañana del 11 de junio en el servicio de terapia intensiva del Hospital de Niños de Santa Cruz. El niño que cumplió 11 años el 8 de junio dejó luto y dolor en los bolivianos.

La pesadilla familiar comenzó hace un año cuando la salud del menor decayó y ya no pudo ir más a la escuela ni mantenerse estable en su hogar en el barrio Tarija de Yapacaní. Sus padres y hermanos creían que tenía anemia o leucemia, pero los médicos les hicieron conocer que el pequeño fue víctima de violación y luego, de realizarse varios estudios, detectaron que le habían transmitido una enfermedad sexual y estaba en la fase terminal.

En ese momento, el hecho fue denunciado por violación, pero sin resultados porque los autores no habían sido identificados. Vicente estuvo cuatro meses en terapia intensiva y luego le dieron de alta. El 12 de abril de este año, la Fiscalía de Santa Cruz determinó cerrar el caso y, ante esa situación de riesgo, el hermano mayor le pidió a la víctima que confíe en él y le cuente quién le había hecho ese daño. El niño, quien aún estaba delicado de salud, identificó a sus vecinos, cuatro hermanos, como sus agresores sexuales. 

Vicente sufrió violencia sexual durante unos dos años. Él iba a la casa de sus vecinos porque su compañera, hermana menor de los denunciados, lo llamaba para jugar y hacer las tareas. Su familia no desconfiaba ni sospechaba que “monstruos” vivían frente a ellos. Según las investigaciones, el menor fue ultrajado por cuatro hermanos, dos adolescentes y dos adultos (uno falleció por VIH/Sida), quienes le apuntaban con un arma de fuego en la cabeza para obligarlo a callar y a volver a esa propiedad donde continuaron agrediéndolo sexualmente. Le decían que si no los obedecía estaban dispuestos a acabar con la vida de sus padres y de sus hermanos.

Dos de sus agresores están detenidos preventivamente. Uno, de 17 años, en el Centro Educativo Nueva Vida Santa Cruz (Cenvicruz), por 45 días, debido a que es menor de edad y el otro, Miguel Ángel S.T., de 24 años, fue enviado, por 180 días, al penal de Chonchocoro de La Paz. En tanto, Santiago S.T. murió por VIH/Sida en 2021, mientras estaba recluido en Palmasola por otra violación agravada a un menor de edad. El cuarto implicado, un adolescente de 15 años, se encontraría en Chile y las autoridades coordinan su captura y posterior extradición. 

EL MARTIRIO DE JHEREMY Y ASHLYN El niño Jheremy tenía tres años cuando su vida fue segada presuntamente por su padre y su madrastra, quienes en febrero de este año fueron enviados preventivamente a las cárceles de El Abra y San Sebastián Mujeres de Cochabamba.

Su padre quiso hacer creer que Jheremy murió en un accidente, pero la necropsia demostró lo contrario. El niño perdió la vida por golpes contundentes en la cabeza. El crimen se registró en enero en un domicilio de Alto Cobol, al sur de la ciudad de Cochabamba, pero fue enterrado clandestinamente, sin certificado de defunción ni autopsia, en una comunidad del Norte de Potosí. 

La niña Ashlyn murió a manos de su padrastro, quien la asfixió el 25 de marzo en un domicilio de la zona sur de Cochabamba. El hombre que se encuentra con detención preventiva le dijo a su pareja, madre de la víctima, que la niña, de un año y nueve meses, se cayó de una altura de un metro y no despertó más. La llevaron al Centro de Salud de Cerro Verde donde la menor llegó sin signos vitales. La población pide justicia por los inocentes.