La devastadora pérdida de dos hijos en un año: José, víctima de atropello, y Julieta, de feminicidio
Antonia Arze y Cornelio Mejía enfrentan una tragedia que pocos pueden imaginar. En el lapso de un año, han perdido a sus dos hijos en el mes de octubre, aunque en años distintos: su hijo José Anain, atropellado por un tráiler el 27 de octubre de 2023 en Chiñata, y su hija Julieta, asesinada por su pareja el 6 de octubre de 2024.
Para los padres, las muertes han sido devastadoras. De sus cinco hijos, solo les quedan dos: una mujer y un hombre. Una de las pérdidas se debió a problemas de salud, mientras que José Anain y Julieta fallecieron en circunstancias trágicas. Estas pérdidas han dejado a sus padres sumidos en el dolor. Antonia, además, enfrenta su propia batalla contra el cáncer, y era Julieta quien la acompañaba en ese proceso.
Julieta, de 36 años y madre de dos hijas—una de 20 y otra de 13—se convirtió en la decimoquinta víctima de feminicidio en Cochabamba. Su muerte fue extremadamente violenta, ya que su cuerpo tenía 19 puñaladas. Su pareja Jhocemar García Rodríguez, de 30 años, se autolesionó con cuchillo.
Todo ocurrió el domingo 6 de octubre, alrededor de las 16.00, en la casa de Julieta, situada en el Distrito Rural Chiñata, en el municipio de Sacaba. La hija mayor de la víctima fue testigo del crimen. Al percatarse de una discusión, salió a ver qué sucedía y encontró a su madre ensangrentada. Luego, salió del inmueble, asegurando la puerta para evitar la fuga del autor, y buscó ayuda. Su abuela arribó al lugar con una ambulancia, pero Julieta ya había perdido la vida. Jhocemar, quien se autoinfligió heridas, fue trasladado primero al Hospital México, pero, dada la gravedad de su estado, fue derivado a la clínica Arébalo.
Según Dania Mejía, sobrina de la víctima, la pareja mantenía una relación de aproximadamente seis meses. Su prima, hija de Julieta, le contó que Jhocemar fue quien mató a su madre. La víctima solía pasar más tiempo en el Trópico de Cochabamba, donde había abierto una tienda, y regresaba a su casa en Chiñata luego de semanas, mientras que su pareja trabajaba como taxista. Según los vecinos, la mujer recientemente había llegado y el domingo la vieron salir junto con Jhocemar; más tarde, ambos regresaron.
La gente no escuchó gritos ni ninguna situación que alertara sobre el hecho violento, sino que se percataron de algo anómalo cuando una ambulancia arribó al lugar.
Personal de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) se presentó en el lugar tras recibir el aviso de una muerte y un herido. Al llegar, los indicios encontrados en la escena del crimen sugerían un posible caso de feminicidio, por lo que solicitaron la intervención de efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV). Por la noche, los investigadores policiales, acompañados por un equipo de la Fiscalía, realizaron el levantamiento legal del cuerpo de la víctima.
Durante la investigación, se confirmó que Jhocemar se autolesionó, según las pericias de campo y criminalística y la naturaleza de sus heridas. Esto sugiere – según el fiscal departamental de Cochabamba, Osvaldo Tejerina– que podría haber intentado quitarse la vida o evadir su responsabilidad al intentar hacer creer que su pareja lo atacó.
A los tres días del crimen, el 8 de octubre, Jhocemar, aún hospitalizado, admitió haber acabado con la vida de su pareja y fue sometido a una audiencia de medidas cautelares, en la que se dictó su sentencia: 30 años de cárcel en el penal San Pedro de Sacaba. La elección de este recinto penitenciario generó cuestionamientos por parte de los cercanos a la víctima, quienes expresaron su malestar, ya que las personas condenadas a la pena máxima suelen cumplir su sentencia en el penal de El Abra.
Ese mismo día, Julieta fue despedida en el Cementerio General de Chiñata, en medio de dolor y llanto. La enterraron junto a su hermano José Anain. Cuando su madre llegó al lugar, abrazó la cruz en su tumba y luego se despidió de su hija.
Al día siguiente, el 9 de octubre, Jhocemar fue dado de alta y trasladado a la cárcel, donde se determinó que cumpliría su condena.
La familia Mejía Arze enfrenta su segunda pérdida en un año. En octubre de 2023, José Anain, el hermano menor de Julieta, fue atropellado por un tráiler mientras cruzaba la avenida a la altura de Chiñata y perdió la vida. Una cámara de vigilancia de la zona captó el momento, pero debido a la escasa iluminación, los alfanuméricos de la placa no eran visibles, lo que impidió identificar al conductor y dejó su caso sin resolver, al igual que otros en los que no se logra dar con los responsables. La tragedia volvió a tocar sus puertas este año, sumiéndolos en un profundo dolor.