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  • Diario Digital | jueves, 23 de mayo de 2024
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Una doble identidad y una vida de 'rockstar': la historia del músico chileno condenado que se refugió en la Llajta

Marcelo José Rodríguez Olcay, profesor de música, aprehendido el 30 de octubre en la comuna de Iquique, Chile.  / FISCALÍA DE TARAPACÁ
Marcelo José Rodríguez Olcay, profesor de música, aprehendido el 30 de octubre en la comuna de Iquique, Chile. / FISCALÍA DE TARAPACÁ
Una doble identidad y una vida de 'rockstar': la historia del músico chileno condenado que se refugió en la Llajta

El profesor de música Marcelo José Rodríguez Olcay, condenado por violación a una estudiante adolescente, finalmente fue aprehendido el pasado domingo en una vivienda de la comuna de Iquique, después de haber permanecido prófugo durante un largo período de 10 años. Durante algunos años, se refugió en Cochabamba, Bolivia, donde se hacía llamar Josche Marcello Ruiz Belucci. En este tiempo, llevó una vida de “rockstar”, ejerciendo como director de una orquesta filarmónica universitaria y participando en significativos conciertos y actuaciones. Además, se relacionó con destacados artistas del ámbito folclórico.

En el año 2013, un Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Iquique emitió un veredicto declarando a Rodríguez Olcay (de 50 años) culpable de agredir sexualmente a su estudiante de 13 años en el año 2010. Este acto se llevó a cabo aprovechando su posición como profesor de música y director del taller de coro al que asistía la víctima.

El abogado de Rodríguez Olcay presentó un recurso de nulidad, el cual fue rechazado por la Corte de Iquique. En ese mismo momento, el profesor de música se encontraba bajo detención domiciliaria, situación que quebrantó al abandonar su residencia para evitar ser trasladado a una prisión y cumplir su condena. Desde entonces y hasta hace una semana, este hombre estuvo prófugo de la justicia.

El hombre que se hacía llamar Marcello Belucci durante una presentación en Cochabamba. /  OPINIÓN
El hombre que se hacía llamar Marcello Belucci durante una presentación en Cochabamba. / OPINIÓN

LAS DOS CARAS DEL PROFESOR

Rodríguez Olcay adoptó una identidad falsa en Bolivia, donde se hacía llamar Marcello Belucci. Bajo este nombre, el 10 de junio de 2015, convocó a un casting en Cochabamba en su papel de director general del proyecto Ópera Andina.

Su participación en este proyecto y otros similares le proporcionó visibilidad en los medios de comunicación. El profesor comenzaba a ganar reconocimiento en el mundo musical. Incluso llegó a asumir la dirección del Taller de Canto, un coro estudiantil de una universidad.

Para la fiscal de Alto Hospicio, perteneciente a la Fiscalía de Tarapacá en Chile, Camila Albarracín, la vida de Rodríguez Olcay en Bolivia podría describirse como la de un “rockstar”.

En una entrevista con Al Día de Chile, la fiscal expresó que durante la investigación se percataron de que el fugitivo “probablemente se encontraba en Bolivia. Desempeñaba el papel de profesor y director de una orquesta altamente reconocida, que ofrecía numerosos conciertos y reclutaba artistas y estudiantes. Dentro del ámbito del folclore boliviano, participaba en los eventos más prestigiosos y compartía la escena con mujeres de renombre en la farándula folclórica boliviana. En un momento dado, se desvinculó de la universidad en Cochabamba debido a campañas de desprestigio en las redes sociales, y empezó a salir a la luz la verdad de lo sucedido en Chile. Solicitamos la cooperación internacional de Bolivia, y recibimos un documento de él y un contrato de trabajo”.

En una entrevista publicada en el portal de Soy Chile, Albarracín explicó que mantuvieron conversaciones con una fiscal boliviana, y juntas llegaron a la conclusión de que la cédula de identidad que Rodríguez Olcay utilizaba en Bolivia pertenecía en realidad a otra persona.

La alerta de seguridad en contra del sentenciado. / CARABINEROS TAPARACÁ
La alerta de seguridad en contra del sentenciado. / CARABINEROS TAPARACÁ

EL ESCÁNDALO

El 1 de diciembre de 2017, se desveló su verdadera identidad, revelando su faceta como prófugo de la justicia. En una página de Facebook dedicada a las confesiones de estudiantes universitarios, el administrador o administradora efectuó una publicación tras recibir al menos 37 mensajes, en la cual refirió que Marcello Belucci era en realidad Marcelo Rodríguez Olcay, y que se encontraba en Cochabamba tras haber escapado de la justicia de su país por haber agredido sexualmente a una estudiante adolescente. Además, compartieron enlaces de publicaciones de medios de comunicación chilenos y solicitaron aclaraciones.

Como respuesta a esta situación, la Casa Superior de Estudios emitió un comunicado en el que informó que Marcello Belucci ya no estaba al mando del Taller de Canto desde el 22 de noviembre de 2017, previo a la denuncia.

SU REAPARICIÓN

La fiscal Camila Albarracín informó que Rodríguez Olcay volvió a figurar en los registros de Chile en julio de este año. A través de su abogado, presentó un documento ante el Tribunal de Garantía de Iquique solicitando una audiencia para que su condena se declare prescrita, argumentando que habían transcurrido ya 10 años. Según la fiscal, el profesor buscaba que se levantara la orden de detención en su contra para continuar su vida con normalidad.

En Chile, el plazo de prescripción es de 10 años, pero este período se duplica si la persona abandona el país. En este contexto, la Fiscalía trabajó incansablemente para demostrar que Rodríguez Olcay llevó una “vida paralela” en Bolivia, donde impartía clases y participaba en conciertos.

La solicitud del sentenciado fue rechazada por la justicia en una audiencia virtual celebrada el 20 de octubre de este año, ya que se determinó que se encontraba fuera del país desde 2015. 

No se tenía información sobre la ubicación desde la cual el sentenciado se había conectado a la audiencia.

Hace poco más de una semana, las autoridades emitieron una “alerta de seguridad” con el fin de lograr su captura. Teletrece de Chile obtuvo acceso a grabaciones de cámaras de vigilancia que mostraron a Rodríguez Olcay en Iquique en junio, renovando su cédula de identidad en una comuna sin que se active la alerta correspondiente. Según la Fiscalía, esto constituyó una especie de burla hacia las autoridades estatales.

LLAMADAS CLAVES Y SU CAPTURA

Después de que se emitió la “alerta de seguridad” con respecto a Rodríguez Olcay, las autoridades recibieron llamadas que se presumían provenientes de vecinos. Luego de verificar la autenticidad de la información, llevaron a cabo un allanamiento el domingo 29 de octubre en una residencia ubicada en la comuna de Iquique. En este lugar, el profesor de música sentenciado se encontraba oculto en la vivienda de un pariente. Los Carabineros del OS9 de Tarapacá llevaron a cabo la captura del fugitivo, y en colaboración con la Fiscalía, el sentenciado fue presentado ante un tribunal.

TRAS LAS REJAS

El Juzgado de Garantía de Iquique emitió una orden el lunes 30 de octubre para que Marcelo Rodríguez Olcay, quien estaba prófugo, cumpliera su condena. El hombre había sido sentenciado a 10 años y un día de privación de libertad por ser hallado culpable del delito consumado y reiterado de violación de una menor de edad. En la audiencia, el magistrado dispuso que el profesor de música fuera ingresado al Centro Penitenciario de Alto Hospicio.

EL CALVARIO NO TERMINA

Después de que un tribunal en Iquique dictara la reclusión de Rodríguez Olcay, su defensa solicitó una revisión de la sentencia y la pena, y se ha programado una audiencia para el 5 de diciembre. 

Según la fiscal de Delitos Sexuales en Chile, Camila Albarracín, en esta audiencia se volverá a discutir el sobreseimiento, pero en el contexto de reducir la pena.

“La audiencia se enfocará en la evaluación de la pena. Es evidente que nosotros nos opondremos, y estamos trabajando para recopilar todos los antecedentes necesarios, ya que el acusado alega haber permanecido en Chile todo el tiempo. Sin embargo, tenemos pruebas concretas de que llevaba una vida paralela en la ciudad de Cochabamba, Bolivia”, expresó la fiscal.

El abogado particular de Rodríguez Olcay renunció a su representación legal. Ante esta situación, la Defensoría Penal Pública apoyó la defensa del acusado.

Mientras tanto, la angustia persiste para la víctima y su familia, ya que su difícil proceso aún no ha llegado a su conclusión.