Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 23 de mayo de 2022
  • Actualizado 22:10

MIEMBROS DE LA BANDA TIENEN ANTECEDENTES POR NARCOTRÁFICO

Crimen 'uniformado’: Luciano fue secuestrado por falsos policías que cayeron en una trampa

Luciano fue víctima de violencia física, mientras estaba secuestrado. Lo llevaron a una casa alejada en Sacabamba, donde ni siquiera le dieron alimentos.

Los miembros de la banda de falsos policías que secuestraron a Luciano R. de la puerta de su casa en Punata, Cochabamba.       POLICÍA
Los miembros de la banda de falsos policías que secuestraron a Luciano R. de la puerta de su casa en Punata, Cochabamba. POLICÍA
Crimen 'uniformado’: Luciano fue secuestrado por falsos policías que cayeron en una trampa

Aparentaron ser policías, pero, en realidad, eran verdaderos delincuentes. Todo era falso, menos el arma de fuego con el que encañonaron a Luciano R. para secuestrarlo en un barrio de Punata, Cochabamba. Un experto en negociación guió a la familia e hizo que la banda caiga en la trampa de la Policía. 

Los falsos efectivos operan en Bolivia cada vez con más frecuencia; la mayoría perpetran robos de dinero o en domicilios y otros de vehículos. Ahora, hay bandas que se hacen pasar por policías para secuestrar personas y, para mantenerlos con vida, exigen una importante cantidad de plata. Una organización, a excepción del cabecilla, cayó hace casi una semana en Cochabamba.

EL SECUESTRO Todo ocurrió el 1 de mayo, Día del Trabajador. Al promediar las 07:45, Luciano R. junto a su hijo, de 21 años, estaba reparando su volqueta casi en la puerta de su domicilio en el barrio 18 de Mayo de Punata cuando cuatro hombres, con gorras de efectivos antinarcóticos, bajaron de una movilidad ploma con placa 1861 ISD, con radicatoria en Warnes (Santa Cruz). Con armas en manos, obligaron a la víctima, de 45 años, a bajar de su movilidad y abordar la vagoneta ajena que luego partió con rumbo desconocido. 

El hijo de Luciano, testigo del secuestro, se quedó en el lugar. No entendía lo que había ocurrido y, de inmediato, buscó a su madre para contarle lo sucedido con su padre. Rosario Z., de 41 años, se dirigió a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Punata para denunciar el secuestro de su esposo.

LA LLAMADA “Si no pagas, lo matamos”, fue lo que le dijeron los secuestradores a la esposa de Luciano. La banda delincuencial le exigió 300 mil dólares como “rescate” para devolver a la víctima con vida.

Rosario, quien estaba angustiada, negoció con los raptores. Ellos inicialmente redujeron el monto a 120 mil dólares y luego aceptaron 30 mil dólares porque era el monto máximo que la familia de la víctima podía juntar en 24 horas.

“Desde que la esposa de la víctima recibe la llamada de los secuestradores, el personal de negociación estuvo guiándola para no levantar sospechas y lograr la captura”, dijo el comandante departamental de la Policía de Cochabamba, Rubén Lobatón. 

Los secuestradores creían tener el control de todo y dieron las instrucciones para la entrega del dinero y posterior liberación de Luciano que se realizaría el lunes 2 de mayo, en feriado. Alguna situación inquietó a los delincuentes o probablemente sospechaban que “algo no estaba bien” y cambiaron dos veces el lugar donde se entregaría la plata.

SIN COMER A Luciano R., de ocupación agricultor y transportista (con varias movilidades), los falsos policías lo golpearon en reiteradas oportunidades en el estómago y otras partes del cuerpo que derivaron en cuatro días de impedimento, según el informe del médico forense. No le dieron alimentos, mientras estaba secuestrado.

No solo sufrió daños físicos, sino también psicológicos. Para Luciano fue la impresión más terrible de su vida. No sabía si esos hombres iban a cumplir su promesa de acabar con su vida si su esposa no conseguía el dinero. Temía no solo por él, sino por su familia.

Sus parientes presumen que los delincuentes le hicieron seguimiento y luego lo secuestraron, mientras estaba en la puerta de su hogar.

LA CAÍDA DE LA BANDA La entrega del dinero iba a realizarse el 2 de mayo en el Valle Alto. Luego, los delincuentes cambiaron la ubicación primero a la avenida 6 de Agosto y después a la avenida Siles. Según el comandante departamental de la Policía, Rubén Lobatón, los operativos policiales se realizaron en dos municipios.

Personal se constituyó en la avenida Siles, en Cercado, donde los secuestradores pretendían cobrar el “rescate”. Los efectivos evidenciaron primero a Nabor L.H. y Juan Gabriel R. a bordo de una motocicleta, quienes al percatarse de la presencia policial pretendían darse a la fuga a pie, pero fueron capturados a cuatro cuadras del punto de encuentro.

Después, Celier M.E. y Remberto L.H., otros dos miembros de la banda, fueron detenidos en una vagoneta blanca con placa de circulación 2070 XRH, con radicatoria en Santa Cruz de la Sierra.

El operativo de rescate se realizó en Sacabamba, provincia de Esteban Arze, donde la víctima estuvo retenida. Emilio Q.S., Wilder G.B., David C.J. y Elvis G.M., otros cuatro secuestradores, cayeron en la ruta a Cliza, mientras escapaban en un vehículo de transporte público. Un último fue detenido en Sacabamba, pero luego lo liberaron porque presuntamente no tendría responsabilidad en el delito. 

Los efectivos también secuestraron la vagoneta ploma que los delincuentes usaron el día del rapto en Punata.

EL RESCATE Desde la Policía dieron a conocer que Luciano fue rescatado de un domicilio ubicado en Sacabamba, mientras los secuestradores intentaron escapar del lugar. 

Según una publicación de la Agencia Judicial de Noticias (AJN), la víctima fue abandonada en una carretera próxima a Anzaldo. Desde ese lugar, abordó un taxi que lo llevó hasta el municipio de Cliza y, después de los actos investigativos, volvió a su hogar.

ENCARCELADOS Y CON ANTECEDENTES Ocho de los nueve detenidos fueron encarcelados, por seis meses, en distintas cárceles del departamento, mientras continúan las investigaciones. Un juez de Punata dispuso que los imputados sean enviados a la cárcel de El Abra, San Pedro de Sacaba, San Antonio y San Sebastián. Solo uno libró la prisión, quien fue remitido ante la autoridad jurisdiccional solo para formalizar su liberación presuntamente porque no participó en el delito.

Los vecinos del barrio 18 de Mayo y otros próximos salieron en protesta exigiendo seguridad en todo el Valle Alto. La audiencia de los falsos policías secuestradores estaba programada para las 09:00 del miércoles e iba a ser presencial, pero la gente llegó en marcha hasta puertas del Juzgado. Por seguridad de la banda delincuencial, la cautelar se trasladó al edificio del Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) de Cochabamba, ubicado en la avenida San Martín, donde se dictó la detención preventiva de los implicados en el secuestro de Luciano.

Según el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, al menos tres de los imputados tienen antecedentes por narcotráfico. Se conoció que los involucrados vivían en el Trópico, en Entre Ríos e Ivirgarzama, y otros en Sacabamba. 

La familia de la víctima exige que los secuestradores reciban la sentencia que corresponde por ese delito cuando concluya la etapa investigativa. 

El delito de secuestro se sanciona con presidio de 5 a 15 años. Si la víctima resulta con graves daños físicos o el culpable consigue su propósito la pena será de 15 a 30 años y si hay muerte será juzgado por asesinato, según el artículo 334 del Código Penal de Bolivia. 

Para la Policía el caso no ha sido cerrado. Lobatón señaló que buscan al prófugo, quien habría planificado el secuestro. Además, están investigando si esta banda delincuencial está vinculada a otros hechos violentos puesto que presumen que han cometido otros delitos en el departamento. 

VIOLENCIA Seis hechos violentos se registraron entre el 23 de abril y el 4 de mayo de este 2022. Dos ocurrieron en Cercado, tres en el Valle Alto y uno en el Trópico.

El 24 de abril, una mujer fue asesinada con cuatro disparos, mientras dormía en su vehículo estacionado en la puerta de la casa de su hermana en Shinahota. El 26 de abril, un sicario colombiano baleó cuatro veces a Guillermo Ch., un chileno que huyó de su país por “problemas” que tenía con un grupo delincuencial que lo siguió para “saldar cuentas”. Dos extranjeros fueron identificados como los autores del hecho registrado en la avenida América, pero huyeron impunes. 

El tercer caso se registró la noche del 28 de abril cuando un hombre fue herido de bala por tres personas en la calle Chapare y Francisco Santiváñez, al sur de la ciudad de Cochabamba. El 30 de abril, dos hermanos fueron atracados en Tarata; uno perdió la vida por disparos de arma de fuego.

En mayo ocurrieron dos hechos. El 1 de mayo, un hombre fue secuestrado de la puerta de su casa en Punata. Otro salió a vender su auto, pero fue encontrado sin vida el 4 de mayo, después de cuatro días de búsqueda, en una laguna del camino Punata-Cliza.

Para la Policía, estos hechos son “independientes”. Han sido perpetrados por más de una organización y por móviles distintos.