El calvario de los pacientes del falso médico: enfermedad, deudas y sufrimiento
Con la esperanza de recuperar su salud, varios bolivianos confiaron sus vidas a Christian Emilio Gosen Cachich, un chileno que se hacía pasar por médico. Su engaño tuvo consecuencias devastadoras: un agravamiento de sus enfermedades, deudas, la pérdida de sus recursos económicos e incluso, dos muertes.
Justa Villarroel, de 75 años, falleció el miércoles 1 de mayo en su hogar, mientras aguardaba la disponibilidad de un espacio en un hospital público. La pesadilla para Reina y sus hermanos comenzó el 15 de abril, cuando su madre, Justa, presentó una hemorragia interna. Si bien fue estabilizada en el centro de salud, requería atención de un hospital de tercer nivel. En Santa Cruz, las opciones se limitaban al Hospital San Juan de Dios o al Japonés. Optaron por este último, donde se les informó que carecían de servicio de gastroenterología y endoscopía, obligándolos a buscar atención privada.
Reina, buscando soluciones para la salud de su madre, Justa, encontró en Facebook una publicación que ofrecía servicios de endoscopia en el lugar donde atendía Christian Emilio Gosen. El extranjero les atrajo con una promoción de 500 bolivianos por la endoscopia. Reina, deseando mantener informados a sus hermanos, intentó filmar el procedimiento, pero la esposa del falso médico lo impidió.
Tras la endoscopia, Gosen informó a Reina sobre la presencia de úlceras en el estómago de Justa, proponiendo cauterizarlas con nitrógeno. Aseguró que no era riesgoso y que el costo sería de 10.500 bolivianos. Presionó a Reina para una decisión inmediata.
Al día siguiente, 16 de abril, llenas de esperanza, Reina y Justa regresaron. Tras casi 10 horas, Gosen las despachó. Justa logró dormir, pero despertó con ardor estomacal, fiebre y debilidad extrema que le impedía caminar. Primero acudieron a un centro de salud público, donde solo le tomaron los signos vitales sin ofrecer soluciones.
De vuelta con Gosen, éste solicitó un análisis en un laboratorio. Tres días después, al recoger los resultados, Reina descubrió que Gosen había sido detenido. La razón: no era médico, su profesión era una farsa.
Reina se encontraba sumida en la desesperación, sin saber qué consecuencias había tenido la intervención del falso médico en la salud de su madre, que empeoraba día a día. Desesperada, acudió nuevamente a un hospital público en busca de ayuda, pero la respuesta fue desalentadora: no había espacio disponible. Su súplica llegó hasta la Ministra de Salud, quien asignó a dos funcionarias para que brindaran asistencia. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, no se logró encontrar un lugar para que Justa recibiera la atención médica que necesitaba. Mientras se analizaba la posibilidad de trasladarla a otro municipio, la situación tomó un giro trágico: la adulta mayor falleció.
Este lamentable suceso llevó a la Fiscalía a iniciar un nuevo proceso contra el falso médico, esta vez por presunto homicidio culposo.
Juan también fue víctima de las prácticas de Gosen. Experimentando un intenso dolor estomacal, encontró en Facebook un anuncio que promocionaba la realización de endoscopías.
El 1 de agosto de 2023, Juan y su esposa Matilde acudieron a la clínica de Gosen en busca de una endoscopía. A pesar del diagnóstico de úlceras y gastritis, Gosen aseguró a Juan que sanaría. Sin embargo, al salir de la clínica, el paciente se sentía débil y sus molestias se intensificaron. Describió la sensación como si le hubieran “raspado con una cuchara”.
La salud de Juan decayó rápidamente. La intolerancia a los alimentos, incluso al agua, se sumó a su agonía. Tras casi tres meses de sufrimiento, falleció el 29 de octubre.
Juan y Matilde no fueron los únicos en buscar los servicios de Gosen, atraídos por los bajos costos en comparación con otras clínicas. Lamentablemente, varios pacientes ahora sufren secuelas y dolores, en muchos casos más intensos que antes de su visita a la clínica.
Ariela y su padre acudieron a la misma clínica debido a un problema de gastritis que aquejaba al hombre. El supuesto médico, de nacionalidad extranjera, le realizó una endoscopia y diagnosticó siete úlceras, indicando la urgencia de una cauterización para salvar su vida. La intervención tuvo un costo de 10.500 bolivianos. Sin embargo, una posterior revisión en otro hospital reveló que el hombre nunca tuvo úlceras.
Nancy, preocupada por la salud de su hermano Jerónimo quien sufría un intenso dolor de estómago, viajó de La Paz a Santa Cruz. En una clínica local descartaron inicialmente cualquier problema, pero sugirieron una endoscopia. Este examen los condujo al falso médico, quien les dijo que era urgente una colonoscopía con un costo de 23 mil bolivianos.
La familia, desesperada, se endeudó para cubrir el costo del procedimiento, pero la salud de Jerónimo no mejoró. Actualmente, se encuentra en otra clínica, mientras sus familiares enfrentan la angustia y la desesperación.
Delfina, al igual que otras personas, padeció fuertes dolores estomacales. En una clínica privada le diagnosticaron acalasia y le informaron que la operación costaba tres mil dólares, una suma imposible de costear para su familia. Una amiga vio en Facebook una campaña ofreciendo el servicio que Delfina necesitaba. Contactaron con Gosen, quien se comprometió a operarla por 14 mil bolivianos. A pesar de ser un monto menor, la familia no disponía de ese dinero, por lo que recurrieron a préstamos de su comunidad para alcanzar la cifra.
La condición de Delfina empeoró después de la intervención. Actualmente, enfrenta la difícil tarea de buscar recursos para nuevos exámenes y tratamientos que le permitan recuperarse. Con cuatro hijos menores de edad a su cargo, la situación económica se vuelve cada vez más insostenible para su familia.
Estos son solo algunos ejemplos del sufrimiento causado por el falso médico Gosen, quien se encuentra en detención preventiva en la cárcel de Palmasola, Santa Cruz. Fabricio Ortiz, abogado de las víctimas, confirmó que 50 personas han presentado denuncias formales ante las autoridades policiales.