Sin cadáver sí hay delito: 3 sentenciados por feminicidio en Bolivia sin hallazgo de los cuerpos
¿Es posible condenar a alguien sin cadáver y sin confesión? Pues sí. Alejandro Mark Torrico Gonzáles, Zenón Achacollo H. y Pablo Burgos Santos se han convertido en los tres primeros sentenciados en Bolivia por feminicidio, a pesar de que los cuerpos de las víctimas no han sido encontrados. Estas personas creían haber cometido el “crimen perfecto” y buscaban la impunidad, pero la Justicia finalmente los alcanzó y demostró su culpabilidad mediante pruebas.
PRIMER CASO
En agosto de 2022, Zenón Achacollo H. (de 35 años) se convirtió en el primer sentenciado por feminicidio en Bolivia, a pesar de que el cuerpo de la víctima no ha sido encontrado. El Tribunal de Sentencia Penal No. 2 de la Capital de Oruro lo condenó a 30 años de privación de libertad por el crimen de su esposa, Adriana Toco Policarpio (27), una joven madre.
Adriana fue vista por última vez junto a su esposo el 11 de enero de 2020. Por la tarde, ambos salieron de su hogar en la zona Pumas Andinos en su vehículo. Después de compartir bebidas en un local hasta las 03:00, regresaron a casa, pero a las 05:00, el hombre habría acabado con la vida de su pareja, por los gritos escuchados por una de sus vecinas. Pronto, el autor salió en su automóvil llevando el cuerpo sin vida.
Ante la desaparición de Adriana, su madre presentó una denuncia formal en la Fiscalía de Oruro el 15 de enero de 2020, mencionando que su hija sufría violencia por parte de su esposo. Esto dio inicio a la investigación y llevó a la aprehensión del sospechoso.
El Ministerio Público recopiló elementos probatorios, incluyendo grabaciones de cámaras de seguridad del local que mostraban a la pareja cuando salía del lugar. Además, se encontró un informe de quimioluminiscencia que demostraba la existencia de rastros de sangre en el automóvil en el que se movilizaban, así como el informe psicológico de las hijas de la mujer, quienes relataron que su mamá sufría violencia y que su papá la amenazaba de muerte. Todos estos elementos sustentaron el crimen y llevaron a la emisión de una sentencia condenatoria.
SEGUNDO CASO
En octubre de 2022, dos meses después de la sentencia de Zenón Achacollo H., se dio a conocer la condena de Alejandro Mark Torrico Gonzáles (52) por el feminicidio de su esposa, Nancy Villarroel Hidalgo, cuyo cuerpo continúa desaparecido desde el 9 de julio de 2019.
En este caso también se recolectaron pruebas importantes, como declaraciones de familiares, imágenes de cámaras de seguridad que muestran a la mujer ingresando a la casa donde vivía la pareja, pero sin salir de ella, además de pruebas periciales y otros elementos que fueron valorados por el Tribunal, el cual determinó la pena máxima para el autor.
A pesar de la sentencia, el condenado intentó revertir el fallo, pero hace poco más de una semana el Tribunal Supremo de Sucre ratificó su condena y fue trasladado al penal de Palmasola, ya que anteriormente gozaba de detención domiciliaria.
TERCER CASO
Hace menos de un mes, el 7 de julio de este año, Pablo Burgos Santos (34) fue sentenciado a 30 años de cárcel en el penal de Morros Blancos por el feminicidio de Mariluz Márquez en Bermejo, Tarija.
La última vez que se vio a Mariluz, madre de dos niños, fue el 22 de septiembre de 2019, acompañada por su expareja, Pablo Burgos. Desde entonces, todo se sumió en un misterio. Sin embargo, en 2021, el autor confesó a personas cercanas que había matado a Mariluz, lo que dio un nuevo impulso a la causa y finalmente condujo a dictaminarse la condena máxima.
En los tres casos, a pesar de no haberse encontrado los cuerpos de las víctimas, la Justicia consideró que existían elementos suficientes para sostener que los acusados eran culpables de los feminicidios.