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Adolescentes asesinos en el mundo: las 3 condenas más duras de este año

El 2005, la Corte Suprema de Estados Unidos eliminó la pena de muerte para los menores de edad. Las cadenas perpetuas solo van en casos extremos.

Willard Miller escoltado en un tribunal donde le dieron cadena perpetua (i). Mason Sisk tenía 14 años cuando asesinó a su familia en Alabama (c) y Aiden Fucci, el adolescente que apuñaló a su compañera. AGENCIAS
Willard Miller escoltado en un tribunal donde le dieron cadena perpetua (i). Mason Sisk tenía 14 años cuando asesinó a su familia en Alabama (c) y Aiden Fucci, el adolescente que apuñaló a su compañera. AGENCIAS
Adolescentes asesinos en el mundo: las 3 condenas más duras de este año

Tras concluir su jornada en la escuela secundaria de Fairfield (Iowa, Estados Unidos), Nohema Graber, una ex piloto nacida en México y maestra de español, se dirigió al parque Chautauqua, en el que solía caminar para despejar la mente.

Esa tarde del 2 de noviembre de 2021 sería la última para la también madre de 66 años. Entre los senderos que ella había llegado a conocer tan bien la esperaban dos de sus estudiantes, Willard Miller y Jeremy Goodale, ambos de 16 años, quienes la golpearon con un bate de béisbol hasta quitarle la vida, para luego esconder su cuerpo entre los arbustos.

Al día siguiente, el establecimiento educativo en el que Nohema enseñaba desde el 2012 la reportó como desaparecida. La búsqueda daría con sus restos rápidamente, y dos días después, gracias a mensajes incriminatorios compartidos por sus atacantes, estos fueron arrestados, dando inicio a un largo y difícil proceso judicial.

El estado de Lowa no admite condenas de perpetua sin libertad condicional para menores de 18 años, así que esa posibilidad estaba descartada. Sin embargo, el dolor causado por el crimen —Des Moines Register dio cuenta de la devastación dejada entre la familia de Graber, su viudo, Paul, terminó falleciendo de cáncer este 2023, y la comunidad educativa no se reponía a su repentina y trágica pérdida— más la brutalidad ejercida generaron una presión que ponía en una situación sumamente incómoda a los juristas asignados.

Más allá de los razonamientos fríos que depositaban en Miller y Goodale la potestad de sus acciones y consecuencias, se trataba de dos casi niños, con evidentes conflictos para manejar sus emociones.

Durante la investigación, se reveló que Miller llevaba meses desarrollando una antipatía hacia Nohema —confesó que no le gustaba su estilo de enseñanza— que llegó a su punto álgido cuando ella le puso una calificación que, según el estudiante, bajaba su promedio tanto que no le permitiría competir entre las numerosas aplicaciones a la universidad —la carrera por la admisión inicia incluso antes de la preparatoria.

Habría sido este el motivo para el que Willard recrutara a Jeremy y, juntos, urdir un plan para atacar a Graber. Ninguno consideró las repercusiones de esta irrazonable actitud, ninguno se dio cuenta de que no solo no ganaría nada con lastimar a la maestra, sino que perderían todo.

Tras una prolongada audiencia, todavía el pasado 6 de julio de 2023, Miller fue sentenciado a cadena perpetua con la posibilidad de salir bajo palabra luego de 35 años en prisión.

En ese entonces, el portal de L.A. Times reportó que la sentencia de Goodale estaba programada para el 23 de agosto, ya que sus abogados pidieron un aplazamiento para una evaluación psiquiátrica.

¿SIN REHABILITACIÓN?

Un caso todavía más perturbador fue el que giró en torno a la familia Sisk, cuyos miembros fueron asesinados el 2 de septiembre de 2019 en su hogar de Elkmont (Limestone, Alabama), todos menos uno, el perpetrador.

Con solo 14 años de edad, Mason Sisk disparó a su padre John (38), a su madrastra Mary (35), y a sus tres hermanos pequeños: Kane, (6), Aurora (4) y Colson, de 6 meses.

Inicialmente, Sisk declaró a la Policía que estaba en su sótano jugando videojuegos, y tras escuchar disparos, huyó de la casa, no sin antes ver un vehículo alejarse.

Eventualmente, los interrogatorios resultarían en una confesión. 

Si bien los motivos nunca quedaron claros, Mason llegó a decir que estaba “harto de todas las peleas” entre John y Mary, y que los niños “estaban pasando por muchas cosas”.

El juicio sacaría a relucir otros indicios. El portal El Comercio relata que el adolescente le robó dos anillos a su madrastra —maestra de educación especial en primaria— y había intentado hacerle daño agregando mantequilla de maní a su bebida, sabiendo que ella tenía una alergia grave a este grano.

También se reveló que tenía problemas de ‘control de ira’, que lo llevaron a amenazar a su padre y ser violento con sus hermanos.

En contraste, el portal News 19 indicó que el informe del centro de detención juvenil al que fue enviado tras su arresto lo describe como un muchacho normal, obediente y con buenas relaciones con los demás jóvenes. Con todo, recomendaba que por la severidad del caso, fuera juzgado como adulto.

En septiembre de este año, Mason, ya de 18 años, fue condenado a la máxima pena: cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

Los documentos mostraron que era competente y no mostraba signos de enfermedad mental. "El no puede ser rehabilitado”.

SIN MOTIVO

Calificado como el caso “más difícil e impactante” del condado de St. Johns (Florida) por el juez de circuito a cargo, R. Lee Smith, el de Aiden Fucci cobra un tono más sombrío porque como el mismo Smith señaló, “no tenía motivo”.

Para el 2021, Fucci acumulaba 14 años de edad e ideas escalofriantes que compartía con amigos cercanos, quienes posteriormente reconocerían que el adolescente hablaba de su intención de apuñalar a alguien en el bosque. 

Quizás por miedo, quizás por ingenuidad, hicieron a un lado estas confesiones y no sería hasta el 9 de mayo de ese año que se darían cuenta de que Aiden no bromeaba.

Horas después de denunciar su desaparición, el cuerpo de Tristyn Bailey, una estudiante y porrista de 13 años fue encontrado, en un bosque cercano. “Había sido apuñalada 114 veces y tenía 49 heridas defensivas en la cabeza, las manos y los brazos, según el fiscal estatal”, detalló el portal de CNN en español.

Como aseveraría Smith dos años después, no había motivo. Bailey era amiga de Fucci, tanto que confió en él lo suficiente para acompañarlo a esa solitaria área donde le quitaría la vida.

Por su nivel promedio de madurez, fue acusado como adulto y en febrero pasado, se declaró culpable; en marzo, fue sentenciado a cadena perpetua.