Opinión Bolivia Escena del Crimen

  • Diario Digital | jueves, 04 de junio de 2026
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LOS AUTORES HABRÍAN ESCAPADO EN UNA AVIONETA

30 segundos de terror: las teorías detrás del asesinato del capitán de la Policía

La versión oficial habla de una “vendetta” del crimen organizado, mientras que políticos y otros señalan un “ajuste de cuentas” y mencionan antecedentes relacionados con siembra de droga e intercambios por vehículos robados.
El viernes, hallaron la vagoneta utilizada por los sicarios en el crimen. /  APG
El viernes, hallaron la vagoneta utilizada por los sicarios en el crimen. / APG
30 segundos de terror: las teorías detrás del asesinato del capitán de la Policía

Cerca de las 08:09 del 19 de febrero, una vagoneta plateada bloqueó el paso del auto del capitán de la Policía José Carlos Aldunate Meneses, quien salía del garaje de su inmueble en la avenida Alemana, en Santa Cruz. En casi 30 segundos, los dos asesinos materiales dispararon 27 veces, siete de esos tiros acabaron con la vida del oficial, quien formaba parte del Batallón de Seguridad Física Estatal y, cuando el viceministro de Régimen Interior y Policía, Jhonny Aguilera, llegaba a esa ciudad, estaba a su disposición. 

No se trató de una situación casual ni de un hecho de inseguridad, sino de un crimen “premeditado” y “planificado”. El viceministro Aguilera afirmó que la vagoneta en la que se desplazaron los “sicarios” permaneció en la zona al menos 12 minutos antes del ataque. Además, dos motociclistas actuaban como “loros”, es decir, como vigilantes. Todo estaba planeado: ya habían definido la ruta antes y después del violento asesinato. Según los avances de la investigación, los responsables huyeron en una avioneta, incautada al narcotráfico, desde el aeropuerto El Trompillo, usando identidades falsas, a la hora del asesinato. El plan de vuelo indicaba Trinidad como destino, pero la aeronave nunca llegó allí y desvió rumbo hacia la frontera con Brasil.

Por otra parte, la vagoneta utilizada para cometer el crimen, que en las imágenes llevaba la placa 3013FGY, resultó ser indocumentada. Las investigaciones revelaron que tres vehículos usaban la misma placa, pero la original se encuentra en La Paz y no tiene relación con el crimen.

El vehículo fue encontrado el viernes 21 de febrero, sin placa, cubierto con una lona y abandonado en el garaje de una vivienda en el barrio Cordecruz, al norte de la ciudad. Según los vecinos, el inmueble no estaba habitado y se presume que fue alquilado. La Policía contactó a la dueña para continuar con las investigaciones.

El vehículo en el que se encontraba el policía presenta los impactos de las balas. / RRSS
El vehículo en el que se encontraba el policía presenta los impactos de las balas. / RRSS

CRIMEN EN MENOS DE 30 SEGUNDOS Aldunate llevaba puesta una polera mostaza y un jean. Subió a la vagoneta Ford 2021, color beige y modelo Territory de procedencia chilena, que recibió en abril de 2024 en calidad de “depositario judicial”, después de ser secuestrado durante un proceso.

En menos de 40 segundos, el capitán de la Policía fue ejecutado. Al volante, salía del garaje de su casa para llevar a su hija, quien ocupaba el asiento de copiloto, al colegio, cuando una vagoneta plateada lo interceptó por detrás. De allí descendieron dos hombres vestidos con prendas oscuras, encapuchados y armados.

Las cámaras de vigilancia captaron cómo los hombres atacaron desde ambos lados: uno disparó por la derecha, el otro por la izquierda, e incluso abrieron la puerta del conductor para disparar. En ese momento, uno de los sicarios hizo un gesto como si fuera a agacharse, posiblemente porque Aldunate intentaba defenderse, pero los disparos continuaron. Finalmente, los dos hombres se alejaron, subieron a la parte trasera de la vagoneta plateada y huyeron.

Aldunate falleció en ese momento, dentro del auto y en el garaje de su casa, tras recibir siete disparos en el hígado, pulmón y corazón. Al momento del ataque, el capitán habría logrado que su hija se agachara, protegiéndola de los disparos, lo que evitó que resultara herida.

¿QUÉ HAY DETRÁS DEL CRIMEN? LA VERSIÓN OFICIAL La noche del 19 de febrero, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, indicó que existían tres hipótesis sobre el violento asesinato del policía, pero evitó explicarlas, alegando que no quería entorpecer los avances. Al día siguiente, 20 de febrero, el viceministro Aguilera, en conferencia de prensa, habló una sola: una “vendetta del crimen organizado”.

“No es un ataque solamente contra un hombre, es una agresión a todos quienes creemos en la seguridad y el orden. Mantenemos esta postura y exigimos a la Policía Boliviana que sigamos con la persecución, con la seriedad y el rigor que merece este tipo de hechos (...), estos sujetos han actuado por encargo, esto quiere decir existe alguien que ha financiado esta muerte”, manifestó Aguilera, al señalar que aprovecharon la vulnerabilidad del policía, quien esperaba a su hija, y rechazó que se trate de un ‘ajuste de cuentas’ o situaciones similares, ya que la víctima no tenía antecedentes.

Apuntó a los hermanos Erick y Oswaldo Hurtado Aguilera como los sicarios que asesinaron al capitán Aldunate por órdenes de alguien, cuya identidad buscan establecer. Según el viceministro Aguilera, la Policía revisó las cámaras de vigilancia donde participaron estos hermanos, y los movimientos, junto con su estatura, contextura y otros detalles, coinciden.

Aseguró que los Hurtado habían sido detenidos anteriormente, pero por razones que ni él conoce, quedaron en libertad. Además, indicó que estas personas también estarían involucradas en el intento de asesinato de Erlan Ivar G.L., alias “El Colla”, presunto testaferro del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, ocurrido en La Enconada, Santa Cruz, en septiembre de 2024. Ivar resultó herido con cinco disparos, pero el hombre que lo acompañaba murió.

Los investigadores recolectan evidencias en la entrada del inmueble del capitán asesinado. / APG
Los investigadores recolectan evidencias en la entrada del inmueble del capitán asesinado. / APG

UNO DE LOS HURTADOS HABLA Desde la clandestinidad, rodeado de árboles, Erick Hurtado grabó un video en el que rechazó que él y su hermano hayan matado a Aldunate o estado implicados en el intento de asesinato de “El Colla”. Exigió al viceministro que demuestre con pruebas que ellos son los “sicarios”.

Asimismo, nombró a Misael Nallar, sentenciado en diciembre de 2024 por el triple crimen de uniformados, dos policías y un voluntario del GACIP, ocurrido en 2022 en Porongo. Nallar es yerno de Jesús Einar Lima Lobo, conocido como el pez gordo del narcotráfico. Actualmente, se encuentra en el penal de Palmasola, donde, según Erick, goza de “total libertad de hacer lo que quiera”.

Sospecha que Nallar está detrás de los crímenes y que buscan incriminarlos porque él se negó a realizarle ciertos trabajos. Aceptó haberle hecho uno en San Borja, pero al no cumplir con el trato económico, rompió toda relación con él, por lo que cree que ahora les guarda “rabia”. Añadió que el sentenciado tiene un hombre de confianza, apodado “Diente Chicle”, quien, según lo que sabe, busca personas con características similares a las suyas para incriminarlas en hechos delictivos.

OTRAS TEORÍAS Después del asesinato del policía, varios políticos compartieron sus conjeturas. El expresidente Evo Morales, por ejemplo, dijo: “Lo que pasó ayer (19 de febrero) con el capitán, lo que ocurrió en la noche en San Ignacio de Velasco, hace pensar, ojalá no sea así, no quiero exagerar, pero hace pensar que ya estamos en narcoestado. ¿Qué significa eso? Policías metidos en narcotráfico, militares metidos con el narcotráfico”.

El senador Leonardo Loza, del Movimiento Al Socialismo (MAS) y del ala evista, aseguró que el crimen respondería a un “ajuste de cuentas”, en el que “narcos” enviaron un mensaje al Gobierno. “Seguramente, a través de este capitán, muchas autoridades del Gobierno extorsionaban a los narcos, y por eso decidieron matar al policía”.

Por otra parte, Edman Lara, policía dado de baja, reveló que recibió mensajes de funcionarios policiales, quienes le informaron que Aldunate gozaba de privilegios. No se presentaba a formar en el Batallón de Seguridad Estatal como el resto, mantenía barba, lo cual no estaba permitido, y el día de su asesinato no cumplía funciones bajo el mando de Aguilera, ya que la autoridad no tenía previsto llegar a Santa Cruz. Por lo tanto, debía estar, como todos, brindando seguridad en alguna institución pública.

Lara también sembró dudas sobre sus bienes, pues, en su opinión, un capitán de la Policía no recibe un sueldo elevado, mucho menos para comprarse un inmueble con las características de la propiedad de Aldunate. Al respecto, Aguilera explicó que, según lo que sabe, el policía adquirió ese bien inmueble mediante una herencia y un préstamo.

Por otro lado, según una publicación de El Deber, el capitán acribillado fue implicado en un caso de supuesta siembra de droga a un ciudadano colombiano hace dos años. La denuncia señalaba que efectivos de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) sembraron la droga durante una inspección cerca del Cristo Redentor.

A esto se suma otro caso. El investigador chileno Hugo Bustos comentó que denunció a Aldunate, cuando este era teniente, junto a otros policías, por el “intercambio de vehículos robados por droga” en la frontera.

El viceministro Aguilera, ante estas declaraciones, rechazó cualquier vínculo de Aldunate con “narcos” y reafirmó su hipótesis de una venganza del crimen organizado. Aseguró que el policía no tenía antecedentes.

Aldunate estaba casado y tenía una hija, además de sus padres y cinco hermanos. Su padre lamentó el hecho, calificó el crimen de “premeditado” y exigió justicia.