Mineros dicen que hay un muerto y Ministro niega
El secretario general del sindicato minero de Huanuni, Ronald Colque, denunció el fallecimiento de uno de los trabajadores de este sector, Marcelino Quilla, quien fue víctima de la represión policial del pasado ocho de mayo en el sector de Caihuasi, carretera Oruro-Cochabamba, acción en la que se registraron varios detenidos y heridos. El ministro de Gobierno, Carlos Romero, negó ayer la existencia de víctimas faltales en este conflicto que comenzó el 6 de mayo.
"Lamentamos informarles de este fallecimiento de un compañero a la población entera, el compañero Marcelino Quilla que ha llegado a fallecer el día de ayer (jueves) por la brutal golpiza que le han dado en el sector de Caihuasi", afirmó el dirigente minero.
La dirigencia de los mineros de Huanuni lamentó las acciones violentas de la Policía Nacional, durante el Gobierno de Evo Morales, contra la clase trabajadora y las calificaron como una "represión al puro estilo de los gobiernos neoliberales".
Además dijo que de estos hechos violentos registrados en Caihuasi otros compañeros mineros quedarán con secuelas graves tras ser agredidos físicamente por los efectivos policiales.
"Va a ver las secuelas de algunos compañeros que a la final están internados, algunos están con reposo en sus casas y también un compañero que ha perdido el ojo", dijo.
No obstante, ningún centro de salud de Oruro, la Policía o autoridad de Gobierno brindó un informe oficial que confirme el deceso. Asimismo, Marcelino Quilla no figura en la lista de heridos de la violenta represión de Caihuasi del 8 de mayo.
La versión del minero fallecido ya se conoció el jueves, sin embargo no pudo ser confirmada. Ayer en la mañana, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, negó que exista algún muerto en este conflicto.
IGLESIA La Iglesia católica expresó ayer su preocupación por el riesgo de enfrentamiento entre bolivianos y reiteró la convocatoria al diálogo que conduzca a una solución pacífica, evitando el derramamiento de sangre.
“No es responsable alentar la confrontación entre hermanos cuando los problemas deben ser atendidos en el único camino válido y democrático del diálogo”, señala la convocatoria de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) y el Arzobispado de La Paz.
Este viernes, el arzobispo de La Paz, monseñor Edmundo Abastoflor, y el secretario general adjunto de la CEB, padre José Fuentes, manifestaron la preocupación de la Iglesia por “los anuncios de radicalización de medidas de presión y convocatoria a nuevas movilizaciones que pueden derivar en la confrontación entre hermanos bolivianos”.
Al respecto el comunicado de la CEB y el Arzobispado de La Paz señala que las movilizaciones “lejos de aportar soluciones, profundizan el conflicto y prefiguran consecuencias imprevisibles que todos podemos lamentar en el futuro”.
“Como Iglesia, en nombre de Dios Padre que quiere el bien de todos sus hijos sin diferencias ni discriminaciones, llamamos a las autoridades nacionales y sectores movilizados a buscar caminos de encuentro, deponiendo actitudes descalificadoras y medidas de presión y violencia, usando la razón, que es un don de Dios, para sentarse a la mesa de diálogo con voluntad serena y real predisposición para flexibilizar posiciones priorizando el bien común de toda la sociedad”, insiste.