El MAS juega parte de su capital moral al proponer a algunos candidatos

La Paz/OPINIÓN.- El Movimiento Al Socialismo (MAS), partido en función de Gobierno y con un espectacular caudal electoral, está jugando buena parte de su capital moral al proponer a algunos candidatos a las alcaldías o gobernaciones, lo que está lastimando a sectores de su militancia y dirigencia pero sin posibilidad, aún, de afectarle negativamente.

 

Tras incorporar, para las elecciones generales, a los más prominentes cabecillas de la llamada Unión Juvenil Cruceñista, que ejecutaron acciones vandálicas y racistas en contra de los seguidores del MAS en Santa Cruz, ese partido ahora apela a candidatos cuestionados, por presunta corrupción como es el caso de la Alcaldía de Santa Cruz o sin ninguna cercanía ideológica, como la ex Miss Bolivia, Jessica Jordán, candidata a gobernadora de Beni.

 

El analista político y social Jorge Lazarte, conversó sobre el tema con OPINIÓN:

 

OPINIÓN (O).- El MAS ha sorprendido con postulaciones para gobernaciones y alcaldías, en Trinidad y Santa Cruz, por ejemplo…

 

Jorge Lazarte (JL).- Es seguramente, por lo menos en principio, resultado simultáneo de una victoria aplastante y una derrota no menos aplastante. Con la victoria el MAS parece haber convencido a todos que sólo cuenta él hacia delante y que en los próximos años va a estar de gobierno y, por tanto, si algo hay que hacer es atravesar el camino que ha abierto y esto está ocurriendo con bastante gente que en su momento no estuvo en el MAS, inclusive estuvo contra el MAS.

 

Por otra parte es también esa derrota lapidaria de la oposición que parece no contar demasiado en el país y en el oriente y que por eso mismo ha liberado mucha gente. O falta de una oposición que contenga esta especie de hemorragia y está dirigiendo su miradas hacia el MAS como apostando a un ganador seguro frente a unos derrotados también seguros.

 

Ahora ahí está la estrategia del MAS de abrirse con el propósito de asegurar el control del poder por largo tiempo reduciendo al mínimo las resistencias que pudieran existir, sobre todo desde la clase media.

 

Cuenta con los sectores que han votado por el MAS es voto leal, pero que aún falta acabar la victoria sobre la oposición debilitándola allí donde ha sido fuerte. Erosionándole su propia base social y, en ese sentido, ha encontrado mucha gente disponible. Muchos de ellos, además, al apostar a ganador piensa que de la oposición no puede esperarse nada. La oposición tendría que pensar en qué medida el desaliento que está causando está facilitando este proceso.

 

Sin embargo el MAS se está abriendo tanto que está terminando por desdibujarse. El MAS tiene una idea de la sociedad y del Estado que está en el texto constitucional y allí hay una ideología que no incluye a los que ahora están cooptando porque entiende que son representativos de los sectores que en un principio se le opusieron.

 

Con esta apertura no es que el MAS estuviera renegando de su ideología porque ya la tiene asegurada en el texto constitucional, pero hay también el realismo del poder.

 

Y claro, en algún momento no es fácil manejar ambos registros y pueden entrar en conflictos, como que está ya ocasionando ciertos conflictos en su propia base social a la que por la apuesta que está haciendo apenas le da la facultad de proponer porque no decide nada y, en algunos casos, sólo la libertad de protestar porque las decisiones se toman en otro lugar.

 

Esto puede ocasionarle algunos conflictos internos, algunos resentimientos pero que no van a ser muy costosos en lo inmediato. Pero está causando estos resentimientos de gente que está viendo que llegan otros a los cuales su propia gente ha combatido hasta hace poco tiempo y ahora ocupan lugares de privilegio.

 

Buena parte de los que están aproximándose al MAS no son masistas ideológicamente, inclusive muchos de ellos eran antimasistas y militantemente antimasistas.

 

Allí hay también un proceso de acomodamiento de intereses que pueden también crearle problemas al MAS en sentido de que siendo candidatos de departamentos donde el sentimiento autonomista es muy fuerte, su alianza con el MAS y el hecho de que pudieran ser elegidos los va a poner en medio de dos fuegos, la de las lealtades al Gobierno y a su propia región que es de oposición, aunque esté fragmentada. No son posibles procesos de conversión ideológica tan rápidos.

 

O.- ¿Es una especie de derroche del gran caudal electoral?

 

JL.- Esto está en la mentalidad de mucha gente del MAS, habiendo ganado el poder necesitan más poder. En ese sentido no son muy democráticos. Quieren tenerlo todo, no sólo las instituciones fundamentales del Estado sino el poder regional, con una oposición reducida a nada.

 

Por eso están avanzando cada vez más sin que entiendan que en la democracia tiene que haber una oposición y una oposición importante.

 

O.- ¿Habría una especie de menosprecio de la ideología, de la lucha y consecuencia política?

 

JL.- Hay hasta un proceso de frivolización de la política. En eso el MAS no está innovando nada. Recuerda bastante lo que se hizo en el pasado, por ejemplo en el gobierno de Jaime Paz, una cierta tradición política establecida en los años pasados en los partidos tradicionales a los cuales lo único que contaba era ganar elecciones, no importa cómo había que ganar.

 

Sólo que a diferencia de esos partidos el MAS estando en la misma lógica tiene todavía la ideología que está en el texto constitucional que siempre puede proteger.

 

Sólo que como son dos comportamientos radicalmente distintos puede producirse una especie de esquizofrenia política, donde el ideologismo que está en el texto constitucional no tenga nada que ver con el pragmatismo político y, en determinado momento, se distancien tanto que terminen produciendo problemas internos, de gente que pida se cumpla la ideología contra el pragmatismo o gente que entienda que la única forma de seguir avanzando, porque ya tienen ganada la ideología en el texto constitucional es seguir abriéndose.

 

Está claro que en política no se puede ganar en todo el tablero, a veces hay que tomar decisiones que abran aún camino pero están embalados y la victoria a los dirigentes del MAS los ha embalado para acrecentar el poder de la gente que está en palacio.

 

O.- Aunque con críticas, ¿son muy buenos candidatos los elegidos por el MAS?

 

JL.- El MAS está calculando que esos candidatos le van a dar votos para terminar con la resistencia de la oposición. Habría que ver caso por caso.

 

Pero hablando de Santa Cruz que es el bastión más importante de la oposición al Gobierno, el candidato Jerjes Justiniano no le reporta ni un solo voto porque es de izquierda y la gente de izquierda ha votado por Evo y volverán a votar por Jerjes. Entonces Jerjes no va a sumar nada. El Gobierno ahí se ha equivocado.

 

El Gobierno si quería sumar votos tendría que haber apostado por un empresario, porque el poder en el oriente es empresarial.

 

En cuanto al candidato a la Alcaldía no debe ser fácil para mucha gente en el MAS pero para el pragmatismo en el poder podría explicarse si no justificarse, que el MAS esté perdiendo en estas postulaciones su inocencia política, su inocencia moral. Es decir está jugando parte de su capital moral.

 

El MAS se construyó contra las fuerzas tradicionales acusadas de ser corruptas. Pero algunos dirigentes del MAS que están en palacio parecería que estas consideraciones morales no les importa porque contarían sólo los resultados. Eso tiene que incomodar a su propia gente que debe sentirse hasta lastimada.

 

Si eso, en el caso de Santa Cruz le permite ganar más votos, no estoy seguro, porque van a haber otros candidatos frente a él, excepto que los de la oposición se fragmenten tanto que efectivamente le den la victoria al candidato del MAS.

 

O.- ¿Los seguidores votarán ciegamente por quien el jefe diga, sin importar el candidato?

 

JL.- Hay un voto ciego. Diríamos de lealtad. Y que está muy vinculado al caudillismo del Presidente.

 

 Va a haber, sin lugar a dudas, muchísima gente que habiendo votado por Evo vote por el candidato que el Presidente está poniendo. En muchos casos tapándose las narices. Pensando que si le ha ido tan bien al Presidente hay que confiar en él. La confianza es así hasta que se quiebra, pero no es un proceso rápido.

 

Mucha gente, inclusive contra sí misma va a votar por los candidatos de Evo pero habrá siempre una fracción de votantes que ha votado por Evo no porque sea evista ni masista y probablemente no siga las consignas desde Palacio.

 

No hay que olvidar que el 2005 Evo, que de todas maneras tenían un arrastre no tan grande como ahora, perdió en muchos departamentos que son masistas porque la gente resistió al candidato del MAS. Perdió por ejemplo la Prefectura de La Paz, habiendo un candidato apoyado por el Presidente de la República.