Gobierno condecora a los cascos azules por salvar vidas en Haití
12 de marzo de 2010 (21:11 h.)
El Gobierno condecoró ayer con la medalla "Mariscal Andrés de Santa Cruz" a los cascos azules bolivianos por salvar vidas en el terremoto que devastó Haití, el pasado 12 de enero, y que dejó al menos 300 mil muertos, miles de heridos y desaparecidos.
Los efectivos, que retornaron la pasada semana de Puerto Príncipe, permanecieron más de 10 meses en esa ciudad en el marco de la misión de paz de la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Los 205 efectivos de la Compañía de Ingeniería Mecanizada Bolivia V recibieron la distinción en un solemne acto que se cumplió en el Gran Cuartel de Miraflores.
"Fueron muchas las recompensas que recibimos, entre las que más se valoró, fue recibir la sonrisa franca de un niño y ver reflejado en su rostro el agradecimiento sincero por una actividad que la sentimos y consideramos como una responsabilidad humana", subrayó el comandante de la Compañía, teniente coronel Henry Laredo.
Salvaron vidas
Tras la condecoración, los cascos azules bolivianos fueron licenciados en medio de llanto y emoción de sus familiares que recibieron de la ONU el certificado y su remuneración por 10 meses de misión en Haití. El jefe militar aseguró que los soldados bolivianos se enfrentaron a dos situaciones difíciles: estabilización de la paz y el terremoto, situaciones en las que pusieron su mejor esfuerzo para dejar en alto el nombre de Bolivia. Según datos no oficiales, los cascos azules salvaron la vida de al menos 300 personas, que estaban sepultadas por los escombros, rescataron 800 cadáveres y atendieron a miles de heridos.
El vicepresidente, Álvaro García Linera, destacó el trabajo de los soldados que “no le tuvieron miedo a la muerte, no escatimaron el menor esfuerzo, incluso arriesgaron sus vidas para ir a salvar a hombres, mujeres y niños del pueblo de Haití”. La autoridad que viajó a Puerto Príncipe para hacer entrega de ayuda humanitaria, admitió que la vida de cada uno de los efectivos estaba en riesgo, pero aseguró que cumplieron su misión, a pesar de los riesgos y las adversidades.
Dijo que fue testigo, que cuando los soldados bolivianos se desplazaban por Haití, a barrios con todas las casas destruidas, los jóvenes y mujeres aplaudían y saludaban a la bandera boliviana. A su juicio, ese fue el mejor reconocimiento de un pueblo.