El penoso sacrificio de los padres para inscribir a sus hijos en colegios
08 de enero de 2010 (20:14 h.)
Resulta desesperante observar cada año, al inicio de la gestión escolar, largas filas o “colas” de día y de noche, que realizan padres y madres de familia, incluso los mismos alumnos, con el propósito de lograr la inscripción del estudiante en el plantel educativo.
Y si los viandantes que observan estas escenas en las puertas de los colegios se desesperan o estremecen, hay que ponerse en el lugar de los padres de familia, es decir, en ese sacrificio que en realidad es fruto de la desorganización y de la falta de instructivos correspondientes que otorguen racionalidad y eviten esta práctica penosa y esforzada.
Y hablando de racionalidad, el Ministerio de Educación, mediante la adopción de algunas medidas anuncia normas que establecen que los padres de familia, tutores o apoderados deben priorizar la inscripción en colegios cercanos al lugar de su residencia, comunidad, barrio o zona para precautelar la seguridad e integridad física de sus hijos y garantizar el seguimiento al desarrollo del proceso educativo. Del mismo modo se garantiza la inscripción de los alumnos que cursan diferentes años de escolaridad en la escuela de su zona o barrio, además que el estudiante, que ya estuvo matriculado en una unidad, automáticamente está inscrito.
Estas disposiciones son de elemental lógica, pero su cumplimiento depende del acatamiento y paradójicamente de la disciplina por parte de los directores de los colegios, que muchas veces obran de acuerdo a recomendaciones de amigos e incluso de políticos o gente que tiene “influencia”, tal como en tantísimas ocasiones se ha denunciando especificando incluso el nombre del maestro o maestra o de aquél individuo que exhibe credenciales partidarias para hacer prevalecer el favor o incluso para obtener prebenda. Si la inscripción es planificada, no habría motivo para el sacrificio paterno de cada año.
El Ministerio de Educación mediante sus más altas autoridades ha pedido a los padres de familia que no hagan largas filas, porque está seguro que no hay necesidad para ello, anunció que seguramente será de plena satisfacción de todos ellos. Lo que por ahora falta, es que haga conocer una planificación detallada en cuanto al número de establecimientos educacionales, la zonificación en cada una de las capitales de departamento y otros pormenores que seguramente serán allanados en lo que resta hasta fin de mes y el inicio de labores escolares fijada para el 1 de febrero.
El plan anunciado por Educación puede tener éxito siempre y cuando las autoridades regionales del rubro asuman el compromiso de hacerlo cumplir en forma conjunta con los directores, sin descuidar una campaña de información adecuada para los padres de familia.
Si todo resulta bien --y ojalá así sea-- en el país de las “colas” generadas siempre por falta de planificación y de orden, se estaría disminuyendo una, que además de reflejar esos males, resulta una muestra indigna para los padres de familia, que como tales, buscan las mejores condiciones de educación y seguridad para sus hijos.
Y si los viandantes que observan estas escenas en las puertas de los colegios se desesperan o estremecen, hay que ponerse en el lugar de los padres de familia, es decir, en ese sacrificio que en realidad es fruto de la desorganización y de la falta de instructivos correspondientes que otorguen racionalidad y eviten esta práctica penosa y esforzada.
Y hablando de racionalidad, el Ministerio de Educación, mediante la adopción de algunas medidas anuncia normas que establecen que los padres de familia, tutores o apoderados deben priorizar la inscripción en colegios cercanos al lugar de su residencia, comunidad, barrio o zona para precautelar la seguridad e integridad física de sus hijos y garantizar el seguimiento al desarrollo del proceso educativo. Del mismo modo se garantiza la inscripción de los alumnos que cursan diferentes años de escolaridad en la escuela de su zona o barrio, además que el estudiante, que ya estuvo matriculado en una unidad, automáticamente está inscrito.
Estas disposiciones son de elemental lógica, pero su cumplimiento depende del acatamiento y paradójicamente de la disciplina por parte de los directores de los colegios, que muchas veces obran de acuerdo a recomendaciones de amigos e incluso de políticos o gente que tiene “influencia”, tal como en tantísimas ocasiones se ha denunciando especificando incluso el nombre del maestro o maestra o de aquél individuo que exhibe credenciales partidarias para hacer prevalecer el favor o incluso para obtener prebenda. Si la inscripción es planificada, no habría motivo para el sacrificio paterno de cada año.
El Ministerio de Educación mediante sus más altas autoridades ha pedido a los padres de familia que no hagan largas filas, porque está seguro que no hay necesidad para ello, anunció que seguramente será de plena satisfacción de todos ellos. Lo que por ahora falta, es que haga conocer una planificación detallada en cuanto al número de establecimientos educacionales, la zonificación en cada una de las capitales de departamento y otros pormenores que seguramente serán allanados en lo que resta hasta fin de mes y el inicio de labores escolares fijada para el 1 de febrero.
El plan anunciado por Educación puede tener éxito siempre y cuando las autoridades regionales del rubro asuman el compromiso de hacerlo cumplir en forma conjunta con los directores, sin descuidar una campaña de información adecuada para los padres de familia.
Si todo resulta bien --y ojalá así sea-- en el país de las “colas” generadas siempre por falta de planificación y de orden, se estaría disminuyendo una, que además de reflejar esos males, resulta una muestra indigna para los padres de familia, que como tales, buscan las mejores condiciones de educación y seguridad para sus hijos.