La naturaleza de las relaciones internacionales debe estar definida por asuntos importantes

Ya es un tópico decir que los países no tienen amigos ni enemigos, sólo en la perspectiva de sus sentimientos, sino intereses y proyecciones. Todos, nos referimos a los Estados, establecen relaciones también con todos, obviamente, con algunos más estrechas que con otros. Para los países pequeños, el frente externo es fundamental. Muchos de sus problemas y necesidades pueden resolverse en entidades internacionales y en cooperación con países amigos.



Obviamente, nadie se relaciona con alguien que le hace daño o que le es adverso. Las relaciones internacionales tienen un contenido filosófico, una base histórica y objetivos económicos, sociales y culturales concretos. Bolivia, es un país que tiene la necesidad de compensar el enclaustramiento que le fue impuesto, estableciendo vínculos de mutuo respeto y beneficio con todos los países del mundo. En la proyección de una lógica, aparentemente contradictoria, los pequeños pueden lograr concesiones importantes de los grandes, claro, cuando actúan inteligentemente.



Prescindiendo, por ahora, de las tendencias ideológicas, Estados Unidos de Norteamérica es la potencia más grande que se ha construido en la historia de la humanidad. No es eterna, es posible que, en lo porvenir, surjan otros niveles de civilización. Las relaciones con una entidad de esa dimensión tienen que ser cuidadosamente concebidas y ejecutadas. Los países pequeños, a los que les faltan componentes materiales para interactuar con el resto del mundo en pie de igualdad, tienen que apelar a medios inteligentes y éticos para resguardar sus ideas y sus intereses.



Hay asuntos esenciales por los que vale la pena aproximarse más o distanciarse lo suficiente con los Estados Unidos, por ejemplo, la integridad de la soberanía nacional, los derechos del país para lograr en condiciones razonables capital, tecnología y participación en los grandes mercados del mundo, la preservación de la democracia, el ejercicio irrestricto de los derechos humanos y otros. Si algo de esto o de otros aspectos importantes hubiera sido desconocido o violado, sin lugar a ninguna duda, todos estaríamos de pie para defenderlos.



La descompensación entre los motivos y las reacciones, puede ser prueba de un deliberado propósito de crear conflicto, con o sin motivo, o simplemente de un lamentable desconocimiento del contenido ideológico y de la dimensión operativa en que deben llevarse a cabo las relaciones entre países, que pretenden ser respetuosos de los principios y valores esenciales que sustentan la convivencia civilizada en un mundo cada vez más complejo e intervinculado. Un aspecto esencial de la democracia que se proclama entre todos los países del mundo, es la importancia de la opinión, así como de las actitudes de las personas, en asuntos que se dan más allá de las fronteras tradicionales.