Las disputas de la oposición política

El generar una oposición política, fuerte, estable y creíble es una de las condiciones fundamentales en un sistema democrático y que interesa no solo a los miembros políticos y partidarios de uno u otro partido opositor, sino también a la colectividad ciudadana en general

Desde hace varias gestiones parlamentarias y a partir del ascenso al gobierno del Movimiento Al Socialismo, hace aproximadamente diez años, el camino de la oposición política en el escenario principal, que es la Asamblea Legislativa Plurinacional y los diferentes niveles subsidiarios de ésta, no ha sido el mejor. Muy pocos y casi inútiles han sido los intentos para conformar una oposición contestataria al oficialismo. Por un lado, la fuerza de la conformación parlamentaria oficialista les ha restado oportunidades, pero principalmente, la debilidad de los opositores, es en general, producto de sus propias incomprensiones

Hay quienes dicen que la oposición política durante los últimos años ha transitado con características endebles a partir de su propósito solo de participar en los comicios electorales, con algunas alianzas, pero básicamente desunida, pese a afinidades políticas e ideológicas con otros potenciales aliados. Lo que falta es voluntad para trasuntar el momento electoral y desarrollar una función opositora, fiscalizadora y legisladora frente al aparato político y parlamentario de los oficialistas

Algunos opositores sostienen que las carencias en la oposición se presentan a partir de verticalismos impuestos por los jefes que en determinado momento se constituyen en una especie de propietarios del partido político o de la agrupación ciudadana, dejando un escaso margen para el disenso interno y para la presentación de propuestas que marquen el desarrollo de un frente opositor serio y eficiente, tal como esperan los ciudadanos, que votaron por los candidatos como opciones al partido de gobierno

Lo cierto es que el panorama de la oposición, parece que no marcará nuevos rumbos a los pasados, porque se ha presentado una nueva crisis en el seno de uno de los partidos fuertes como es la bancada de Unidad Demócrata (UD) a partir de la firma del diputado Víctor Gutiérrez avalando a los postulantes al Tribunal Supremo Electoral, que redactó el MAS, cuando toda la bancada de UD decidió no hacerlo porque en la lista figuraban José Luis Exeni y Roxana Ibernagaray

El detonante en esta oportunidad han sido las nóminas y la elección de los miembros del Tribunal Supremo Electoral, lo que ha dado lugar a advertencias de los altos dirigentes opositores, para quitarle el curul al diputado Víctor Gutiérrez

Pero más allá de esta situación, que se añade a otras tres crisis recientes en UD, en tan breve tiempo de gestión opositora, lo cierto, es que el rumbo de la oposición parece no modificarse en relación a los anteriores períodos legislativos, donde se han visto escenarios que reflejan la escasa coherencia ideológica, la falta de objetivos comunes entre los parlamentarios, muchas veces expresados en mezquindades que buscan cargos legislativos, defecciones y situaciones que han decretado progresivamente la debacle opositora

Es también notoria la falta de consistencia sobre el rol de la oposición en los opositores, que no terminan de entender que la oposición está vinculada a conceptos como las libertades, los derechos políticos, el pluralismo, la alternancia en el poder, que muchas veces, se reclama a los oficialistas.