Bancos tienen responsabilidad de detectar y denunciar los movimientos sospechosos
31 de octubre de 2009 (19:00 h.)
Cada una de las entidades financieras en Bolivia tiene un funcionario cuya tarea es detectar los posibles casos de lavado de dinero. En el supuesto de encontrar algún indicio debe informar inmediatamente a la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF).
El director ejecutivo de la UIF, Rubén Saavedra, explicó que para detectar estos movimientos sospechosos se está aplicando en las entidades financieras el programa de Reporte de Operaciones Sospechosas (ROS).
Mediante los Reportes de Operaciones Sospechosas el sistema financiero transmite información a la Unidad de Investigaciones Financieras cuando se detecta una transacción inusual.
Para detectar estas transacciones financieras sospechosas, el sistema bancario realiza un monitoreo y seguimiento a los clientes, mediante el oficial de cumplimiento, que es el funcionario de la entidad financiera que trabaja en esta tarea específica.
Este oficial de seguimiento trabaja en estrecha relación con la Unidad de Investigaciones Financieras, es el nexo directo.
“De acuerdo a la norma boliviana, cada entidad financiera debe designar a un funcionario responsable, el mismo que se encarga de hacer el seguimiento a las operaciones que son inicialmente consideradas inusuales”, explicó Saavedra.
Si este funcionario establece que el perfil económico de un cliente no le permite realizar transacciones de grandes cantidades de dinero, la entidad financiera hace un seguimiento y requiere más información a esta persona.
Si el cliente no entrega la información suficiente a la entidad bancaria o se niega a brindarla, entonces se reporta el caso a la UIF. La UIF recibe como promedio cada año entre 120 a 150 reportes de operaciones sospechosas.
Saavedra explicó además que la entidad financiera tiene la obligación de controlar las transacciones a partir de los 10 mil dólares. En este caso, el cliente debe completar un formulario indicando el origen del dinero.
El responsable de la UIF aseguró finalmente que es poco probable que una entidad financiera no reporte las operaciones sospechosas, “porque tiene implantado un sistema de alertas y no depende únicamente del funcionario designado para hacer este seguimiento”.
El director ejecutivo de la UIF, Rubén Saavedra, explicó que para detectar estos movimientos sospechosos se está aplicando en las entidades financieras el programa de Reporte de Operaciones Sospechosas (ROS).
Mediante los Reportes de Operaciones Sospechosas el sistema financiero transmite información a la Unidad de Investigaciones Financieras cuando se detecta una transacción inusual.
Para detectar estas transacciones financieras sospechosas, el sistema bancario realiza un monitoreo y seguimiento a los clientes, mediante el oficial de cumplimiento, que es el funcionario de la entidad financiera que trabaja en esta tarea específica.
Este oficial de seguimiento trabaja en estrecha relación con la Unidad de Investigaciones Financieras, es el nexo directo.
“De acuerdo a la norma boliviana, cada entidad financiera debe designar a un funcionario responsable, el mismo que se encarga de hacer el seguimiento a las operaciones que son inicialmente consideradas inusuales”, explicó Saavedra.
Si este funcionario establece que el perfil económico de un cliente no le permite realizar transacciones de grandes cantidades de dinero, la entidad financiera hace un seguimiento y requiere más información a esta persona.
Si el cliente no entrega la información suficiente a la entidad bancaria o se niega a brindarla, entonces se reporta el caso a la UIF. La UIF recibe como promedio cada año entre 120 a 150 reportes de operaciones sospechosas.
Saavedra explicó además que la entidad financiera tiene la obligación de controlar las transacciones a partir de los 10 mil dólares. En este caso, el cliente debe completar un formulario indicando el origen del dinero.
El responsable de la UIF aseguró finalmente que es poco probable que una entidad financiera no reporte las operaciones sospechosas, “porque tiene implantado un sistema de alertas y no depende únicamente del funcionario designado para hacer este seguimiento”.