LA FLORICULTURA EN EL PAÍS

* En el libro “La floricultura en Bolivia”, Gonzalo Diez de Medina apunta que la investigación realizada para la elaboración del libro le ha permitido estimar que, en Bolivia, existen alrededor de 228 hectáreas de flores cortadas al aire libre; 60,7 hectáreas de flores exóticas en zonas subtropicales; 67,25 hectáreas de flores bajo invernadero y viveros bajo sombras; y unas 90 hectáreas de cultivos ornamentales.

* El libro señala que el cultivo de flores en estas 445,95 hectáreas genera entre 15.000 y 20.000 fuentes de empleo directas e indirectas, lo que le permite inferir que la floricultura es una actividad pequeña, pero importante por su capacidad para generar recursos adicionales a los productores.

En la mayor parte de los casos, la floricultura se ha convertido en una actividad complementaria de las organizaciones campesinas, capaz de generar recursos adicionales para las familias productoras, al margen de los que obtiene por otras actividades agrícolas.

* Como en otras actividades, los ciclos en la floricultura están determinados por los vaivenes climáticos, económicos y políticos del medio en el que se desarrolla, que suelen expresarse en los niveles de producción y venta del producto y su posicionamiento en determinados mercados.

* Este ciclo ha provocado la casi desaparición de las empresas floricultoras, generalmente abocadas al mercado externo, y ha dado lugar al surgimiento de emprendimientos comunitarios con bastante éxito en los mercados locales, como los existentes en Quillacollo.

* Estas asociaciones productivas de tipo comunitario, que trabajan en superficies pequeñas y con volúmenes también modestos, son las que están abasteciendo, en gran medida, la demanda de flores del mercado interno.