En la esquina de las calles Lanza y Uruguay siempre es primavera
21 de septiembre de 2007 (17:25 h.)
Linneth Aliaga Angulo
Entre edificios y locales comerciales, donde el ruidoso tráfico es incesante todo el día y los transeúntes están casi siempre apresurados, se encuentra un pedazo de naturaleza multicolor, que desprende en el ambiente un aroma a primavera, todos los días del año.
En las calles Lanza y Uruguay están las mujeres que se dedican a la venta de flores. Sentadas en la acera esperan, pacientemente, la llegada de sus clientes con rosas, claveles, gladiolos, margaritas, astromelias, fresias y cartuchos entre una gran variedad de flores.
Las floristas empiezan su trabajo muy temprano, entre las 2:00 y 3:00 de la mañana, cuando llegan a sus puestos para adquirir -de los productores o mayoristas- las flores, para luego acomodarlas cuidadosamente en la acera, para su venta.
Míriam González
Son muchas las mujeres y, por ende, las familias que se dedican y viven de la venta de flores, es el caso de la Sra. Míriam González de 34 años de edad, quien trabaja desde sus 12 años vendiendo flores y, desde hace quince en este lugar, empieza su jornada en la madrugada adquiriendo su mercadería, acompañada por su pequeño hijo.
Míriam González cuenta que las flores que recibe llegan de muchos lugares del departamento como Tiquipaya, El Paso, Pairumani, también, de La Paz e incluso del Perú. Con mucha paciencia y amabilidad ofrece las flores a todas las personas que se acercan por su puesto de venta.
La venta de flores depende de la cantidad de mercadería que se tiene, “cuanto más tienes más ganas si tienes pocas flores se gana poco”, dice. La estación del año influye mucho cuando se habla del negocio, aunque parezca extraño la Sra. Míriam dice que la época de invierno es cuando más vende, porque no hay muchas flores, por tanto, la competencia es menor.
Es curioso imaginarse que en invierno se vende más flores, pero ocurre un aspecto importante y es que en primavera existe más cantidad y variedad, lo que provoca que, también, exista un mayor número de vendedoras, incluso, se dedican a la venta las mismas productoras o “dueñas”.
Doris Tolaba
En este espacio de la ciudad, también, está el puesto de la Sra. Doris Tolaba, ella trabaja vendiendo flores desde muy niña exactamente desde sus 10 años y ya va 20 en el negocio. La Sra. Doris, segura de lo que hace demuestra su habilidad al momento de vender las flores, son tantos años de experiencia que se puede ver en su rostro esa seguridad a la hora de hablar de lo que mejor sabe hacer, cuenta lo duro que es este trabajo y dice que existen días buenos, donde termina de vender toda su mercadería, unos 20 a 25 paquetes aproximadamente por día, dependiendo la época, pero también existen esos malos días, donde no se vende nada, dice.
El precio de las flores cambian, también, por temporada es así que ahora se puede encontrar: Rosas a 30 y 50 bolivianos el paquete, los claveles de exportación a 20 y 25 bolivianos y el local, como ellas lo denominan, a 14 y 13 bolivianos, Las margaritas se venden desde 2 bolivianos y los lirios a 8 bolivianos.
Asociación Primavera
Mientras la mayoría de la población se encuentra durmiendo, las floristas de la Asociación Primavera, cerca a 200, empiezan su jornada laboral en la madrugada sea invierno, primavera o verano, en época de lluvia o con un sol radiante.
El sacrificado trabajo que realizan, muchas veces, es mal pagado ya que son maltratadas por las personas que van a comprar flores, especialmente, cuando éstas suben de precio.
Estas mujeres se dedican a la venta de flores todos los días, desde las 2:00 de la mañana hasta aproximadamente las 7:00 de la noche, incluyendo sábados y domingos.
Entre edificios y locales comerciales, donde el ruidoso tráfico es incesante todo el día y los transeúntes están casi siempre apresurados, se encuentra un pedazo de naturaleza multicolor, que desprende en el ambiente un aroma a primavera, todos los días del año.
En las calles Lanza y Uruguay están las mujeres que se dedican a la venta de flores. Sentadas en la acera esperan, pacientemente, la llegada de sus clientes con rosas, claveles, gladiolos, margaritas, astromelias, fresias y cartuchos entre una gran variedad de flores.
Las floristas empiezan su trabajo muy temprano, entre las 2:00 y 3:00 de la mañana, cuando llegan a sus puestos para adquirir -de los productores o mayoristas- las flores, para luego acomodarlas cuidadosamente en la acera, para su venta.
Míriam González
Son muchas las mujeres y, por ende, las familias que se dedican y viven de la venta de flores, es el caso de la Sra. Míriam González de 34 años de edad, quien trabaja desde sus 12 años vendiendo flores y, desde hace quince en este lugar, empieza su jornada en la madrugada adquiriendo su mercadería, acompañada por su pequeño hijo.
Míriam González cuenta que las flores que recibe llegan de muchos lugares del departamento como Tiquipaya, El Paso, Pairumani, también, de La Paz e incluso del Perú. Con mucha paciencia y amabilidad ofrece las flores a todas las personas que se acercan por su puesto de venta.
La venta de flores depende de la cantidad de mercadería que se tiene, “cuanto más tienes más ganas si tienes pocas flores se gana poco”, dice. La estación del año influye mucho cuando se habla del negocio, aunque parezca extraño la Sra. Míriam dice que la época de invierno es cuando más vende, porque no hay muchas flores, por tanto, la competencia es menor.
Es curioso imaginarse que en invierno se vende más flores, pero ocurre un aspecto importante y es que en primavera existe más cantidad y variedad, lo que provoca que, también, exista un mayor número de vendedoras, incluso, se dedican a la venta las mismas productoras o “dueñas”.
Doris Tolaba
En este espacio de la ciudad, también, está el puesto de la Sra. Doris Tolaba, ella trabaja vendiendo flores desde muy niña exactamente desde sus 10 años y ya va 20 en el negocio. La Sra. Doris, segura de lo que hace demuestra su habilidad al momento de vender las flores, son tantos años de experiencia que se puede ver en su rostro esa seguridad a la hora de hablar de lo que mejor sabe hacer, cuenta lo duro que es este trabajo y dice que existen días buenos, donde termina de vender toda su mercadería, unos 20 a 25 paquetes aproximadamente por día, dependiendo la época, pero también existen esos malos días, donde no se vende nada, dice.
El precio de las flores cambian, también, por temporada es así que ahora se puede encontrar: Rosas a 30 y 50 bolivianos el paquete, los claveles de exportación a 20 y 25 bolivianos y el local, como ellas lo denominan, a 14 y 13 bolivianos, Las margaritas se venden desde 2 bolivianos y los lirios a 8 bolivianos.
Asociación Primavera
Mientras la mayoría de la población se encuentra durmiendo, las floristas de la Asociación Primavera, cerca a 200, empiezan su jornada laboral en la madrugada sea invierno, primavera o verano, en época de lluvia o con un sol radiante.
El sacrificado trabajo que realizan, muchas veces, es mal pagado ya que son maltratadas por las personas que van a comprar flores, especialmente, cuando éstas suben de precio.
Estas mujeres se dedican a la venta de flores todos los días, desde las 2:00 de la mañana hasta aproximadamente las 7:00 de la noche, incluyendo sábados y domingos.