Pago por el salitre detonó el conflicto
Cuando Bolivia nació a la vida independiente, el Litoral era uno de los seis partidos de Potosí. Atacama fue una de las provincias dependientes de la Prefectura de Potosí, su capital era San Pedro de Atacama. En 1867, el Gobierno de Mariano Melgarejo creó el departamento del Litoral. La población del Litoral en el momento de la guerra (1879) era de alrededor 15.000 personas. Su superficie era de aproximadamente 120.000 km2.
Chile se dio cuenta de que una de las líneas de su conducta debía ser crear confusión en torno a los límites con Bolivia. Para 1863 las pretensiones chilenas despertaron la susceptibilidad boliviana al punto que el canciller Rafael Bustillo obtuvo la autorización del Parlamento para declarar la guerra a Chile en caso de necesidad, ante las permanentes agresiones a nuestra soberanía.
CAUSAS En 1874 el ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Mariano Baptista, y el plenipotenciario Carlos Walker Martínez firmaron un tratado que sería detonante de la guerra de 1879. Bolivia aceptaba no cobrar impuesto ni gravamen alguno a personas, industrias o capitales chilenos que explotasen las riquezas chilenas del Litoral boliviano.
El 14 de febrero de 1878, ante la evidencia de la pobreza de la región, las consecuencias del terremoto de 1877 y la largueza con la que se habían hecho las concesiones, el Gobierno de Bolivia decidió imponer un impuesto de 10 centavos por tonelada exportada de salitre en el territorio del Litoral. La disposición pasaba por alto el Tratado de 1874 entre Bolivia y Chile y el contrato de 1873 con la Compañía de Salitres. Ambos documentos decían expresamente que la explotación de salitre y guano estaba liberada de cualquier gravamen. La decisión estuvo en suspenso hasta diciembre de ese año. En enero el prefecto antofagastino embargó los bienes de la compañía y el 1 de febrero de 1879 el Gobierno rescindió el contrato, sobre el supuesto de que al extinguirse el compromiso quedaba resuelto el tema del respeto al Tratado de 1874. Pero era tarde, Chile tomó al vuelo la excusa que le daba la nueva ley y decidió la agresión. Había encontrado la razón que esperaba para atacar y lo hizo.
INVASIÓN El 14 de febrero de 1879 se produjo la invasión. Los habitantes antofagastinos vieron en el horizonte el humo del blindado de Cochrane y la corbeta O’Higgins que se sumaban al blindado Blanco Encalada. El prefecto de Antofagasta carecía de un mínimo de efectivos con qué encarar una defensa, por lo que el desembarco de las tropas chilenas que, en número aproximado de 200, tomaron la plaza, fue un paseo. Los chilenos obligaron al prefecto Zapata, a los funcionarios bolivianos y a los pocos guardias armados a abandonar la ciudad. De los 6.000 habitantes de Antofagasta, 5.000 eran chilenos y sólo 600 bolivianos, el resto de varias nacionalidades. La población chilena celebró la invasión y el representante de la Compañía de Salitres, furibundo antiboliviano, fue liberado y recuperó los bienes de su empresa. Chile defendía cumplidamente los intereses del capitalismo inglés. Dos días después, el 16, los chilenos tomaron el centro minero de Caracoles.
La invasión inició unilateralmente el conflicto bélico. Al no existir líneas telegráficas en nuestro territorio, la noticia llegó a Bolivia por la vía de Tacna. El vapor Amazonas llegó al atardecer del 19 de febrero a Tacna con la noticia, el cónsul boliviano Manuel Granier escribió una carta al presidente boliviano, Hilarión Daza, y la llevó el chasqui Gregorio Collque, que hizo el máximo esfuerzo y cubrió la distancia a La Paz en cinco días. El 25 le entregó la carta a Daza. El 26 el Gobierno hizo una proclama a la nación comunicando la agresión y estableciendo los aprestos para la defensa. El ataque llegaba en un pésimo momento para Bolivia. Una inclemente sequía había generado desabastecimiento en los mercados, hambruna, peste y gran mortandad.
(Adaptado del libro “Historia de Bolivia”, de José Mesa, Teresa Gisbert y Carlos Mesa)
Riqueza
La razón por la que una región tan inhóspita como Atacama se convirtió en motivo de conflicto fue la evidencia de su riqueza, que se reflejaba sobre todo en dos productos, el guano y el salitre. Ambos eran utilizados para la fertilización de tierras. En Bolivia el núcleo guanero más grande estaba en Mejillones. Así, la tierra más árida del mundo tenía en su seno la potencialidad para fecundar a otras tierras del planeta.
Cobija
Si bien Cobija fue el puerto elegido por Bolivia como núcleo mayor del Litoral, en los hechos el éxito económico de la explotación del salitre determinó que Antofagasta fuera el centro urbano mayor de nuestras costas. La ciudad fue fundada por orden expresa del presidente Mariano Melgarejo. La fundó el prefecto del Litoral, don José Taborga, el 22 de octubre de 1868 con el nombre de La Chimba, pero poco después tomó el de Antofagasta.