En el último año, la relación entre ambos países fue más tensa. El Gobierno cambió su estrategia y optó presionar por la vía diplomática y económica

Bolivia presiona y no logra doblegar posición chilena


Al recordarse 134 años del enclaustramiento marítimo, Bolivia no ha sido capaz de doblegar la tozudez de la política chilena, y los reclamos apenas se diluyeron en los discursos y ofensiva verbales, que generaron tensión entre ambos países y deseos de restablecer el diálogo sin un norte claro.

El gobierno de Evo Morales, si bien consiguió incluir en una agenda de 13 puntos el tema mar en el gobierno de Michelle Bachelet, retrocedió con la administración del chileno Sebastián Piñera, según la evaluación del exmandatario Carlos Mesa.

Ahora el gobierno de Evo Morales decidió ejecutar una nueva estrategia denominada “concéntrica” basada en migrar de los puertos chilenos hacia potenciar los peruanos, continuar con la preparación de la demanda en tribunales internacionales y mantener el reclamo en foros internacionales.

Para el excanciller Armando Loaiza, la situación entre los gobiernos de Morales y Piñera no es la mejor y no la fue desde un principio pese a reuniones. Todo esto por la rigidez de la política internacional chilena que no permite la cesión de “soberanía”.

El presente entre Bolivia y Chile son de relaciones fracturadas, tensas en medio de una incertidumbre producto de la decisión política del gobierno de Evo Morales de presentar una demanda a un tribunal internacional para buscar un acceso soberano al mar, que mantuvo inalterable el diálogo suspendido en la gestión de Piñera.

En diferentes ocasiones, los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Chile, Sebastián Piñera, han manifestado a los medios de prensa su disposición a dialogar, pero a la hora de la verdad no se mostró la voluntad política para reinstalar el trabajo bilateral que aborde el tema mar.

Para Mesa, en la gestión de Piñera la demanda boliviana definitivamente se quedó en el discurso, con una reacción chilena agresiva que ratifica su postura, de que el tema es bilateral, nada de soberanía y ni la posibilidad de una revisión del Tratado de 1904.

El vicepresidente Álvaro García Linera, reconoció que la relación con el Gobierno de Chile “no pasa por el mejor momento”. Criticó que la administración de Piñera exprese falta de voluntad política para solucionar el diferendo marítimo.

Reconoció que Chile reaccionó por la decisión del Gobierno de apelar a los tribunales internacionales, “pero hemos planteado seguir con el diálogo, pero ellos no responden”.

El 23 de marzo de 2011, día en que se recuerda la pérdida del Litoral boliviano, el presidente Evo Morales anunció instaurar una demanda contra Chile ante instancias internacionales con el fin de lograr una salida soberana al océano Pacífico.

En ese marco, el Estado elabora una demanda desde la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima. Con ese fin, el Gobierno propició una serie de encuentros de alto nivel con expresidentes y excancilleres. Además contrató abogados internacionalistas que puedan avanzar en la elaboración de esta demanda.

NUEVA ESTRATEGIA

El gobierno de Evo Morales puso en marcha una “estrategia concéntrica” que contempla elementos de presión sobre Chile: la migración del comercio boliviano a puertos del Perú, la demanda a tribunales internacionales, llevar el reclamo a todo foro internacional y la diplomacia de los pueblos.

García Linera informó que la estrategia “es consistente, clara y precisa”. Argumentó que este plan tiene la característica de dirigir todos los esfuerzos desde distintos espacios hacia un solo objetivo: el retorno al mar con soberanía.

“Es una estrategia concéntrica, que no descarta ningún medio de alcance para el diálogo con los pueblos, con el Gobierno chileno (…) escenarios multilaterales, internacionales, medidas de carácter económico, que apuntan a un mismo objetivo, la salida soberana al océano Pacífico”, manifestó.

El plan concéntrico parte de la base de la denominada diplomacia de los pueblos, que consiste en explicar a la sociedad chilena la verdad histórica de cómo el vecino país invadió y arrebató las costas bolivianas, que por esto Bolivia reclama el “derecho natural, como Estado, de tener una salida soberana al Pacífico”.

Un segundo elemento es la migración del comercio boliviano a puertos del sur peruano. Un tercer aspecto de la estrategia del gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), es realizar una campaña en foros internacionales, que tiene como fin explicar a la comunidad extranjera la demanda marítima boliviana y la mencionada “estrategia concéntrica” de retorno al Pacífico. El cuarto es la demanda a Chile ante tribunales internacionales.



POLÍTICA DE ESTADO



Para presionar aún más a Chile, el gobierno de Evo Morales junto a exdignatarios de Estado decidieron, hace tres días, hacer de la reivindicación marítima una política de Estado.

Por encima de los gobiernos que pudieran sucederse o por encima de las diferencias partidarias e ideológicas que pueda ejercer la oposición, Bolivia contará con una política para lograr el gran sueño de tener una salida soberana al Pacífico.