Omar Morales pidió que le hicieran la prueba en el rastrillaje, dio negativo y ahora puede abrazar a su bebé
El futbolista Omar Morales volvió a ser papá hace tres meses. La familia de Villamontes se agrandó con la llegada de una niña, que a estas horas todos los integrantes cuidan con especial dedicación. Encapsulado en su tierra natal, el lateral derecho de Aurora y exjugador de Wilstermann confiesa que no tenía valor para acercarse a la bebé y tomarla en sus brazos. La incertidumbre de no saber si podía ser portador del coronavirus era el motivo que le impedía ejercer esas tareas propias de la paternidad.
Recientemente, el rastrillaje casa por casa (medida implementada por las autoridades municipales para detectar casos positivos) pasó por la vivienda de sus suegros, donde actualmente se encuentra Omar junto a los suyos. Levantó la voz. Pidió, expresamente, que lo sometieran al test, con el fin de escapar de los fantasmas. “Gracias a Dios, salió negativo”, relata el lateral, aunque sabe que el panorama puede mudar en un santiamén.
El 2019 no fue muy amable con sus aspiraciones. De hecho, las lesiones se convirtieron en una suerte de constante que aquejó su voluntad por mantener una regularidad que cada vez se volvió más lejana. Ello incidió en la no continuación en filas de Wilster. Sin embargo, desde Aurora le llegó una nueva oportunidad. El profesor Julio Baldivieso confió en su potencial y sus ganas. Lo sumó al Celeste. Y cuando todo parecía proyectado para encauzarse, la pandemia se presentó implacable. Otra vez, el parate.
Omar es ahora quien controla sus entrenamientos. Es el único responsable de que su estado físico intente mantenerse óptimo ¿Si tiene un deseo para el próximo año? No duda: “Confío en un 2021 sin esta enfermedad”. Por el momento, aprovecha para disfrutar de su familia, hacerse baños de vapor con eucalipto, tomar jugos vitamínicos y sumar todo lo necesario para fortalecer el sistema inmunológico.
P: No fue un 2019 regular para ti…
R: Sin dudas. No logré jugar los partidos que tenía pensado en Wilstermann. Por ello no me renovaron. Tenía todas las ganas, me sentía bien. Pensé terminar el año jugando, incluso hicimos una adenda que se alargó por el tema de los 21 días que se suspendió el torneo. Estuve presente, pero no logré acabar jugando.
P: ¿Te bajoneaste?
R: Sí. Me acostumbré a estar ahí, con los compañeros, con la gente que trabaja allí y la hinchada. Todo cambió de repente. Fueron cinco años. Por esa parte lo sentí. Sabía que en algún momento se tenía que dar, pero no así. La idea era mantenerme en Cochabamba y luego el profe Baldivieso (Julio) me abrió las puertas en Aurora.
P: ¿Te pudiste adaptar a tu nueva casa?
R: Sí, estaba en ese proceso de adaptación con los nuevos compañeros y cuerpo técnico. Todo era nuevo para mí. Estaba tratando de ponerme apto físicamente porque me sumé una semana después de que ellos comenzaran a entrenar. Luego pasó esto de la pandemia, que nos tiene paralizados.
P: Al principio entrenaban vía online, pero las cosas han cambiado…
R: Al comienzo estábamos entrenando todos los días por Zoom, pero, luego, el presidente (Jaime Cornejo) emitió un comunicado y hubo un licenciamiento. A raíz de eso dejamos de practicar. Cada uno lo hace de forma independiente.
P: ¿Cómo llevas aquello de ser tú mismo el responsable de tu evolución?
R: No es lo mismo. Pasa por la consciencia. Sabes que no puedes descuidarte y que tu fuente laboral es tu cuerpo. Debes estar lo mejor posible físicamente para que esta pausa no te afecte tanto.
P: Conforme transcurrieron las semanas, la inquietud y preocupaciones también se habrán ido magnificando, ¿cómo estás anímicamente?
R: Es inevitable no estar estresado. Tenía mi rutina ya marcada en lo laboral y personal. Nos tocó adaptarnos. En Cochabamba se me hacía más estresante. Teníamos el departamento, pero era pequeño y no contábamos con el espacio que disponemos en Villamontes, en la casa de mi suegro. Las incertidumbres son muchas. Por el momento, ni la dirigencia ni el cuerpo técnico nos comunicaron cuándo vamos a retornar. Uno debe estar listo para cuando se reactive el fútbol, siempre y cuando brinden garantías para que podamos volver sin que nadie quede afectado.
P: Es importante que los protocolos de bioseguridad también sean confiables…
R: Sin duda. Vemos a varios colegas ya infectados. También nuestro técnico lo está. Eso ya es un aviso de que todos corremos el mismo riesgo. No podemos ser una fuente de expansión del virus. Una cosa es que te lo digan teóricamente, pero en la práctica es distinto.
P: ¿Asusta enterarse de que cada vez son más los nombres que aparecen de deportistas o técnicos contagiados?
R: Claro. Esta enfermedad ha matado a muchas personas. Uno no puede correr ese riesgo, más aun teniendo niños y la familia.
P: La gente experimenta con tratamientos, jugos o preparados para protegerse en casa, ¿has implementado algo?
R: Todos los días comemos naranja o compramos suplementos con vitamina C. Tomamos jugos de frutas y verduras, una mezcla total. Todo sea por reforzar el sistema inmunológico. También nos hacemos vapores con eucalipto y usamos Mentisán. Estamos intentando hacerlo de forma diaria. Aquí, en Villamontes, nos encontramos encapsulados. Estaban haciendo rastrillajes casa por casa para realizar pruebas de coronavirus.
P: ¿Cómo fue esa experiencia?
R: Golpearon la puerta. Salimos. Ellos veían si éramos elegidos para el test de COVID-19. Se basaban en los síntomas. Les dijimos que no experimentábamos malestares. Les comenté que quería hacerme la prueba porque tengo una hijita de tres meses y, por miedo, no la alzaba. Gracias a Dios salió negativo. Nos dio tranquilidad, aunque sabemos que esto puede cambiar de la noche a la mañana.
P: ¿Confías en un 2021 mejor?
R: Confío en un 2021 sin esta enfermedad. La vida de las personas está por delante de un partido de fútbol u otra actividad.
P: Esto no significa que no extrañas la cancha...
R: Sí. Está clarísimo. Eso, sin duda. Nosotros amamos el fútbol. Es complicado no hacer algo que te apasiona, pero en estos casos importa más cuidar la vida