Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 02 de abril de 2023
  • Actualizado 00:32

Locura Roja tras vencer a Croacia en la prórroga

España pasa a los cuartos de final con una destacada actuación sobre los ajedrezados que dieron lucha (5-3).
El español Mikel Oyarzabal celebra el gol de la clasificación ante la impotencia de los croatas. EFE
El español Mikel Oyarzabal celebra el gol de la clasificación ante la impotencia de los croatas. EFE
Locura Roja tras vencer a Croacia en la prórroga

La selección española regresa a puestos de privilegio, entre las ocho mejores de Europa, tras un duelo repleto de locura ante Croacia (3-5), superior desde el juego pero víctima de regalos que resucitaron a un rival que exhibe orgullo, forzaron una prórroga que decidió Dani Olmo con dos asistencias, a Álvaro Morata y Mikel Oyarzabal, que dan el pase a cuartos.

España remontó con autoridad antes del exceso de confianza. Se levantó con carácter del error que se convirtió en pesadilla en los minutos finales del complemento.

La Roja propuso acciones de ataque como el de Pablo Sarabia. Dos ocasiones, difícil elegir cual más clara, que perdonaron Koke y Morata. 

El peor momento apareció con error. Pedri No controló con la pierna derecha el balón con bote que le cedió desde el centro del campo y se le coló en su portería. El absurdo tanto espoleó a Croacia, reforzó su idea, la despertó del letargo y generó incertidumbre que pudo costar la eliminación española. 

Por primera vez se veía a España por detrás del marcador. El examen a su determinación en plena incertidumbre a la que respondió con carácter, encontrando el premio a siete minutos del descanso. Pedía penal por una mano cuando Gayá, en su enésima subida exhibiendo físico y frescura, la rompió para la estirada de Dominik Livakovic, que nada pudo hacer en el último intento de Sarabia.

Croacia había adelantado líneas pasando a su plan B y el castigo le llegó pronto. Pedri firmaba su mejor partido. Con una autosuficiencia impropia de sus 18 años. Dividió con balón, descolocó al rival para encontrar a Ferran que dio un pase a la cabeza de César Azpilicueta.

 El orgullo croata, siempre máxima entrega por su sentimiento patriótico. Apareció el portero vasco para sacar, con una gran parada de reflejos, el zurdazo de Josko Gvardiol. La imagen competitiva cayó en la relajación desde una acción de picardía de Pau Torres con un balón que sorprendió a todos menos a Ferran Torres. Lanzado para dejar atrás a su marcador y definir con calidad el tercero.

Todo parecía hecho si el rival no fuese Croacia.  Gracias a Modric, que pisó área, inventó, y Ante Budimir se estrenó porque Unai Simón la sacó ya dentro de su portería tras varios rechaces. Era el minuto 85 y el desplome inesperado de España llegó en el 92, cuando nadie encimó a Mario Pasalic para su remate plácido que forzaba la primera  prórroga de la Eurocopa.

El encuentro ya estaba roto y podía caer para cualquier bando. Croacia venía de verse eliminada y España tembló en la faceta defensiva. 

Dani Olmo perdonó la primera en su partido más especial, ante su pasado, pero acababa siendo decisivo con dos asistencias. Con un balón medido para el gol más especial de Morata. Control de derecha y zurdazo arriba imparable. Con la pausa que le faltó en tantas ocasiones para igualar a Fernando Torres como máximo goleador en las Eurocopas.

Y en la sentencia, esta vez sí, de Oyarzabal. Ya no se rebajó una marcha y hasta pudo acabar goleando si Morata hubiese firmado su buscado doblete o el palo no hubiese evitado el sexto de Olmo. La licencia para soñar se ha recuperado.