Importantes revelaciones de la cosmovisión andina para el 2010

Jorge M. Delgado Saravia



Ante un evidente panorama sombrío para el ser humano y la vida en el planeta, es importante encontrar teorías conceptuales (paradigmas del existencialismo) para mejorar la vida de hombres y mujeres, en condición de seres iguales, en su organización social, su relación con la naturaleza, sus procesos productivos, la conciencia de su situación planetaria en el cosmos y sus fundamentaciones espirituales y cosmogónicas; teorías que nos sirvan de mínimo marco conceptual y racional para que nuestra especie pueda perfilar un mejor destino, alejándose de las conductas individuales y societales que nos han traído hasta esta situación preocupante, en medio de una maraña de profecías y predicciones, algunas apocalípticas y otras menos fatalistas.

El 2010 puede ser un mejor año o puede agudizarse el deterioro de la salud existencial del ser humano y del planeta que lo alberga.



¿Podemos mejorar a partir de 2010?

Un valor fundamental en la cosmovisión andina, está expresado en el concepto aymara de Suma Qamaña: Vivir bien o Convivir bien.

Esta significación proviene de varias vertientes de la programación nuerolinguística propia de las culturas andinas, principalmente aymara.

Una de las principales expresiones con que actualmente se busca sintetizar el nuevo estilo de país que se pretende construir en Bolivia es precisamente el “vivir bien”, idea que está contrapuesta a “vivir mejor”.

Está expresado en el artículo 2 de la nueva CPE, como una doctrina de Estado, como una virtud del ser que se podría construir desde el imaginario colectivo y la conducta individual de los ciudadanos.

Pero a veces las traducciones son traicioneras. Por eso es importante no confundir el concepto “vivir bien” con el de “vivir mejor”, más aún tomando en cuenta que se trata un fundamento de Estado explícitamente citado en la nueva Carta Magna.

El destacado sacerdote jesuita y antropólogo Xavier Albó explica con claridad los fundamentos iniciales de la expresión andina “Suma Qamaña”.

Dice Albó: Analicemos y gocemos de estas dos palabras y de lo mucho que implican y proyectan:

Qamaña es “habitar, vivir, morar, radicar”. Como nos enseña Simón Yampara, se relaciona con qamawi, “morada”, y también está emparentado con qamasa, que es “el carácter, el modo de ser, el valor, la audacia, la energía”. Y “Qamiri” que no es el “rico” (en el sentido criollo, como muchos creen), sino el que vive de esa manera, acogido y acogedor. Se contrapone a “wajcha”, que es “huérfano, abandonado”.

Todo este mundo de sentidos es más rico que el que expresa la palabra “jakaña”, que es también “vivir” y “vida”, pero sólo en el sentido de estar vivo, contrapuesto a estar muerto y a muerte. Jaqaña es la vida inmediata, qamaña es la vida en plano más existencial.

Por eso, cuando en el mundo andino, y en tantos otros originarios, se afirma que las suyas son culturas para la vida, no se refieren sólo a este hecho físico de vivir, sino también a todo este conjunto de relaciones sociales con su ambiente de acogida.

Por eso se habla además de “cuidar” y “criar” la vida, como algo que hacemos juntos, en familia.

En el más antiguo y clásico diccionario aymara de Ludovico Bertonio (de hace más de 400 años) se usa jakaña para expresar los sentidos más simples de “vivir”. Pero para “vivir en paz” y “vivir a gusto” recurre a qamaña: “Muxsaki qamaña”: vivir no más dulcemente.



Suma = suma

“Suma” es, según nos precisa Félix Layme, “bonito, hermoso, bueno, amable”. Y suma jaqi es “buena gente” o “buen ser”, pero en un sentido de plenitud que no se le da en castellano: es el “que tiene el mayor grado posible de las cualidades requeridas. Lo que en español podría ser la cualidad de perfecto”. Se complementa con aski, que se refiere más a la bondad y las cualidades morales.

Pero además, como anotación del redactor, puede verificarse una similitud conceptual con la palabra “suma” en español, (lo contrario de “resta”), que es la agregación y acumulación de valores.

Continúa Albó asegurando que:

“Estas aclaraciones nos permiten penetrar un poco en tales percepciones de los pueblos originarios, que no suelen tenerse en cuenta en planificaciones y propuestas de desarrollo.

Y no está mal que también en la Constitución se haya abierto camino a eso de buscar el suma qamaña, el “bien vivir”.

¿Por qué no hablar en cambio de “vivir mejor”? En su concepción, los pueblos originarios (al menos los andinos) no lo ven necesario precisamente porque suma (o sumaq en quechua) ya incluye “el mayor grado posible”.

Por otra parte, se resisten a decir “mejor” porque se entiende demasiadas veces como que un individuo o grupo vive y está “mejor” que otros y a costa de los otros.

Es eso lo que a alguien le hace q´ara y no el color de la piel, pues en realidad q´ara significa desnudo, pelado, es decir el que carece de algo fundamental. Equivale a “incivilizado”, por no cumplir la regla y objetivo fundamental de la convivencia. Por tanto, al decir sólo “bien”, en este sentido de “suma” y en el contexto de “qamaña”, ya se incorpora que todo el conjunto social es del todo bueno. Algo mucho mejor que ver simplemente que algunos están “mejor” que los demás”.

Otras referencias conceptuales del “suma qamaña”, que se estrena este año como referencia de los valores humanos que se deben alcanzar y que el Estado boliviano debe orientar, amplían el entendimiento de lo que podría ser la arcilla vital para modelar una conducta positiva en los ciudadanos. Por eso es importante desarrollar estas referencias, para acercarnos a esa ambigüedad que percibimos en las palabras aymaras. Esta lengua no se define con claridad ante la gastada dualidad del pensamiento y expresiones de la racionalidad occidental.

Al menos existen dos buenas justificaciones para estudiar mejor estos “conceptos” andinos:

Una de las obras custodiadas por el Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia es la escrita por el mundialmente destacado políglota boliviano Emeterio Villamil de Rada a fines del siglo 19 en el libro “La lengua de Adán y el hombre Tiwanaku”. En tal obra el autor dice que la lengua aymara es la más antigua lengua con expresiones presentes en la mayoría de los idiomas y dialectos conocidos.

La otra es el éxito mundialmente reconocido en círculos científicos, al trabajo del físico y matemático boliviano Iván Guzmán de Rojas, por la creación de un sistema de traducción informática de alta precisión llamado Atamari, el cual está construido a partir de la lógica aymara de complementariedad entre opuestos.