Chelsea alza la copa que faltaba tras vencer al Verdao con penal
Europa volvió a ganarle la batalla a Sudamérica en el Mundial de Clubes. Palmeiras dio pelea y llevó el juego hasta el alargue, pero el VAR favoreció al cuadro inglés (2-1).
Sudamérica deberá seguir esperando para soñar con la posibilidad de catapultar un club del continente en el Mundial de Clubes. El Chelsea inglés, del estratega Thomas Tuchel, ayer fue más que el Palmeiras de Brasil en la finalísima del Mundial de Clubes (2-1) y subrayó la supremacía del fútbol del Viejo Continente por encima del sudamericano.
De esta manera, el elenco británico conquistó su primer título en dicha competencia y completó, así, el circuito victorioso.
Claro que en el medio hubo condimentos varios que fueron desde la polémica del VAR, con un penal en el alargue, hasta el sacrificio y el sudor que debió dejar en la cancha el equipo británico ante un Verdao que aguantó y prolongó la batalla con menos armas, pero con dignidad y entrega.
El conjunto Blue, que a la postre llegó al estadio Mohamed Bin Ziyed, de Emiratos Árabes Unidos, con chapa de favorito, pues aterrizó como campeón de la Champions League, dominó sin problemas en el primer tiempo. Del otro lado, el Palmeiras, de Abel Ferreira, apeló a la contra, a los pelotazos y al descuido de la zaga defensiva del rival.
Fuera de Roni o Dudu, en sintonía, el club brasileño no tuvo la contundencia necesaria como para hacer temblar la estantería del Chelsea y desestabilizar el pórtico del arquero Edouard Mendy. Este último, estrella de la selección senegalesa en la Copa África.
Hubo, de cierta forma, equilibrio en la cancha. La jugada que mereció mayor riesgo llegó mediante Thiago Silva, con un disparo de larga distancia casi al final de la etapa inicial. Atento estuvo el portero del Verdao, Weverton, quien consiguió despejar la pelota.
Romelu Lukaku, el hombre decisivo. Aquel que tuvo gran responsabilidad en la clasificación del cuadro inglés a la final, tras anotar el único tanto ante el Al Hilal de Arabia Saudita el miércoles de la semana anterior, volvió a decir presente ayer.
Apareció en el complemento, en el minuto 55. Con un cabezazo, el belga puso el 1-0 luego de recibir un centro de Callum Hudson-Odoi. Fue el momento de los festejos de los jugadores blues.
Caló hondo el gol en la escuadra dirigida por el DT Ferreira. Y, encima, el conjunto inglés parecía acelerar el ritmo y envalentonarse aún más. Sin embargo, seis minutos más tarde, Thiago Silva hizo una falta dentro del área de penal y Raphael Veiga fue el encargado de pararse frente al pórtico para convertir el beneficio en igualdad dentro del marcador (1-1).
La paridad alargó el guión. El Chelsea continuó con su propuesta, aunque con menor profundidad, y el Palmeiras siguió apostando por el contragolpe, aguardando un golpe de suerte.
El aguante del representante de Sudamérica hizo sudar al rival. Las acciones tuvieron que prolongarse en el tiempo extra, a costa de resistencia. Todo cambió cuando en el minuto 10 del segundo tiempo del alargue, una de las manos de Luan tocó el balón. El detalle fue percibido por el árbitro, que solicitó el VAR para confirmar la sospecha y decretar penal.
Havertz fue el jugador que puso el 2-1 definitivo, ante la impotencia del Verdao. Y, para colmo, Luan salió expulsado.
El Chelsea, así las cosas, logró alzar la copa que no tenía, mientras que el Palmeiras no pudo firmar la gesta que soñaba y cortar la racha de los europeos. El último club en consagrarse en dicha competición fue el Corinthians, hace una década.
ENTREGARON TODO Terminado el cotejo, el Palmeiras usó las redes sociales para dejarle un mensaje emotivo a su hinchada. “Jugamos cada minuto como si fuera el último. Ponemos nuestra alma y corazón en el campo y saldremos adelante juntos”, se lee en la publicación, que figura con una imagen del plantel que enfrentó al mejor del mundo en suelo árabe.