Capel disfruta de un buen día, luego de varios malos

ANTONIO FÉLIX



SEVILLA.- Diego Capel (Albox, 1988) disfruta de un buen día, después de muchos malos que siguieron a su gran día. O sea, que el almeriense tocó el cielo cuando la selección lo reclamó hace año y medio, agosto de 2008, y vio el sueño cumplido de debutar con la Roja, pase de gol incluido a Xavi en la victoria sobre Dinamarca. Pero el éxtasis dio paso a una resaca dura, extraña y larga.

Las críticas sobre el individualismo del extremo arreciaron, tal vez por desconocimiento de la cualidad que lo hace distinto. Luego llegó la lesión en la siguiente convocatoria con la selección, también la última. Perdió el sitio en el Sevilla y comenzó un extenso periodo en el anonimato. Este curso sólo ha sido titular una vez en la Liga. En los últimos ocho partidos había gozado de apenas 40 minutos. Pero el pasado martes, recién cumplidos los cinco años de su debut con el Sevilla -de la mano de Joaquín Caparrós, con 16 años y ocho meses-, Manolo Jiménez se volvió a acordar de él.

¿Cómo se siente? 
De maravilla. Me hacía falta algo así.

No pasaba usted por un buen momento. 
La verdad es que no estaba jugando mucho, pero mi gente me recordaba que sólo tengo 21 años y me queda mucho. No podía rendirme. Llevo cinco años aquí arriba y parece que soy más viejo, pero todavía tengo que aprender, como de estas situaciones en las que las cosas no salen como tú quieres.

¿De verdad se aprende? 
Sí. Te hacen madurar y ser más fuerte. Te demuestran que esto no es fácil y que hay que darlo todo porque, en cualquier momento, lo bueno se esfuma.

La verdad es que lo suyo fue extraño: su decaimiento comenzó tras alcanzar la cima de la selección. 
Tuve una lesión que me llegó en mi mejor momento. Y luego, todo cambió. No tuve continuidad, pero sabía que mi oportunidad llegaría. Jugamos en tres competiciones y esto es muy largo.

Tras debutar con la selección, también tuvo que afrontar duras críticas. Un sector de la prensa le criticó su individualismo, dijo que su estilo no pegaba con el de la Roja. 
Me sorprendió todo aquello. Daba la impresión de que muchos no me habían visto jugar en el Sevilla, porque en la selección hice exactamente lo mismo que hacía en mi equipo. ¡Cómo iba a cambiar mi forma de jugar si es por la que me habían convocado!

El seleccionador sí le defendió. 
Eso es lo importante. Del Bosque y Hierro siempre han hablado bien de mí. Vicente es una persona muy cercana, entrañable. Está haciendo un gran trabajo.

Aún le menciona entre los candidatos a ir al Mundial. 
Lo agradezco, pero debo ser realista. Si no tengo continuidad en mi equipo, va a ser imposible. De todas formas, esto es largo y yo lo voy a dar todo. Aún no he dicho la última palabra. Al menos, quiero ponérselo difícil al seleccionador. Y para eso, lo primero es recuperar un puesto como titular en el Sevilla.

También en su club se acerca el momento de tomar una gran decisión. Acaba contrato en junio y la renovación aún no está firmada. 
Pero está casi cerrada. No me preocupa mucho ese tema.

Vaya, al fin. Llevan dos años mareando con este asunto. Y, mientras, sí que se renovó a jugadores como Jesús Navas o Perotti. ¿Echó en falta algo más de cariño? 
No. El club me mostró apoyo en todo momento y me hizo sentir importante. Había un problema, cómo decirlo, extradeportivo, con mi representante. Eso es lo único que falta por arreglarse para seguir aquí.

Libre, sería una pieza cotizadísima. ¿No le seducen otros retos? 
Creo que el sitio ideal para seguir aprendiendo es el Sevilla, con un equipo que ya es grande pero que sigue creciendo año a año. Afectivamente, también estoy en deuda. Éste es el club que me lo ha dado todo, que me ha hecho crecer como futbolista y darme a conocer. Y yo quiero pagarle con lo mismo.

En diferentes etapas, se habló del interés del Real Madrid, Barcelona, Arsenal... ¿Algo en concreto? 
Siempre me quedé al margen, porque por mi cabeza sólo pasaba el hecho de disfrutar con el Sevilla. Yo me quedo y creo que es un paso adelante.

Manolo Jiménez le llegó a calificar como el mejor extremo de España, pero luego no jugaba. 
Sí, no me ponía mucho últimamente... La verdad es que resultaba difícil de entender para mí. Era un halago escucharle decir esas cosas, pero después se hacían difíciles de entender, porque no contaba conmigo. Yo lo respeto, pero intentaré hacerle cambiar de opinión... sobre lo segundo, claro.

No está mal la forma en que ha comenzado a hacerlo. 
Sí, me salió todo perfecto en un partido clave. Además, veníamos de una racha muy mala.

¿Cree que se pecó de precipitación al considerarse candidatos a ganar la Liga o llegar a la final de la Champions? 
Se habló muy pronto de esas cosas. Es mejor que sigamos hablando sólo en el campo.