Wes Anderson colorea Netflix con 4 cortos que adaptan a Roald Dahl
La plataforma de streaming estrenó ayer ‘La maravillosa historia de Henry Sugar’ y se espera que otros 3 cortometrajes lleguen a partir de hoy.
El corto está de moda. O eso cabe inferir tras el reciente estreno en salas comerciales de “Extraña forma de vida” (2023), el más reciente trabajo del español Pedro Almodóvar, y el arribo a Netflix de una serie de cortometrajes del cineasta estadounidense Wes Anderson (Texas, 1969), el primero de los cuales está disponible desde este 27 de septiembre.
“La maravillosa historia de Henry Sugar” (2023), el filme que ya puede verse en la plataforma de streaming, es una adaptación de un relato homónimo del escritor británico Roald Dahl (Cardiff, 1916 – Oxford, 1990). En versión traducida al español, el texto se halla dentro del libro “Historias extraordinarias”, editado por Anagrama.
Su historia es la de un adinerado cuarentón (Benedict Cumberbatch), que descubre en la biblioteca de un amigo el relato sobre un gurú (Ben Kingsley) que puede ver sin usar los ojos. Obsesionado con engordar su fortuna mediante los juegos de apuesta, el ricachón se propone aprender las habilidades del guía espiritual para adivinar las cartas con las que juega en los casinos.
Sin embargo, como suele ocurrir en las películas de Anderson, el hilo principal de la trama se desdobla en otros simultáneos: el del escritor (Ralph Fiennes) que relata la historia del apostador, el del médico (Dev Patel) que estudia al gurú y el del yogui (Richard Ayoade) con el que el personaje de Kingsley aprende la capacidad de ver sin ojos.
La obra de 39 minutos fue estrenada internacionalmente en el Festival de Cine de Venecia, que se celebró hace algunas semanas. Su lanzamiento fue una sorpresa para la comunidad cinéfila que sigue el trabajo de Anderson, pues se produjo solo unos meses después de que el estadounidense estrenase en el Festival de Cannes su más reciente largo, “Asteroid City”, el cual tuvo un muy fugaz paso por salas comerciales bolivianas.
Si dos películas en un mismo año parecen un número extraordinario para el director de “Rushmore”, cinco podrían pasar por una cifra casi inverosímil. Porque cinco serán los trabajos que estrene una vez que se suban a Netflix otros tres cortos basados en historias de Dahl.
Los tres filmes pendientes son “El desratizador”, “Veneno” y “The Swan”, los cuales, según anunció Netflix, se incorporarán a su grilla uno por día a partir de hoy. En sus repartos figuran varios de los mismos actores que protagonizan “La maravillosa historia de Henry Sugar”: Fiennes, Patel, Cumberbatch y Kingsley.
VUELTA A DAHL
La sintonía de Anderson con el universo literario de Dahl viene de antes de esta serie de cortos producidos para Netflix. Su primer largo animado, “Fantastic Mr. Fox” (2009), también se basó en una obra del autor de “Charlie y la fábrica de chocolate”.
Que vuelva a beber de la literatura del narrador británico habla de la afinidad creativa de Anderson con el registro infantil y el tono juguetón de sus narraciones. El director nada a placer en las tramas rocambolescas de las historias inventadas por Dahl, a las que les agrega su particular imaginario visual.
Si en “Fantastic Mr. Fox” se dio el gusto de diseñar las criaturas del relato mediante la animación en “stop motion”, en “La maravillosa historia de Henry Sugar” despliega su ya distintiva visión estética afecta a los colores pasteles, los planos simétricos, los travellings elegantes o las escenografías que parecen salidas de un museo de arte decorativo.
Una cualidad más reciente, pero que comparte con filmes más recientes como “Asteroid City”, es el desnudamiento de los artificios de la puesta en escena, en virtud del cual es posible atestiguar el montaje y desmontaje de los escenarios que acogen a los personajes y sus historias. Casi como una obra de teatro en construcción permanente, el filme se esfuerza en recordarle al espectador el carácter artificial (ficcional) de lo que va contando.
Otro territorio en el que reincide Anderson es la India de pasado colonial, a la que antes ya había viajado en “The Darjeeling Limited” (2007). Más allá del condicionamiento de la obra literaria original, no es gratuito que el corto recurra a actores de origen indio o asociados al imaginario cinematográfico sobre la India, como son Kingsley (el Gandhi de la oscarizada cinta homónima de 1982) y Patel (protagonista de la también oscarizada “Slumdog Millionaire”).
Por último pero no menos importante, un territorio que vuelve a frecuentar el realizador texano en “La maravillosa historia de Henry Sugar” es el cortometraje. Aunque venerado por largos como “Los Tenembaums”, “Life Aquatic”, “Moonrise Kingdom” o “El gran hotel Budapest”, el ya convertido en cineasta de culto ha rodado cortos que no han pasado desapercibidos.
Además del cortometraje que impulsó su carrera, “Bottle Rocket”, hizo más adelante otros que alcanzaron resonancia propia: “Hotel Chevalier” o “Moonrise Kingdom”, ambos conectados argumentalmente a dos de sus largos. Eso por no hablar de su faceta como director de cortos publicitarios y videoclips.
En fin, si de impulsar una moda cultural se trata, pocos resultan tan aptos como Wes Anderson, quien ahora le presta su arte y fama al corto, un producto audiovisual comúnmente invisibilizado por los largos de cine y las series televisivas.