Teresa Laredo: “Soy fiel a mi idea de ser golondrina”

Redacción



Como una golondrina que transita entre continentes, llevando con su música mensajes de paz y armonía, así se siente Teresa Laredo Aguayo, una de las pianistas bolivianas más reconocidas en el mundo, y quien acaba de recibir una distinción del Senado.

La Bandera de Oro, condecoración de la Cámara Alta, fue entregada el pasado viernes a la artista, como también en homenaje póstumo a la familia del dramaturgo Eduardo Dabura Abularach, por el parlamentario Gastón Cornejo Bascopé, en un acto realizado en el Centro Simón I. Patiño.

Estilo & Cultura aprovechó la llegada de la destacada embajadora de la cultura nacional que reside en Europa, para dialogar con ella acerca de su constante trabajo de difusión de autores bolivianos en prestigiosos escenarios del extranjero.

La pianista cochabambina, de 70 años, se formó con destacados maestros en academias de Bolivia, Francia, Suiza y Austria, y desde 1962 ha ido cosechando importantes galardones, buena parte de ellos en el exterior.

Aunque manifiesta que lo suyo es la composición e interpretación, su labor no solamente se remite a lo artístico o académico, sino a lo humano, pues por ejemplo, durante su estadía en Cochabamba hasta el mes de marzo, realizará varios cursos de musicoterapia para personas de la tercera edad que viven en hogares.



Estilo & Cultura (E&C): ¿Cómo se siente al haber recibido una distinción del Senado Nacional?



Teresa Laredo (T.L): Como nunca he perdido mis raíces, siempre las llevo conmigo, significa volver a mi tierra para recoger los frutos sembrados en toda una vida de trabajo, dando a conocer la música de mi país. Esta ha sido una inmensa satisfacción, siempre dicen que uno no es profeta en su tierra, pero yo he vuelto acá muy feliz, sabiendo que el Senado podía reconocer también la cultura y los valores, en mi caso en el ámbito de la música. La medalla que me han dado es hermosa, lleva símbolos muy importantes como el cóndor en alto vuelo, nuestro cóndor de los Andes. Tiene también abajo el sol de Tiahuanaco y al centro está una mujer, un símbolo que me llena puesto que he hecho mucha búsqueda de compositoras en el mundo, Bolivia y Latinoamérica. La mujer de la medalla es una que lleva la bandera nacional en su brazo derecho. Esta presea tiene para mí mucho significado, es un premio a mi carrera que ha sido reconocida por mi gente. Ha sido una alegría.



E&C: ¿Cuál es el trabajo que recientemente ha cumplido en Europa?



T.L.: Lo último fue el 28 de septiembre, cuando di un concierto muy importante en Madrid (España). He tocado en el Centro Cultural Nicolás Salmerón de esa ciudad, invitada también por la Asociación de la Prensa Iberoamericana. Siempre creo puentes entre pueblos y culturas tocando música nuestra, desde el Barroco, música peruana, boliviana y asimismo música española, o de nuestros compositores.



E&C: Sabemos que ha tenido elogiosos comentarios de la prensa...



T.L.: Sí, el concierto tuvo muchas repercusiones. Uno de los mejores críticos españoles, el musicólogo Carlos Murciano, Premio Nacional de Literatura en España, ha publicado un artículo después de mi concierto, una crítica muy buena de mi trabajo. Él conocía la música nuestra y habla precisamente de la satisfacción de los españoles por conocer la música boliviana. Yo he hecho conocer a compositores de varias ciudades de Bolivia, he interpretado obras por ejemplo de Julia Barbery de Molina, de Santa Cruz; Modesta Sanjinés de Iriarte, de La Paz; mis propias composiciones representando a Cochabamba, asimismo, canciones de Armando Palmero Nava, de Potosí; de Humberto Viscarra, de La Paz; de Simeón Roncal, de Sucre; de Humberto Iporre Salinas, de Potosí; y Emilio Gutiérrez, de Cochabamba. Toqué también música española de autores como Enrique Granados, Isaac Albeniz, Joaquín Turina y Manuel de Falla. He tocado un repertorio desde la música Barroca a la Romántica boliviana, llegando hasta la música actual.



E&C: ¿Qué otros conciertos ha realizado en Europa?



T.L.: Este año y medio que he estado fuera de Bolivia he estado haciendo conciertos en Escocia, Inglaterra, Francia, Suiza, Italia y Bélgica, dando a conocer también la obra de la compositora inglesa Violet van der Elst. Es una artista extraordinaria, he encontrado partituras inéditas de ella y las he tocado en un castillo donde ella vivió. A mí me interesan las personas que muchas veces se han levantado de la nada y han llegado a ser grandes músicos. Esta mujer es la hija de un cargador de minerales en las minas de Inglaterra (...). También he tocado con una de las violoncelistas francesas más reconocidas, Odile Bourin. Estuvo, asimismo, tocando para el centenario de una fábrica construida por el arquitecto suizo Le Corbusier. Estuvieron prestigiosos diseñadores de la talla de Christian Dior. Me invitaron unos amigos míos para hacer un concierto de gala, el año pasado en el mes de julio. Yo toqué como siempre música clásica boliviana, pero contraté también al grupo folklórico Boliviamanta. Se tocó música boliviana nativa en la parte baja de la fábrica, en la parte superior música clásica. Fue una belleza hacer conocer nuestra música a grandes diseñadores franceses.



E&C: ¿Cómo le ha estado yendo con la difusión de su libro autobiográfico “Encuentros y resonancias”?



T.L.: Lo he presentado en la Feria Internacional de Ginebra (Suiza). Lo venden en la conocida librería Albatros, que también tiene su sitio web y vende muchas obras de autores latinoamericanos. También he difundido el libro en Bélgica y la traducción en inglés se está vendiendo muy bien en Ginebra, en la tienda Book Shop para libros internacionales. He presentado el libro también en Inglaterra y Escocia, en mis conciertos. Se ha terminado ya la edición en español, me quedan solamente cinco libros; de la versión en francés unos cuantos, al igual que la de inglés. Tal vez voy a hacer una reedición en español. Por otro lado, ahora que me voy a quedar seis meses en Bolivia, quiero reeditar mi libro “Poemas de vida”, pues lo hice hace diez años para mis papás, pues ellos guardaban las poesías que les enviaba. Próximamente presentaré la edición francesa de “Encuentros y resonancias” en la Casa de América Latina en París. Como este libro tiene su disco, con diferentes grabaciones mías, me parece que sería lindo llevarme un clavecín, porque allá no tienen piano, para al mismo tiempo tocar mis obras.



E&C: ¿Se siente ya en la cumbre de su carrera o siente que le faltan metas que alcanzar?



T.L.: Hasta ahora, con tanto concierto que doy, no tengo mucho tiempo para componer, algo que yo adoro. Quiero tener un poco más de tiempo para mí, para componer y ya no hacer tantas giras. He compuesto un ballet muy bonito, que va a ser puesto en escena en el teatro Achá el mes próximo, por la gran coreógrafa y amiga Mónica Barrenechea, quien lo ha combinado con un cuento de Velia Calvimontes, para dar un mensaje de paz y fraternidad entre todos los niños del mundo. Es Barrenechea quien le puede dar más detalles sobre esta obra, pues es su trabajo con una adaptación de mi música. Los años que Dios me dé todavía en este mundo -tengo 70- mi principal rol y trabajo a hacer será continuar uniendo pueblos y civilizaciones, pero fuera de eso, ahora será hacer mi música. La música habla por sí sola de la armonía, de la paz. Esa es la música que tengo en mi corazón y necesito tiempo para escribirla. (...) Vuelvo a Europa en unos meses más, gracias a Dios esta vez he venido por varios meses, durante año y medio he tenido tantos compromisos, pero esta vez me quedo hasta el 20 de marzo, hasta la primavera de allá. Llego el 21 de marzo a Ginebra, cuando comienza la primavera, y entonces soy fiel a mi idea de ser golondrina (risas).